El representante de la oposición venezolana, Gerardo Blyde. (EFE)

Aplazan entre reproches, tercera ronda de negociaciones sobre Venezuela

El régimen de Nicolás Maduro plantó a la oposición venezolana en la tercera ronda de negociaciones que debía arrancar en Ciudad de México y que de momento quedó aplazada de forma indefinida entre reproches de ambas delegaciones.

Tras una jornada de enorme secretismo y opacidad en el hotel donde debía reanudarse el diálogo, el representante de la Plataforma Unitaria de la oposición, Gerardo Blyde, quien llegó a México el jueves 23 de septiembre, anunció que la delegación gubernamental no se presentó al encuentro.

Blyde lamentó en un comunicado que en esta ronda se iba a constituir una mesa de atención social “para promover los programas de nutrición infantil, trasplantes y vacunación” y se iba a “discutir la construcción del sistema de justicia”.

“Ante la ausencia de la delegación del régimen el día de hoy, la delegación de la Plataforma Unitaria reitera su compromiso de avanzar en este proceso, siempre en el marco de las normas previamente acordadas”, apuntó.

El oficialismo no ha justificado su ausencia ni ha aclarado si acudirá durante el fin de semana a México, donde estaba previsto que la tercera ronda de contactos, auspiciados por Noruega, concluyera el lunes próximo.

Solo se refirió al diálogo la vicepresidenta ejecutiva de Venezuela, Delcy Rodríguez, quien arremetió en redes contra el embajador de Estados Unidos en el país, James Story, a quien acusó de dar órdenes a la oposición “sobre qué hacer en la mesa de diálogo” después de que el diplomático condicionara el levantamiento de sanciones a la “liberación de presos”.

Un mensaje, el de la vicepresidenta, que fue respaldado por Jorge Rodríguez, presidente del Parlamento venezolano y líder del equipo negociador del régimen, quien escribió en redes que el Ejecutivo venezolano “jamás atenderá una agenda que intente imponer este personaje”, en referencia al embajador.

Tensión previa

Durante los días previos a ese encuentro, el ambiente se había tensionado después de que el régimen venezolano anunciara por sorpresa el nombramiento del empresario colombiano Alex Saab como miembro de su delegación, pese a estar preso en Cabo Verde, a la espera de si es extraditado a Estados Unidos.

El jefe de la delegación del régimen se refirió a Saab, acusado de ser testaferro de Maduro y preso desde junio de 2020, como “un diplomático venezolano” que se encuentra “secuestrado en una cárcel en el extranjero”.

La oposición consideró ese movimiento como una “estrategia de defensa” de Saab ante su proceso judicial y replicó que continuará el diálogo pese a la decisión de incluirlo.

Días después, el régimen de Venezuela también acusó a la oposición y a sus “patrocinadores extranjeros” de “sabotear, condicionar y evadir los compromisos establecidos” al iniciar los diálogos el pasado mes de agosto.

Con información e imagen de EFE

Print Friendly, PDF & Email