ARTÍCULO: Amistad virtuosa, un regalo divino

Por Mirtea Elizabeth Acuña Cepeda 

No era más que un zorro semejante a cien mil otros. 
Pero yo le hice mi amigo y ahora es único en el mundo   
(Antoine de Saint-Exupéry, El Principito, 1943)

Amistad, esencial toda la vida, de la infancia a la senectud. Somos seres gregarios y en amistosa sociedad logramos metas y objetivos comunes, asegurando la sobrevivencia del grupo; las amistades son vitales, pese a la dificultad que entraña depositar nuestra confianza en otros. La trascendencia de la amistad es uno de los temas de la literatura y la filosofía, pero también de las ciencias. Amistad del latín amicĭtas o amicitātis, de amīcus -amigo-, en latín arcaico ameicus, procede del verbo amāre –amar-; ​amigos, amigas son quienes se aman entre sí, lo contrario es ser enemigos –inimicus-, por tanto, la amistad es una relación de tipo afectivo y estas relaciones favorecen la salud mental.

Habrá que tomar nota del tipo y temporalidad de las amistades, que acorde a esto y otros aspectos, como el aporte del valor emocional al integrarnos a los grupos, en la infancia, adolescencia, juventud o madurez, así como en los distintos espacios sociales, escolar, familiar, laboral, etc.; además, las amistades repercuten directa o indirectamente en la autoestima y motivación, al sentirse amado, escuchado, comprendido, valorado, apapachado. Sin embargo, no siempre ocurre, que alguien nos apoye, anime y valore a nivel profundo y que su influencia nos lleve al crecimiento persona y no a conductas indebidas o hasta delictivas.

Por esto se han categorizado los tipos de amigos, ejemplo: Intimo, se le tiene máxima confianza y posiblemente lo es desde la infancia. Tóxico, causa sufrimiento, no es un enemigo, pero lo pareciera y es mejor alejarse. Imaginario, suele darse en niños y en personas con trastornos mentales. Con derecho, referido a relaciones sexuales. Virtual, a través de redes sociales en Internet. Falso amigo, es interesado, por dinero o lo que sea. De la infancia, han crecido juntos y la amistad perdura. Mejor amigo, variante del íntimo, “…lo sabe todo de tí y a pesar de ello te quiere» (E. G. Hubbard, 1856 -1915). Protector, los padres o quien sume un rol paterno/materno. De la familia, es aceptado y querido como un integrante más de la familia. Incluyamos al amigo de lo ajeno que no lo es y  no requiere explicación. Francisco de Quevedo escribió: El buen amigo debe ser como la sangre que acude a la herida sin esperar que la llamen.

Pero mejor remitámonos a Aristóteles de Estagira (384 – 322 a. C.), en Ética a Nicómaco, califica a la amistad de ser lo más importante de la vida del ser humano y al observar las diferentes formas, estableció tres tipos de amistad, con base en qué la genera: utilidad, placer y virtud o excelencia de la persona. En los dos primeros, la amistad es un medio para conseguir algo, sea placer o beneficio y en el tercero, es por la persona misma; y para cumplirse, requiere del segundo mandamiento de Jesucristo: Amarás a tu prójimo como a ti mismo (Mateo 22:37, 39), o del imperativo de Kant: Trata a los demás como fines en sí mismos, no como medios. Ambos subrayan la dignidad humana y en consecuencia posibilita el desarrollo del individuo en la sociedad. El ser humano no es un medio con un fin utilitario o de placer, es cosificar al individuo y atentan contra la dignidad humana (Kant, 1999; 2002).

No obstante, la amistad, sea placer, utilidad o virtud, debe basarse en la igualdad, en el sentido de reciprocidad y para ello necesita de un equilibrio de condiciones, lo cual ocurre, siguiendo a Aristóteles, en las relaciones parentales o gubernamentales, entendidas como la función pública y privada que trata de mantener  las relaciones armónicas en la sociedad, en la poli; en cuyo caso vale contemplar las amistades de tipo económico, incluidas las laborales/patronales, que con las de parentesco y de ciudadanía, se conjugan en la legislación del sistema social demarcado por el Estado; hoy no se hablaría de relaciones de amistad, sino de formas vinculantes que existen en la sociedad.

Respecto a la amistad basada en la virtud encontramos que, en la Ética Eudemia, Aristóteles define dos clases de virtud: ética e intelectual; éticas son actos de elección, mas no por el  fin en sí mismo, sino de los medios y que éstos sean rectos y correspondan al término medio; intelectuales, son virtudes racionales, en busca de la perfección, porque el intelecto bien dispuesto racionaliza aquello que apunta hacia el conocimiento y la superación personal (Garcés, 2015); por lo cual es válido mencionar  las virtudes teologales: Fe, Esperanza y Caridad, “…la mayor de las tres es la caridad” (1Co 13,13) y la amistad por la virtud se sostiene en estas virtudes, sobre todo la caridad, del latín carĭtas, que significa  amar desinteresadamente.

En lo que concierne al término medio, Dignidad es el término medio entre antipatía u odio y obsequiosidad o sumisión y Amabilidad lo es entre aspereza y adulación; dignidad y amabilidad son virtudes que deben cumplir libremente las personas en la amistad; podemos optar por lo correcto o lo incorrecto, ya que  fuimos creados a semejanza de Dios, y esta nos confiere la capacidad de razonar y de ejercer el libre albedrío, que ni los ángeles poseen, pero si, como el ser humano, las jerarquías superiores: arcángeles, querubines y serafines.

Aristóteles hace notar que la amistad por el placer es propia de la juventud, pero va cambiando su carácter con la edad y la amistad por la utilidad o  interés debe fundamentarse en el amor a los otros, de modo tal que la persona sea útil conforme a la ética y el intelecto. La amistad por virtud surge entre individuos buenos y semejantes, asimismo, es recíproca porque se desean el bien mutuamente; en tanto que, la amistad por interés es en la medida en que se puede obtener provecho mutuo. No puede escogerse ni tenerse todo, mas, al recordar las experiencias vividas y las acciones buenas que son gratas, nos indican que la amistad y el amor que conlleva, se mide por la dignidad y por la igualdad entre las personas; nada sencillo, en este mundo donde las relaciones humanas son diversas y complejas. 

No obviemos que la gente se sorprende y enoja cuando se entera que sus amigos son malos o interesados y los utilizan para su propio fin, lo cual  ocurre en los primeros tipos de amistad, por ende, no corresponde a la amistad por la virtud, principio de una amistad estable, aun cuando puede incluir el placer y la utilidad o digamos interés, pero basado en el altruismo. 

El mandato de Jesús revela que, como señala Aristóteles, quien no está dispuesto a amarse a sí mismo, no tendrá la capacidad de amar a otros y tal disposición es una gran desgracia; luego Aristóteles afirma: debemos hacer todo esfuerzo para evitar la maldad e intentar ser buenos, de esta manera no solo se tendrá la disposición amistosa consigo mismo y por consecuencia, ser amigo de otro. Por supuesto, se deben cumplir las obligaciones que involucra la amistad, tan magnífico beneficio se debe devolver en la medida de lo posible. 

La amistad basada en la virtud es irreprochable, entonces, si logramos que la amistad por placer o por utilidad dependan de la virtud, se transformarán en virtuosas y  las relaciones entre la gente serán agradables, pues  bien sabemos, que de la virtud deviene la felicidad y, ¿acaso no es esa la búsqueda de toda persona, su felicidad y la de los suyos?  Por esto, la amistad es un regalo divino y como dijo  Francis Bacon: «La amistad duplica las alegrías y divide las angustias por la mitad».

Bibliografía

– Aristóteles. Ética eudemia. Madrid: Editorial Gredos, 2011.
– Aristóteles. Ética a Nicómaco. Madrid: Editorial Gredos. 2010.
– Garcés Giraldo Luis Fernando. La virtud aristotélica como camino de excelencia humana y las acciones para alcanzarla. Discusiones Filosóficas. Jun-Dic., 2015:127 – 146, en: http://www.scielo.org.co/pdf/difil/v16n27/v16n27a08.pdf
– Kant Immanuel. Fundamentación de la metafísica de las costumbres. Madrid, 1999-
– Kant Immanuel. Crítica de la razón práctica, Madrid, 2002
– Lassus de Alain-Marie. Las virtudes teologales: Fe, Esperanza y Caridad.Palabra. 2015, en: https://books.google.com.mx/books?id=a86ZBgAAQBAJ&printsec=frontcover#v=onepage&q&f=false

mirtea@ucol.mx 

 

 

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