Medicina enfocada en la lucha contra el cáncer, ¿podemos predecir qué tratamiento funcionará mejor?
Por Doctora Karla Marina Delgado Machuca*
Imagínese que una persona cercana y querida es diagnosticada con cáncer, sin duda, es una palabra que nos deja sin aliento, causa temor, y preocupación por su relación con la muerte. De inmediato, se comienza un tratamiento estándar. Sin embargo, pasan las semanas y el medicamento no surte el efecto deseado, enfrentándonos entonces a un escenario complejo; “la farmacorresistencia”. Esta se presenta cuando las células que deberían morir con el medicamento no lo hacen, lo anterior es atribuido principalmente a características genéticas propias de cada persona paciente y del tipo de cáncer.
Específicamente en la leucemia, esto es un desafío constante. ¿Qué pasaría si, antes de administrar el tratamiento inicial, pudiéramos utilizar una prueba de sensibilidad donde se apliquen diversos fármacos anticancerígenos para determinar cuál de ellos es el más efectivo para cada paciente en particular? Justo esto es a lo que llamamos medicina personalizada o de precisión, la que busca tratamientos específicos, eficaces e individualizados, evitando el uso de fármacos innecesarios y disminuyendo así el riesgo de efectos adversos asociados a ellos. Por lo anterior, la esencia de mi investigación doctoral en la Universidad de Colima fue el desarrollo de una prueba de principio donde se implementa una técnica de quimiosensibilidad para establecer qué quimioterapéuticos son los más eficaces en pacientes con leucemias.
La leucemia es un tipo de cáncer que afecta la sangre y la médula ósea. Durante décadas, el tratamiento se ha basado en protocolos generales que funcionan para la mayoría, pero no para todos. Sabemos que las células cancerígenas se comporten de forma distinta en cada paciente, muchas de ellas desarrollan mecanismos de defensa para no morir. Por esto, es necesario buscar nuevas herramientas que nos ayuden a saber cómo va a responder el o la paciente a los tratamientos elegidos.
En esta investigación, nos centramos en aplicar una técnica innovadora de sensibilidad in vitro utilizando células leucémicas obtenidas de muestras de sangre de personas pacientes. En otras palabras, lo que hicimos a través de esta prueba, fue simular un escenario de respuesta clínica a los fármacos fuera del cuerpo humano. El procedimiento incluyó la aplicación de estos a las células malignas, observando cuáles morían y cuales vivían, obteniendo como resultado un perfil de respuesta que permitiría al médico elegir los tratamientos con mayores probabilidades de éxito, considerando las características individuales de la persona paciente.
Este estudio parte de la aplicación de una “prueba de principio”, es decir, una idea que pueda ser aplicada y válida en la práctica. Dentro de los resultados obtenidos en esta investigación se identificaron células que no son eliminadas por ciertos fármacos de forma in vitro (externa al cuerpo) presentando una resistencia al tratamiento, esto se traduce en un pronóstico clínico poco favorable para la paciente o el paciente. En resumen, lo observado en el laboratorio tiene relación con lo que sucede con la persona enferma y su respuesta al tratamiento, sin duda, en un futuro próximo, estas pruebas representarían un papel clave en las decisiones terapéuticas.
Es importante mencionar que esta investigación se realizó en colaboración con el Laboratorio de Investigación del Instituto Estatal de Cancerología de Colima y que los avances y resultados preliminares fueron presentados y difundidos con la comunidad científica en diversos congresos a nivel local, nacional e internacional dentro del marco de concurso 3MT 2022, cuyo objetivo se centra en la divulgación científica de este tipo de proyectos, donde se subrayó la importancia de acortar la brecha entre la ciencia básica y la práctica clínica diaria. Así mismo se presentó como cartel en la segunda Jornada Científica de Médicos Residentes IMSS Colima 2025.
La ciencia es un camino de perseverancia. Aunque los resultados son prometedores, pasar de un estudio de prueba a una práctica clínica rutinaria requiere de mayor validación y recursos. Pero el mensaje para la población es esperanzador: trabajamos para que el tratamiento del cáncer deje de ser “generalizado” y se convierta en una estrategia diseñada a la medida de cada persona, implementando herramientas que puedan realizarse en laboratorios clínicos convencionales de hospitales, adaptando técnicas y procesos que sean sencillos sin necesidad de tecnología sumamente especializada, si no por el contrario, utilizando equipos e instrumentos al alcance de todas y todos. Para que estas pruebas puedan realizarse de una forma habitual y que realmente genere un beneficio para las y los pacientes.
La divulgación de estos proyectos es fundamental. La sociedad debe saber que generamos conocimiento que busca salvar vidas y mejorar la calidad de los tratamientos de salud. Finalmente, mi objetivo es trabajar en estas líneas de investigación al servicio de lo más valioso que tenemos: la vida de las y de los pacientes.
Para acceder a mayor información sobre el tema del presente texto puede ingresar al siguiente enlace: 10.1590/1519-6984.284409
*Docente de la Facultad de Enfermería y del Bachillerato 2 de la Universidad de Colima
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