¿Amar la trama o el desenlace?

La dulce hiel de la seducción

Por Karina Ortiz Bonales

¿Qué es el deseo? Una necesidad de conseguir algo que se anhela, saciar un instinto, alimentar el cuerpo de diversas formas. El deseo nos puede remitir al erotismo y las capacidades de contacto e interacción entre los seres humanos. Amor y sexo, conceptos que están implícitos en la construcción de nuestra sexualidad y que comparten una estrategia que conocemos como seducción.

En la literatura, esa inquietud por atraer al otro, por cautivarle, engatusarle, se ha manifestado de diversas formas y por ello esta semana reseñamos un ejemplo claro de reconocer que la seducción no es como la pintan; se trata de la compilación de relatos La dulce hiel de la seducción reunidos por Ana Clavel.

Son trece relatos, unos más picantes que otros, que exploran diversos temas, aunque en su mayoría tienen que ver con el cuerpo y su capacidad de atraer, de establecer un vínculo a veces furtivo y en otras ocasiones más profundo.

La presentación de la obra es atípica: Ana Clavel no se encarga de contarnos cómo surge la idea de reunir esos cuentos, ni de darnos cátedra de quiénes han abordado a la seducción desde la teoría literaria. Al contrario, nos recibe con un relato que sube de tono y pone de colores las mejillas. Nos habla de excitación y de la emoción que puede llegar a sentir alguien que anhela transformarse. Nos remite a esas sensaciones convertidas en fuegos artificiales, destellando, en nuestro cuerpo y todo ello solo con un elemento como es el maquillaje. Así inicia a manera de prólogo ese recorrido con el relato “Ella era la más inocente”.

De aquí en adelante debemos prepararnos para un vaivén de emociones, dónde antes de darnos con esos jugosos relatos, la escritora nos presenta un poco de las y los trece autores que participan.

Iniciamos con Cristina Rivera Garza y sus recorridos en tren por alguna región en Rusia. Es una mujer de esas que se encuentran en el camino y que nos dará una sorpresa con su identidad; es una mexicana en esas tierras, que nos cautivará con su historia y, claro, nos dejaremos seducir.

Guillermo Samperio nos habla de futbolistas y excesos, aquelarres desenfrenados entre atajadas de balón y pases contundentes que sin duda combinan muy bien las pasiones amatorias y deportivas.

Iván Ríos Gascón subvierte la fórmula erótica tradicional y nos dice que la víctima puede renunciar a su papel indefenso y hacerse presente como justiciera de una seductora empedernida y con tendencia a tomar lo que no es suyo.

Eve Gil nos muestra la compleja manera de relacionarse entre chicas; Brenda Lozano nos da un ejemplo clásico y verdadero de juegos de seducción; Luis Felipe Lomelí nos compara con los animales para el cortejo y mientras teje una historia de seducción nos habla de las estrategias. Mónica Lavín nos seduce con algunos secretos de amantes que serán revelados; Guillermo Fadaneli nos habla de su compleja relación con Anabel y sus temores, mientras que Rowena Bali nos cuenta sobre Alejo y Tina y lo malo que puede llegar a ser un vínculo muy desenfrenado.

Juan Hernández Luna nos presenta el desafío de procrear un hijo; Josefina Estrada nos habla de un timador que seduce para obtener un fin en Colombia y ya se pueden imaginar de qué se trata.

Ricardo Chávez Castañeda nos relata un encuentro furtivo y, con un muy buen cierre, Rosa Beltrán nos narra a los amores interesados que ni siquiera llegan a serlo.

Es interesante conocer algo de la trayectoria de los participantes mientras sentimos que vamos de un tema a otro. Cada cuento es sorprendente, incluso aquellos que suenan a una estructura más tradicional. Esos ejercicios literarios son editados por Cal y Arena y no son el único en su especie, así que la invitación es a buscarles y disfrutar de esas antologías que no tienen desperdicio. A final de cuentas, la seducción no es como la pintan y de eso ya nos hemos dado cuenta en ese recorrido lleno de matices y sabores.

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