Jueves 23 de Febrero de 2017 Colima,Col., México
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Trump y la prensa

Autor: El Comentario
Lugar: Colima
Publicado: 2017-02-17
Hora: 01:40:27

Los países con instituciones democráticas fuertes y consolidadas, con un arraigado principio de la libertad, aceptan que los medios de comunicación tienen que jugar su rol crítico de manera irremediable...

Los países con instituciones democráticas fuertes y consolidadas, con un arraigado principio de la libertad, aceptan que los medios de comunicación tienen que jugar su rol crítico de manera irremediable. Con ciertas acciones, esos escasos gobiernos alientan a que la prensa cuente casi todo lo que pasa, porque a pesar de sus buenas intenciones o políticas públicas responsables, siempre habrá “algo” que deben, según ellos, mantener alejado del conocimiento de la opinión pública. Hay lo que califican como “sana relación” entre los comunicadores y las autoridades.

Los periodistas que ejercen en esos países, tienen un cierto grado de confianza, e incluso certeza, de que su trabajo no será motivo de persecución o confrontación con el Gobierno. No serán atacados o censurados por la información que manejan. Son, eso sí, responsables de siempre conducirse con ética, respetando los principios básicos del ejercicio periodístico.

Lo anterior era el modelo ideal que los asesores en comunicación de Donald Trump habían prometido, justo después de que el magnate ganara las elecciones y a manera de reducir los enfrentamientos que protagonizó durante la precampaña y campaña: Jorge Ramos y Univisión, Megyn Kelly y Fox News, Serge Kovaleski y The New York Times, Jim Acosta y la CNN, solo por recordar algunos. Habría que reconstruir relaciones cordiales con los medios.

Ayer, sin embargo, esa promesa se hizo añicos durante la primera conferencia de prensa en solitario que el nuevo presidente convocó fuera de agenda y que tenía como fin defender lo que considera “logros de su mandato”. Si en una reunión con los máximos responsables de los servicios de inteligencia sostenida el 28 de enero explicaba que muy a pesar, “estoy en guerra con los medios. (Los periodistas) están entre los seres humanos más deshonestos de la Tierra”, en este último encuentro llegó a asegurar que los medios le odian, hablan mal de él, falsean hechos, le implican en paranoicas tramas con Rusia, evitan consignar sus versiones o publican mentiras que presentan como grandes exclusivas. La única víctima de ese desastre, de esos “medios fuera de control”, es él.

Para el presidente de la considerada mayor democracia del mundo, los periodistas, especialmente aquellos que cubren las actividades de la Casa Blanca, han perdido credibilidad y se dejan manipular buscando solo “conservar su botín”. La conferencia de prensa, inédita en su contenido desde la presidencia de Richard Nixon (1969-1974) -el presidente que también se enfrentó abiertamente a la prensa, pero que terminó renunciado al cargo por el escándalo Watergate- fue un verdadero “cuerpo a cuerpo” entre los comunicadores y el mandatario, según narran las crónicas del evento.

No es necesario anticipar que esa demostración de fuerza tendrá más capítulos, porque ese frente abierto por Trump amenaza una de las principales libertades: la de la expresión.