ARTÍCULO: Ahora sólo hay tiempo para la libertad

Por Ruth Holtz

En estos tiempos en que se ha visto cuestionada tanto nuestra libertad para actuar, podemos preguntarnos si de veras somos libres. Los condicionamientos externos e internos son tantos que parece que no somos libres, aprendemos con el tiempo que no tanto y luego tenemos que luchar por recuperar lo que no teníamos exactamente. ¿Qué quiero decir? En el comienzo de la vida, los niños quieren hacer lo que les viene en gana. Lo que más se encuentran es la oposición externa. “No” es el inicio de la limitación de nuestra libertad en aras de una moral que debemos adquirir para convivir. Luego, al comenzar a sufrir, al indagar los móviles más profundos en nuestro interior por los que permitimos cierto tipo de situaciones en nuestra vida, por los que atrajimos o procuramos ciertas formas de ser y de relacionarnos, comenzamos a reconocer que un mundo interno, además inconsciente, dirige nuestra vida emocional y algunas de nuestras creencias. En psicoterapia podemos recobrar el recuerdo de pactos que establecimos con nuestro pasado, con nuestros seres queridos o con nosotros mismos que se volvieron ataduras. A esto hemos llamado “patrón inconsciente”. Y luego, cuando, sin pensar, damos por hecho consolidado, las bases políticas y legales de nuestra convivencia cotidiana, como “condiciones de posibilidad” de nuestro desenvolvimiento social y económico, acabamos percatándonos que no es tal. Que pueden limitarse nuestras decisiones “libres” hasta el grado de no poder tenerlas de cómo relacionarnos, cómo curarnos o cómo enfrentar dificultades de trabajo y manutención.

Ser libre es ser disruptivo, es ser divergente. No siempre es rebeldía, pero debe existir las condiciones de posibilidad de serlo, si no todo sería un aparente. ¿Qué nos limita entonces? ¿Somos libres? ¿Qué es la libertad? ¿Por qué angustia tanto? Solemos tener miedo a la libertad porque toda decisión tiene consecuencias. También porque habría que luchar si es un grupo social, cultural, global que detenta el poder a través del sometimiento de las voluntades. Hoy vivimos un sometimiento a través de las amenazas a nuestra integridad, a los privilegios adquiridos y a través de la mella de la verdad y de las creencias a través de las redes sociales que siembran formas de pensar que favorecen a los que detentan el poder a través de la manipulación de la información. Las personas ya no saben qué quieren, por eso ya no saben qué elegir ni para dónde ir y si hay muerte o enfermedad, prefieren someterse que actuar.

A un nivel psicológico quienes renuncian a conquistar su pasado, sanar sus heridas, recobrar el recuerdo de sus promesas y la adquisición de creencias por amor y lealtad a los seres queridos, están condenados a repetir su pasado, “una y otra vez”, con otros personajes, algunas variantes, pero con las mismas luchas, con el mismo dolor, con dilemas semejantes. Y lo más duro de eso es que mientras, el presente y el futuro “se le va”. El tiempo no perdona, sigue su curso. Acabamos entiendo muy tarde por qué y para qué hicimos lo que hicimos y si fuimos realmente libres o nos motivaron fuerzas que tuvieron más que ver con el miedo, el rencor, la necesidad de “arreglar” la relación de nuestros padres, superar el abandono, el desamor, la violencia… que ya había pasado, que ya ni modo, que no pudimos resignar y dejar atrás. Mucho tiempo en nuestra vida vivimos tratando de cambiar el pasado, pero como este ya pasó, como entonces era entonces, mientras nuestra vida queda en pausa, es un decir, porque el tiempo sí corre. El problema es que ahora sólo hay tiempo para la libertad, es decir, dejar esas cadenas, esos miedos a la muerte, a la enfermedad, al dolor de nuestra infancia, a repetir la historia y actuar sin cadenas, sin esas ataduras. Para ello por supuesto que hay que estar preparados, hacer conscientes nuestras heridas que actúan como un imán que atrae más de lo mismo, saber, conocer cómo enfrentar nuestras enfermedades y no dejarlo en manos de sectores al servicio de intereses de poder y de sometimiento, saber más de nuestra herencia transgeneracional y poder seguir un camino atrevido, nuevo, con riesgos. Pero hacerlo con inteligencia, pensando, eligiendo lo mejor, conociendo bien nuestra naturaleza, lo que queremos ser, lo que somos, lo que precisamos, lo que amamos… La psicoterapia es un espacio para soltar las cadenas para que te atrevas a vivir inteligentemente y consciente ese ahora en el que sólo hay tiempo para la libertad….

 

Teléfonos: 312 330 72 54 / 312 154 19 40

Correo: biopsico@yahoo.com.mx

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