Martes 23 de Mayo de 2017 Colima,Col., México
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LOS PERIODICIDIOS:

Autor: Adalberto Carvajal
Lugar: Colima
Publicado: 2017-05-19
Hora: 00:04:26

Para Álvaro Delgado (‘Peña y periodistas: Del desdén a la burla’; Proceso, Análisis, 18 de mayo de 2017)...

Para Álvaro Delgado (‘Peña y periodistas: Del desdén a la burla’; Proceso, Análisis, 18 de mayo de 2017): “Las puertas clausuradas de la Secretaría de Gobernación ante la protesta de cientos de periodistas por el asesinato de Javier Valdez Cárdenas anticipaban, la noche previa, el oprobioso montaje del miércoles en Los Pinos: El jefe del Estado, Enrique Peña Nieto, ofrece ‘como ciudadano’ sólo acciones burocráticas recicladas e inocuas ante la matanza de informadores en México”.

El secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, había ofrecido la víspera “respuestas de Estado” que son en realidad, según Delgado, la réplica del fracaso: “La fiscalía federal, sinónimo de impunidad, será modelo para los estados, y el Mecanismo de Protección para Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas, un anodino organismo, se ‘fortalecerá’”.

En esos discursos, ya despojados de retórica, Peña, Osorio, Raúl Cervantes y Miguel Ángel Mancera solo prometen, “en el mejor de los casos, más burocracia”. Cuando lo que urge es: “Voluntad política, auténtica y verificable desde las instituciones del Estado para atajar la impunidad que mata a los periodistas”.

Peña se refirió por primera vez a los asesinatos de periodistas en México 35 muertes después. Antes de su reunión con 25 gobernadores, al presidente “no le mereció una sola palabra el asesinato de Miroslava Breach, corresponsal de La Jornada en Chihuahua, asesinada el 23 de marzo, tampoco los de Cecilio Pineda Brito, Ricardo Monlui Cabrera, y menos los de Maximino Rodríguez y Jonathán Rodríguez Córdova, caídos este año”.

El pasado 2 de noviembre, cuando se conmemora el Día Internacional para Poner Fin a la Impunidad de los Crímenes contra Periodistas, en su cuenta de Twitter Peña “felicitó, en inglés y en español, a los pilotos, aficionados y organizadores de la carrera de Fórmula Uno”. Y este 3 de mayo, cuando se conmemora el Día Mundial de la Libertad de Prensa, “prefirió felicitar a los albañiles en el Día de la Santa Cruz”.

En el mismo sitio web del semanario, Jenaro Villamil (“Periodicidio mexicano, el Comala de Peña Nieto”; Proceso, Análisis, 16 de mayo de 2017), quien acuñó el término de “telepresidente” para calificar al mexiquense, le da nombre al horror gremial con otro neologismo: “periodicidio”. “Ser periodista en México parece ser más una sentencia de muerte que una profesión”, afirma citando a la directora nacional de Amnistía Internacional, Tania Reneaum.

El propio Javier Valdez, segundo corresponsal de La Jornada asesinado este año, cofundador de Ríodoce, “autor de crónicas, libros y testimonios únicos sobre la narcosociedad mexicana que vivimos de manera acelerada en los últimos 15 años”, expresó un diagnóstico similar en una entrevista:

“Ser periodista es como formar parte de una lista negra. Ellos van a decidir, aunque tú tengas blindaje y escoltas, el día en que van a matar. Si lo deciden lo van a hacer, no importa si tienes o no protección. No hay condiciones para hacer periodismo en México, las balas pasan demasiado cerca”.

En su editorial del martes 16, Ríodoce lamenta con relación al asesinato del autor de la columna Mala Yerba: “Siempre, desde que decidimos brindar cobertura al tema del narcotráfico, supimos que esto podía ocurrir, lo sabía Javier, lo sabíamos todos en Ríodoce. Y hemos reporteado con miedo todos estos años, seguros, como lo dijimos muchas veces, de que cuando alguien toma la decisión de matar a alguien, mata.

“Cohabitamos con la muerte, decía. Copulamos con ella, se ríe de nosotros, nos besa, se burla. Pero seguimos todos estos años -14 desde la fundación de Ríodoce- haciendo lo que un buen periodista y un buen periódico tiene que hacer en un estado como Sinaloa, en un país como México”.

Para Villamil, “la certeza de la muerte es también la certeza de la ausencia de un Estado de derecho en México. Es el homicidio de la legalidad... Lo que nunca habíamos imaginado es que la temporada de cacería llegaría a los niveles de eliminación sistemática y de impunidad persistente…”

EL NARCOESTADO:

También en Proceso, José Gil Olmos (“El Narcoestado”; Análisis, 17 de mayo de 2017) llama también Estadonarco a “esta forma de gobierno, [donde] el crimen organizado y las autoridades se han fusionado hasta ser uno mismo con las consecuencias fatales que ahora sufrimos”.

En tres décadas, desde el salinismo, “la descomposición de la clase política y la corrupción se han enquistado hasta los más altos niveles... En ese Narcoestado el crimen organizado es el que gobierna y controla el territorio. Nada de lo que ocurra ahí escapa de su poder, incluido el ejercicio de la libertad de expresión”.

Otra vez Villamil relata cómo a Quirino Ordaz, gobernador priista de Sinaloa, “cuna de cárteles y de mafiosos”, un reportero le espetó: “Son más de 600 asesinatos, gobernador. Yo no estoy feliz con eso. Pero pienso que usted sí”.

Y cuando el mandatario estatal reiteró su ofrecimiento de una “fiscalía especial”, escuchó otro reproche: “Ya no podemos estar escuchando sus mismas respuestas. La única respuesta que queremos es con hechos”.

Villamil resume así el periodicidio en los últimos 17 años: “no estamos ante un crimen más de periodistas, sino ante la confirmación de un modus operandi para atacar a los reporteros, silenciar a los medios e intimidar a la población sin que las autoridades municipales, estatales o federales hagan absolutamente nada. Este método de narcogobierno lo iniciaron en Tamaulipas cuando arrasaron con toda posibilidad de ejercer un periodismo independiente desde 2001 a la fecha”.

Y agrega: “El periodicidio en México coincide también con el repunte de la violencia y de los ataques a activistas de derechos humanos… No sólo son los ‘periodistas asesinados’. Es la sociedad entera a la que quieren silenciar”.

La redacción de Proceso subió una nota (‘Periodistas demandan justicia a Peña Nieto en Los Pinos’; 17 de mayo de 2017) en la que cuentan cómo, “al iniciar el presidente Enrique Peña Nieto su mensaje en Los Pinos y solicitar un minuto de silencio, como duelo ante los periodistas asesinados, un grupo de fotógrafos de prensa que estaban justo frente al mandatario le gritaron ‘¡justicia! ¡justicia!’ y luego se escuchó una voz aislada ‘¡ya no más discursos!’ y otra más que pidió ‘¡no más carpetas de investigación que acaban en nada!’”.

Al finalizar esa reunión de la Conago en la que Peña Nieto informó que actualmente 538 personas están bajo el resguardo del mecanismo de protección para personas defensoras de derechos humanos y periodistas, de las cuales 342 son activistas y 196 son periodistas, miembros del Estado Mayor Presidencial les tomaron fotografías al grupo de reporteros gráficos que se había manifestado.

 

Cfr.http://www.proceso.com.mx/486985/pena-periodistas-del-desden-a-la-burla; http://www.proceso.com.mx/486725/periodicidio-mexicano-comala-pena-nieto; http://www.proceso.com.mx/486780/el-narcoestado; http://www.proceso.com.mx/486842/periodistas-demandan-justicia-a-pena-nieto-en-los-pinos-video.

 

Mi correo electrónico: carvajalberber@gmail.com. Esta columna se puede leer también en: www.aacb2.com.