El historiador mexicano Enrique Krauze aboga a que España ponga más en valor las civilizaciones que conquistó en América. (EFE)

Anima Krauze a un mayor reconocimiento mutuo entre América Latina y España

El historiador mexicano Enrique Krauze aboga en una entrevista con EFE porque España ponga más en valor las civilizaciones que conquistó en América y a su vez los países latinoamericanos den un mayor reconocimiento el legado español en el continente.

“Tanto España como América tienen que dialogar”, sentencia el editor de la revista Letras Libres, quien acaba de recoger en Madrid el III Premio de Historia Órdenes Españolas, entregado por el rey Felipe VI.

El reconocimiento se suma a otros muchos recibidos por Krauze (Ciudad de México, 1947) a lo largo de un amplia trayectoria, que incluye más de una treintena de libros y trabajos en el mundo del cine o de la televisión desde la década de 1970.

América Latina y España

Este último premio reconoce entre otras su aportación al conocimiento de la cultura hispana en el mundo, a partir de sus trabajos sobre la historia de México.

A punto de cumplirse el quinto centenario de la caída de Tenochtitlán, la capital de los mexicas que fueron derrotados por Hernán Cortés y sus aliados indígenas y sobre la que se fundó Ciudad de México, el historiador distingue dos periodos de historia común entre América Latina y España: los tres siglos bajo la colonia española y los dos posteriores desde que los países latinoamericanos se independizaron.

Con esa idea, Krauze anima a “rendir homenaje a la resistencia heroica” que protagonizaron pueblos originarios como los mexicas ante Cortés o los incas frente a Francisco Pizarro, entre otras grandes civilizaciones de América, con las que “España está en deuda, en el sentido de valorarlas”.

“Luego nosotros en América, en México en particular”, es importante que por ejemplo “Cortés deje de ser un mito negro”, para ver desde una comprensión histórica lo que pasó hace cinco siglos, indica, “y nosotros en América, los mexicanos en particular, reconocer la huella de España, que fue muy profunda”.

El galardonado destaca los “muchos aspectos constructivos” en esta historia compartida, desde el mestizaje étnico y cultural tras la llegada de Cristóbal Colón en 1492 a los “muchos momentos de cercanía” después de la independencia de los países latinoamericanos en el siglo XIX, como la acogida en América de exiliados tras la Guerra Civil española.

Con sus luces y sombras, “la naturaleza de la presencia de España en América es distinta que la anglosajona en Estados Unidos, porque allí los redujeron a los indígenas a reservas y sencillamente los exterminaron”, señala, mientras que “nada similar” ocurrió en la América hispana.

La vacuna del diálogo

Entre los pueblos de América Latina y España siempre se han mantenido sus lazos, pero no tanto entre los gobernantes, comenta.

“Digamos que ha habido momentos mejores, de mayor cercanía y comprensión” en lo político, como por ejemplo tras la recuperación de la democracia en España en 1978, algo “luminoso” para muchos países latinoamericanos que vieron que no estaban “condenados a la dictadura”, apunta.

Pero ahora España “no presta la debida atención a Iberoamérica”, pues “donde no están muy bien esos puentes son en la política”, asevera.

En los últimos meses se han derribado, en diferentes contextos, estatuas de Colón y de conquistadores españoles en países como Colombia y Estados Unidos.

“Los historiadores no nos ocupamos de las estatuas, nos ocupamos de entender el pasado, de explicarlo”, manifiesta, pues con derribar monumentos “no se gana nada, más que destruir”.

“No soy partidario de la historia de bronce, no creo que haya ni que erigir estatuas ni tirar estatuas. La historia no es escultura, es comprensión”, declara.

Krauze apuesta por “crear una oferta de narración”, por ejemplo con contenidos audiovisuales dirigidos a los jóvenes, “que acerque a nuestros países y que dilucide con claridad y con equilibrio el pasado”.

“Siempre que en nuestros pueblos ha prevalecido el odio, el resultado es la guerra civil”, y ante virus como la polarización, la vacuna “siempre es el diálogo”, concluye.

Enrique Krauze, que está considerado uno de los historiadores mexicanos más importantes y uno de los intelectuales liberales más relevantes de América Latina, ha sido profesor en destacadas universidades de Estados Unidos y editorialista en reconocidos medios de comunicación de este país, México y España, entre otras facetas a lo largo de su trayectoria.

Con información y foto de EFE

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