El Comentario - Universidad de Colima

ARTÍCULO: Algodón, una fibra con historia 

Por Mirtea Elizabeth Acuña Cepeda 

En el escenario mundial, la historia del algodón, del género Gossypium, un término que Plinio utiliza para llamar al algodón y emplea Linneo en 1753, emplea para la nomenclatura del género. Una historia de “larga duración”, que podría relatarse, iniciando por su aprovechamiento miles de años, a. C., y por lo mismo, comprende múltiples temas, cuya diversidad exige un estudio particular de cada uno y con enfoques sumamente distintos también.  En esa historia larga y compleja, su presencia en México es sumamente antigua, ya que unas especies de algodón son originarias de América y por otro lado, su uso se documenta desde la época prehispánica.  

El algodón fue conocido en Europa hasta el siglo XVI y su expansión y auge, así como comercialización a gran escala se hermana a la revolución industrial; si bien,  en Grecia y Roma ya se conocía aun cuando no se cultivaba y se le consideraba un tejido exótico, que llegaba  proveniente del comercio con la India, a través de la ruta del Golfo Pérsico y Mesopotamia o por el Mar Rojo y Egipto; en el aspecto lingüístico, vemos que en la antigüedad clásica fue denominado bómbyx por los griegos, que igual aplicaban este término a la seda, y los romanos lo llamaron carbasus, del sánscrito karpäsa, que se traduce como lino muy fino, asimismo le llamaban xylo o xylu  voz tomada del griego, que significa lana de árbol o  hilo de leña,  Plinio  el viejo se referían al algodón como lanígera arbor y linfera arbor, lienzo en latín. Documentos de tiempos del rey asirio Sennacherib (705 – 681 a.C) refieren que en el jardín botánico real se introdujo el árbol que lleva o produce lana, que ésta se puede cosechar y tejer prendas de vestir con ella, asimismo, se asienta que su nombre es semítico Ktn (Kutunet, túnica, en hebreo bíblico y en arameo Katan);  se piensa que de esta palabra derive la del árabe qutn,  de donde viene algodón; muy apreciado por lo fino y delgado de la fibra.

El algodón es una planta arbustiva que se cultiva para obtener sus fibras, en México se encuentran vestigios muy antiguos de sus frutos y semillas, en cuevas los valles de Tehuacán, Puebla y de Oaxaca: en las figurillas de ambos sexos, localizadas en la cultura del occidente,  en las tumbas de tiro y que incluye el estado de  Colima, se observan con vestidos de diferentes tipos y muy coloridos, así como fragmentos de textiles fosilizados, en los cuales se identifican técnicas de tejido y el diámetro de la fibras se  tienen datos indicando que los productos del algodón eran muy apreciados en las culturas mesoamericanas, cuyas técnicas para elaborar textiles  varían en cada una (Cabrero, 2010).

Las mantas de algodón, ixcaxíhuitl en náhuatl y taman, piits’ en maya, tenían un alto valor, superior a los tejidos de  otras fibras prehispánicas  más largas y gruesas, como son el ixtle que se obtiene del maguey  y de otras  plantas silvestres (lechuguilla, palma, raíz de zacatón); así como  del Ki, henequén: Sac ki el blanco,  Yaax ki el verde y  Kitam ki el jabalí o amarillo; tsots ki significa cabello de henequén. Con ellas se elaboraban vestimentas y mantas para otros usos, como abrigarse o amortajar cadáveres; el algodón se reservaba para las elites, que incluso los enriquecían con plumas y pelaje de animales (Zingg,1940). 

Hilar y tejer era una tarea femenina, las mujeres aprendían desde la infancia y al morir se las amortajaba con sus instrumentos:  malacate, de malácatl en náhuatl, girar o dar vueltas, de varias dimensiones, adecuadas al tipo de fibra, suave y corta o basta y larga; tzotzopaztli, el palo para acomodar y apretar los hilos en el telar; enjulio, el cilindro que se coloca, horizontalmente en los telares y en el cual se va enrollando la urdimbre. En López de Gómara leemos una descripción de ropas “con medias mangas de pluma de colores muy gentil… uno como peinador de algodón fino…  una manta de pluma, grande y fina” (López de Gómara,1554:10).

Actualmente, gran parte de la cosecha mundial de algodón es de la variedad americana de fibra larga; hay unas cuarenta especies Gossypium sp. de algodón, pero son cuatro las que se cultivan, difiriendo en la longitud de la fibra y originarias de los lugares que se mencionan: G. arboreum de India y Pakistan, G. Barbadense de Sudamérica, G. herbaceum de la península arábiga y Sudáfrica, G, hirsutum de Mesoamérica, Centroamérica y las islas del Caribe; que es la especie más extendida.  Para su cultivo, el algodón necesita un verano muy cálido, abundante agua y todo es aprovechable, la fibra, la semilla para obtener aceite o incluido a la planta como forraje.

Flor y fruto del algodón.

Si conceptualizamos el trabajo agrícola como un hecho social, este se convierte en un interesante objeto de estudio, no sólo para conocer los datos crudos o duros sobre la producción, sino también las múltiples variables que se establecen en torno a esta labor, como sucede en toda actividad humana y que en el ámbito agrícola, el estudio se complica por las diferentes perspectivas que pueden presentarse, sean de índole natural (medioambiente), social, político, económico, cultural. Se entiende que ningún estudio podrá decirse concluyente, se trate del cultivo que sea, o del algodón como en este caso, acerca del cual surgen muchas preguntas, sobre todo aquellas referidas a la biotecnología del cultivo, así como las relaciones de producción y el impacto en la economía regional, todo esto en lo que concierne a cada periodo histórico. 

No es posible responder a todas las interrogantes y menos en tan corto espacio, tampoco es sencillo establecer una cronología, aunque sería preciso seguirla desde la época prehispánica hasta mediados del siglo XX, así sea en el reducido espacio de la región colimense. 

Del algodón en la época prehispánica se sabe poco; sin embargo, indican que fue uno de los cultivos regionales y se le consideraba en la Matricula de Tributos del “Imperio mexica”, y en esos tiempos, la región algodonera se extendía desde Cihuatlán (Jalisco) hasta Zihuatanejo (Guerrero), cubriendo terrenos de los actuales estados de Colima y Michoacán; el algodón se cultivaba todavía en 1554, en terrenos de Caxitlán, donde también había plantaciones de cacao.

La conquista agrícola tuvo un doble sentido, de y hacia América, e incidió de muchas formas, sea por los nuevos cultivos y animales, así como la biotecnología, que acompaña a los cambios culturales, por el aprovechamiento de productos. Siguiendo esta perspectiva, se podría aventurar que al inicio del siglo XVII el cultivo del algodón fue disminuyendo en ciertas zonas, como Coahuayana y Tecolapa, debido a que por un lado ya no se pedía el tributo de algodón en mantas. Existen registros de grandes almacenamientos de algodón y siembras anuales de 4 mil fanegas y se consideraban importantes, ya que se hacían recorridos, con el Cristo de Esquipulas del convento – hospital de San Juan de Dios en Colima, hasta los algodonales de Coahuayana y también se visitaban las salinas de El Real de San Pantaleón, en Tecomán.

Bibliografía 

–  Acuña Cepeda Mirtea Elizabeth. Apuntes sobre el algodón en Colima. Colección Alforja. SCEH. Secretaría de Cultura, Gob. Edo. de Colima. Colima. 2001

–  Cabrero G. María Teresa. Los textiles recuperados en la cultura Bolaños, Jalisco. Inst. de Investigaciones Antropológicas. UNAM. Arqueología Iberoamericana. No. 7, México, Jul-Sep., 2010: 39–51.

– López de Gómara. Historia de México, con el descubrimiento de la Nueva España.  Juan Steelfio, Lacio. 1554:10, digitalizado: https://books.google.com.mx/books?id=XjrhCOzfVMMC&printsec=frontcover#v=onepage&q&f=false

– Zingg R. M. Report on Archaeology of Southern Chihuahua. Center of Latin American Studies. Denver, Colorado: University of Denver.1940.

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