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COLUMNA: La semilla en el surco jurídico

Por Redacción Feb12,2026

A veces lo ideal es no intervenir: principio de no intervención

Por R. Rubisel Toscano Ribera*

Lo acontecido recientemente con Estados Unidos de América y Venezuela, ha generado una enorme cantidad de dudas, opiniones y debates, los cuales han puesto en alerta a una gran cantidad de personas, quienes aseguran que esto es solo el comienzo de algo aún más catastrófico para nuestra sociedad, haciendo que se avive fuertemente la llama del Derecho Internacional.

Para comenzar, podemos definir al Derecho Internacional, como aquella rama de la ciencia jurídica, que se encarga de regular las relaciones entre los Estados y demás organismos internacionales; mediante esta conceptualización, puede apreciarse fácilmente la razón por la que el Derecho Internacional, es importante de tomar en cuenta a la hora de analizar lo ocurrido entre ambos países, pues le concierne directamente, ya que se contravino un principio que es clave en su construcción, el cual es el de la no intervención.

La no intervención actualmente es uno de los principios rectores del Derecho Internacional, pero esto no siempre fue así; durante muchos años, era bastante común que países fuertes económicamente se aprovecharan de los más débiles para la satisfacción de sus intereses, produciéndose varios acontecimientos atroces para la humanidad y sumamente violatorios para los Derechos Humanos.

Tras la Segunda Guerra Mundial, el Derecho Internacional cobró una muy fuerte importancia y la no intervención se consolidó como una de las reglas trascendentales para las relaciones internacionales, al punto de establecerse en la Carta de la Organización de los Estados Americanos (OEA) de 1948. En palabras breves, el principio en mención, hace alusión al deber que tiene un Estado de no intervenir (ya sea de manera directa o indirecta) en el territorio o asuntos de otros Estados.

Si bien, puede verse muy lógica la relevancia del principio y hasta puede parecernos muy sencillo de comprender, no hay que olvidar que este también ha sido objeto de múltiples debates y cuestionamientos, en especial, cuando se trata de los casos de países cuyas decisiones políticas han contravenido a los Derechos Humanos, pues muchas personas perciben al principio únicamente como una excusa para no actuar y así evitar el meterse en “problemas ajenos”, al querer defender a los ciudadanos extranjeros; bajo esta premisa, es donde surge la idea de la intervención humanitaria.

La intervención humanitaria, puede explicarse como aquellos casos en los que un Estado (o un grupo de estos), toma la decisión de auxiliar a la población de otro Estado mediante una intervención con el uso de la fuerza, esto con la justificación de que dicha población hubiere sido vulnerada en lo relativo a sus Derechos Humanos debido a algún conflicto o decisión interna.

Aunque la intervención humanitaria pueda ser vista como una justificación sólida para oponerse al principio de no intervención en situaciones que sean realmente necesarias, es fundamental recordar que cuando se trata de tomar decisiones sobre asuntos internacionales, nada es tan fácil. Es muy probable que no notemos el problema en la teoría, sino hasta llegar a la práctica, ya que aquí es cuando surgen preguntas que muy raramente son formuladas con honestidad, por ejemplo, ¿quién decide cuándo una intervención es verdaderamente humanitaria y cuándo no?, ¿cómo sé que realmente se trata de una intervención humanitaria o si solo se está utilizando como una “cortina” para intervenir por otros fines? ¿y por qué, casualmente, siempre son los mismos Estados quienes utilizan esta excusa?

Nos encontramos en una sociedad sumamente compleja, en la que tristemente muchas veces tienden a priorizarse los fines políticos y económicos sobre el verdadero respeto a los Derechos Humanos, demostrando que el discurso humanitario suele ser selectivo, pues hay violaciones a los Derechos Humanos que provocan intervenciones inmediatas y otras que generan un silencio conveniente. Lo anterior deja ver la hipocresía que existe sobre esta llamada “intervención humanitaria”, ya que termina siendo (en muchas ocasiones), un disfraz jurídico para ocultar estrategias para el beneficio del Estado que interviene, dejando a la vida de las personas en un segundo plano y priorizando el aumento del poder.

A causa de lo ya mencionado, en conjunto de la posibilidad de que puedan existir otras alternativas que resulten más efectivas para solucionar la problemática, es muy importante que se tenga un conocimiento apropiado sobre la no intervención, para de esta manera poder formular un mejor criterio sobre la situación.

*Estudiante del sexto semestre en la Facultad de Derecho de la Universidad de Colima.

Esta columna forma parte del “Semillero de Formación de Jóvenes en Investigación Jurídica”, coordinado por el Doctor Amado Ceballos Valdovinos, profesor investigador de tiempo completo de la Facultad de Derecho de la Universidad de Colima.

Las opiniones expresadas en este texto periodístico de opinión, son responsabilidad exclusiva del autor y no son atribuibles a El Comentario.

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