Acta de Independencia estuvo perdida durante más de 130 años

Los mexicanos vivieron, por lo menos, 131 años sin su Acta de Independencia, firmada el 28 de septiembre de 1821 en Palacio Nacional para poner fin a la monarquía española: “La nación mexicana que, por trescientos años, ni ha tenido voluntad propia, ni libre el uso de la voz, sale hoy de la opresión en que ha vivido”, declara el documento.

El Acta de Independencia del Imperio Mexicano, pronunciada por su Junta Soberana, hace 199 años, establecía que la forma de gobierno era un imperio, explica Alejandro de Ávila, historiador del departamento de actividades educativas del Archivo General de la Nación (AGN). 

“Se le invitó a Fernando VII para que viniera a gobernar o si quería mandar a un familiar, pero como no aceptó, entonces se nombró emperador a Agustín de Iturbide, quien al frente del Ejército Trigarante excluyó a los insurgentes de la firma del Acta de Independencia, en particular a Vicente Guerrero”, indica el historiador.

En entrevista con Milenio, el especialista señala que el imperio de Iturbide resultó insostenible, duró menos de un año, por lo que se tomó una decisión que marcaría la vida política de la nueva nación.

“Se redactó otro documento que se muestra siempre al lado del Acta de Independencia, se trata del Acta Constitutiva de la Federación -base de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos de 1824–. Los dos manuscritos son de suma importancia, uno se firmó para ya no ser una colonia de España, aunque sí un imperio, y el otro se signó el 31 de enero de 1824, para establecer que la forma de gobierno de México, sería ya una República”.

En el artículo 5o del acta se puede leer que: “El Soberano Congreso Constituyente mexicano” decretó que: “la nación adopta para su gobierno la forma de república representativa, popular y federal”.

Robada, vendida y repatriada

Gracias a que se firmaron dos Actas de Independencia iguales, una resguardada por la Junta Provisional Gubernativa y otra en el recinto Legislativo, los mexicanos cuentan actualmente con un ejemplar que está depositada en una cápsula especial dentro de una bóveda de seguridad del Archivo General de la Nación.

De Ávila precisa que corría el año de 1872 cuando el recinto parlamentario de Palacio Nacional se quemó y, con él, una de las dos Actas de Independencia.

“En 1830 el político e historiador Lucas Alamán, sostenía que la otra acta ya no se encontraba en el archivo de Palacio Nacional, porque había sido robada ‘por un empleado infiel’”.

El historiador comenta que no se sabe qué pasó en realidad. Algunos investigadores dicen “que se llevó a Europa, otros que Juan Nepomuceno, hijo de Morelos, se la regaló a Maximiliano de Habsburgo cuando fue a ofrecerle la corona del imperio mexicano. Una versión más indica que Maximiliano la trajo de nuevo a México, pero cuando fue fusilado su secretario se la llevó a Europa y ahí se perdió por muchos años”.

Hasta  finales del siglo XIX el coleccionista Joaquín García Icazbalceta la encontró en una librería en Madrid, la compró y se la trajo de nuevo a México.

De acuerdo con el historiador, García Icazbalceta “tuvo el Acta de Independencia en su colección hasta que se murió y sus hijos las vendieron en 1947 al coleccionista Florencio Gavito, quien pidió que al morir, le fuera entregado el ejemplar al gobierno de la República. En ese entonces el presidente de México era Adolfo López Mateos, y el 21 de noviembre de 1961 el Acta de Independencia regresó al pueblo de México, su legítimo dueño, tras haber estado perdida desde 1830”. (Milenio/15/09/2017)

Para corroborar su autenticidad y que no fuera una falsificación se le hicieron estudios minuciosos. Se analizó la tinta con luces infrarrojas, además de que se sometió a estudios grafológicos y paleográficos.

“Estuvimos más 100 años sin nuestra Acta de Independencia, qué bueno que nadie preguntó por ella, de lo contrario ¿cómo hubiéramos demostrado que éramos una nación independiente?”, deja abierta la interrogante el historiador De Ávila.

A pesar de haberse consumado la Independencia el 28 de septiembre de 1821, todavía se mantuvo un reducto de presencia militar española en la Fortaleza de San Juan de Ulúa hasta el 18 de noviembre de 1825 que aceptaron capitular. Para 1829 se registró, sin éxito, una expedición de reconquista por parte del brigadier Isidro Barradas. No obstante, España reconoció a México como nación libre y soberana hasta el 28 de diciembre de 1836 por medio del Tratado de Santa María Calatrava. 

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