Jueves 02 de Septiembre de 2010 Colima,Col., México
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Lo Serio de la Risa

Autor: Víctor Abel Viveros Saldierna
Lugar:
Publicado: 2010-06-02
Hora: 00:25:12

El Seminario de Cultura Mexicana, presidido en su corresponsalía Colima por mi muy querido amigo, Lic. Carlos de la Madrid Virgen, presentó el pasado jueves 27 de mayo

“La música y la revolución mexicana”

 

 

El Seminario de Cultura Mexicana, presidido en su corresponsalía Colima por mi muy querido amigo, Lic. Carlos de la Madrid Virgen, presentó el pasado jueves 27 de mayo, la magistral conferencia “La música y la revolución mexicana” con el ilustre maestro Juan José Escorza Carranza, subdirector del Centro Nacional de Investigación, Documentación e Información musical del Instituto Nacional de Bellas Artes.

 

La exposición del brillante conferencista, fue muy completa. Lo mismo abordó en ella, con acucioso detalle, las características históricas y culturales de la música de la época, que los principales perfiles de sus compositores e intérpretes, así como los impactos que tuvieron en el desarrollo del folklore, el romanticismo y desde luego, el gusto por la buena música popular en nuestro alegre México.

 

Entre los múltiples recorridos que hicimos por la historia musical durante la época revolucionaria de nuestro país, mucho nos deleitó la senda por la que caminaron las bandas de los ejércitos que trasladaron los temas de la Adelita, Jesusita en Chihuahua y miles más por todo el territorio nacional.

 

Durante su exposición, el maestro Escorza refirió la anécdota de un extraordinario músico y compositor que vestido de militar como se uniformaban los integrantes de las bandas musicales, fue confundido con un General y lo asesinaron.

 

Aprovechando esta anécdota, ya durante la charla de sobremesa, recordé con el Lic. De la Madrid y el propio conferencista, un simpático pasaje de músicos vestidos de militares. les comenté esta anécdota que se dio cuando yo estudiaba la secundaria en Monclova Coahuila.

 

Cada año, el 21 de marzo, es fecha en que los mexicanos conmemoramos varios acontecimientos: El natalicio del Benemérito de las Américas Don Benito Juárez, la llegada de la primavera e igualmente, en una día como ese en 1811 recordamos la llegada a Acatita de Baján del ejército insurgente que tras la grave derrota sufrida frente a los realistas en la Batalla de Puente de Calderón huían hacia el norte buscando comprar armas en Estados Unidos, igual que se hace hasta le fecha. Mientras se dirigían a San Antonio, Ignacio Allende recibió la invitación de Ignacio Elizondo, un oficial realista que se había pasado al bando insurgente, de detenerse en las norias de Acatita de Baján para que pudieran reabastecerse de agua. Elizondo les prometió brindarles protección con sus tropas, pero los traicionó y les tendió una emboscada. Ante esto, él ejercito insurgente se rindió y junto con Hidalgo, Juan Aldama, Mariano Abasolo, Mariano Jiménez y muchos otros fueron conducidos primero al antiguo presidio de la población de Monclova Coahuila. Fueron encerrados en un inmueble que hasta ese entonces, era hospital de los ejércitos. A la fecha, Ahí se alberga el Museo Coahuila y Texas.

 

Pues ocurrió que al igual que se hacía cada año para conmemorar aquel acontecimiento, los alumnos de varias escuelas primarias y secundarias de Monclova y Castaños Coahuila, este último, municipio al que pertenece a la fecha el pueblecillo donde atraparon a Hidalgo, fuimos llevados en camiones hasta Acatita. Al término del acto cívico, se nos indicó por el micrófono que abordáramos los camiones. Un niño de escuela primaria, observó que frente a ellos se encontraba un hombre con uniforme. Era el General jefe de la Zona militar. El pequeño, señalando con su dedo índice al cinco estrellas y sin saber de vestimentas militares preguntó a su maestra: ¿Ese policía también se va a ir con nosotros maestra? Y la educadora, quien tampoco conocía mucho de  galas castrenses, recordó más bien a los integrantes de las bandas musicales del ejército y corrigiendo al niño le dijo ante el asombro del General: ¡Mi niño lindo, el señor no es policía, es músico!      

 

Entrados ya en las cuestiones de la risa, el Lic. De la Madrid  y yo, recordamos a nuestro mutuo amigo, el Lic. José Luis Cantú, ilustre político regiomontano, quien es poseedor de un excelente sentido del buen humor y un magnífico humorista. Pepe Luis en alguna ocasión, nos contó que en Cadereyta Jiménez Nuevo León, se realizaría un evento cívico ese día por la tarde. Siendo Cadereyta un pueblo en el que al parecer todos están locos, el presidente municipal instruyó al comandante de la policía para que encerrara a los desquiciados. El comandante se fue a cumplir la orden y en un par de horas regresó con el informe:

 

“Señor Presidente, ya encarcelé a prácticamente todos, pero no puedo con el pescador, está tirando su caña en el jardín principal y no me hace caso”

 

¡Hazme favor, este loco que en todos lados quiere pescar, ahí ni hay agua, vamos, te ayudaré! Instruyó el mandatario municipal.

 

Estando ya los dos funcionarios frente al pescador, apodado así porque en todos lados aventaba su caña, le hacían señas para que dejara de pescar y acudiera al llamado. El pescador sistemáticamente se negaba. Fue así que el Presidente ordenó al comandante que fuera por él y lo remitiera por la fuerza.

 

El comandante, frente a aquella desértica explanada de la plaza, se arremangó los pantalones para ir por el pescador y el mandatario municipal de dijo:

 

¡¡¡Y para qué te arremangas los pantalones cabrón, ni está tan hondo!!!

 

Finalmente por ahora, expreso mi más profundo agradecimiento, a quienes preocupados por el restablecimiento de mi salud, han estado enviándome sus oraciones y buenas vibras. Gracias al Señor Obispo Don José Luis Amezcua Melgoza, a los señores sacerdotes Jesús Mendoza Preciado, Jaime Alberto Fuentes Aguirre, Domingo Castellanos Iñiguez, Teodoro Guerrero Gallardo, Antonio Zamora Leal y José Flores Preciado entre otros. Igualmente, va mi reconocimiento admiración y respeto para el oftalmólogo y gran amigo mío, el eminente Dr. Guillermo Cárdenas Jiménez quien ha sido por muchos años, mi médico de cabecera ocular.

 

Por ahora les saludo, firmándome como Porfirio Cadena “El ojo de Vidrio”.

 

Gracias igualmente para tantos amigos y compañeros periodistas, así como escritores, de quienes he recibido sus buenos deseos y de los que me encargaré en mi próxima colaboración.     

 

Sean felices, rían mucho y hasta la próxima.

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