ARTÍCULO: Barajando naipes, repartiendo cartas por siglos

Por Mirtea Elizabeth Acuña Cepeda

A cuentas viejas, barajas nuevas.
Quien juega con dos barajas, en la faja guarda ases

Para holgar en las horas de descanso, distraerse y ejercitar el cerebro, la humanidad inventó juegos o pasatiempos, unos nacieron en los palacios y se volvieron populares, otros siguieron el camino inverso, como la baraja, surge entre las clases altas, luego descendió a las más bajas para llegar hasta las manos de tahúres. En cuanto al lugar de origen, las opiniones se dividen, su invención se atribuye a los árabes y hebreos, así como a la India, China y Egipto.

En las antiguas civilizaciones se encuentran vestigios de los juegos de mesa, como el Oware en Mesopotamia, del que se encontraron dos tableros en las tumbas reales de Ur (2600 a. C.); otro antiquísimo es el juego egipcio llamado Senet (2,650 a. C.), o las 60 piezas halladas en Irán, de hace más de cinco mil años  Los juegos con fichas, cartas, tableros, etc., han trascendido a través de todas las épocas y las clases sociales, los hay clásicos y antiguos como el ajedrez y los dados o tardíos como la baraja, que, al sumar cientos de años, dan para un interesante capítulo de la historia, cuya importancia se refleja en los museos de las barajas.

El papel y la imprenta propiciaron la difusión de la baraja y pronto empezarían a indagar su origen, se llegó a suponer que el inventor de la baraja fue Nicolás o Nicolao Pepin, un impresor francés o catalán, del siglo XIV.  Se piensa que la baraja, como el ajedrez, son producto de un ejercicio intelectual, que retoma aspectos políticos y de estrategia militar, que se refleja en palabras como baza, cortar, fallar, guindas, mano, matar, mazo, montar, bloquear, pasar, pinta, renuncio, triunfo, etcétera.  La baraja se compone por un número determinado de naipes o cartas que han variado según la época y el lugar, y se han fabricado de diversas formas, rectangular, cuadrada, redonda, troquelada, con distintos materiales, madera, marfil, seda, cartulina; en ellos se han dibujado figuras o signos diversos.

La etimología de baraja y naipe hace pensar en su origen árabe o hebreo. Naipe pasó por el catalán naíp, del árabe nafs, que significa respiración y vida o alma, entendida como el aliento o soplo divino; asimismo, naipe podría venir de ma’íb (censurable) y sería acertado en el caso de que el juego derive en vicio, es decir en ludopatía, sin obviar que “juegue al negro o jugué al rojo, gana siempre el blanco”, o sea la banca (M. Edmond Rostand, croupier de Montecarlo, citado por Victor Du Bled. Histoire anecdotique et psychologie des jeux de cartes, des, echecs, 1919). 

Baraja, del árabe Baraka, alude a la suerte, la buena y la mala, el destino y no el azar, por esto, baraka es la esperanza de estar bajo el amparo divino. En “Tesoro de la Lengua Castellana o Española” (1611), Sebastián de Covarrubias Orozco dice que los naipes son un libro desencuadernado, por lo que su lectura depende de cómo vaya apareciendo cada naipe, pero involucra la capacidad estratégica o la gimnasia mental que exige leer este libro de hojas sueltas. 

En hebreo baraja viene de beraja, que significa disfrutar de bendición. Se cuenta que la baraja se difundió durante las persecuciones medievales contra quienes profesaban la religión judía, debido a que cuando los hebreos decían sus plegarias se proveían de un mazo de cartas y si eran observados, escondían sus libros de oraciones bajo la mesa y aparentaban jugar. De ahí que se vincule con la Cábala y que de los signos cabalísticos, los arcanos, surjan los palos de la baraja española, que se supone, viene del Tarot, cuyos arcanos mayores, están ligados a la cartomancia, adivinación numerológica hebrea; la Qabaláh o Cábala implica aprendizaje y enseñanza.

De acuerdo con otra versión, la baraja proviene del Ganjifa o Ganjifeh persa cuyas cartas eran redondas de madera o marfil y los signos tenían valores de uno a diez, recordar los números arábigos; las cartas de mayor valor eran la unidad, el As, que representa la divinidad y las tres siguientes al Shāhanshāh (rey de reyes), Shah (rey) y Visir o ministro  (rey, reina y  sota o caballero); las cartas restantes incorporan a los grupos sociales: milicias, mercaderes y artesanos, campesinos y siervos o esclavos; subrayando el hecho de que en política y guerra la sociedad en pleno entra al juego.

Respecto al origen chino, se apoya en narraciones del siglo X, en las cuales aparece que los naipes fueron invento de las mujeres del harem imperial para distraerse, pero otro registro menciona al anciano emperador S’eun-Ho, hacia el 1120, quien solo podía distraer a sus concubinas con los naipes. Un decreto del año 949, del emperador Mu Tsung prohibió los juegos de naipes, atribuyéndoles las desgracias que sufría el pueblo. Pues, “la única manera de vencer al casino es comprándolo” (Aristóteles Onassis). Las cartas estaban hechas de cuadros de papel que según anotan, se utilizaron como moneda. También es posible que se hayan inventado en la India, donde los naipes eran redondos, de madera, piedra o marfil con representaciones de Visnú: pescado, tortuga, jabalí, león, enano, hacha, rayo, caracola, caballo y arco y flecha.

Siglos más tarde la baraja se difundió por Europa y la propuesta más aceptada es que fue introducida a España por los árabes, con base en que los naipes  más antiguos que se conocen son de la baraja española y por la similitud con los palos de la árabe: monedas, copas, cimitarras y bastones. Otro medio fueron los cruzados, que siendo cristianos modificaron las figuras árabes, dando lugar a las de los naipes franceses e ingleses que las cambiaron por diamantes, tréboles, corazones rojos y picas. 

Los juegos de baraja no siempre han sido bien aceptados por su vinculación con las trampas, garitos y tahurería. En 1310 fueron prohibidos por el Consell de Cent, de la ciudad de Barcelona, cien ciudadanos que asesoraban y supervisaban a los magistrados municipales; la prohibición prueba que hace ochocientos años, al menos, ya se jugaba baraja en la península Ibérica. En Castilla, Alfonso XI en 1331, en los Estatutos de la orden de caballería de la Banda, les prohíbe los juegos de naipes; lo mismo hizo Juan I en 1387.

De España,  la baraja pasó a Italia durante la conquista de Sicilia por Pedro II (1282), y a Francia, el jesuita Claude-François Menéstrier afirma en el Journal del Trévoux (1702), que las primeras cartas que llegaron a ese país se fabricaron en España en 1392; unos años antes (1337), en Marsella, las Constituciones de la Abadía de San Víctor prohíben a los frailes jugar “páginas”, aludiendo al pergamino con que hacían los naipes, lo cual hace pensar que en lugar de transcribir los escritos sagrados, hacían barajas y jugaban con ellas. Un bando de 1543 prohíbe jugar a las cartas, pero, finalmente triunfa la baraja, se reglamenta su fabricación y el juego; se concede la exclusividad de vender cartas a un banquero de Medina en 1544 y en los primeros años de 1600, se crea un impuesto sobre la venta y el juego de naipes. 

Los naipes mantienen un carácter monárquico, aunque en la baraja inglesa, la sota es el Jolly Joker, pero representa al bufón alegre que se mofa y en ese papel, el caballero se puede mezclar entre los demás para servir al rey. A América llegaron en manos de soldados españoles, penetrando al continente por las Antillas y unos siglos más tarde un jugador estadounidense introduce el comodín, naipe que representa a quien, en política o guerra, se “acomoda” al papel que le ordenen sus superiores o es acomodaticio a la oportunidad que se le brinda.

Desde su creación los naipes representan grupos sociales y cada palo simboliza un estamento medieval: Oros, la nobleza, el poder político; Copas, el clero, la potestad espiritual: Espadas la fuerza militar, guerreros y ejércitos; Bastos, el pueblo llano, la fuerza proveedora, campesinos, artesanos, mercaderes. El juego mantiene una connotación guerrera, por lo que las figuras identifican los grupos sociales y representan los juegos de poder en la sociedad.  

Los reyes de la baraja son reinos o grupos en conflicto y  cada jugada entraña una apuesta política y/o militar; no es difícil imaginar a jefes políticos de países disponiendo, cual barajas, de las huestes y grupos de una sociedad.  Du Bled (1919) consideraba al ajedrez como el juego de la política, por ende, decía, contiene imaginación, inteligencia e incluso poesía en estas batallas silenciosas, tremendas epopeyas y hasta elegías lastimeras. Y, Federico García Lorca, en la copla republicana “Los reyes de la baraja”, se burla de los realistas: “Sí tu madre quiere un rey, la baraja tiene cuatro…” (http://www.youtube.com/watch?v=zs2GH49dTYg).

No obstante, los naipes tienen otros usos, en el ilusionismo teatral o en la adivinación con tintes religiosos, como el Tarot, con su baraja de 78 cartas o la cartomancia, donde las figuras indican el futuro de quien parte la baraja, de acuerdo a la combinación de significados, incluida la estación del año, que atribuyen a las cartas, entre otros: Oros o Diamantes, éxito, riqueza y primavera;  Espadas o Picas, trabajo, buen tiempo, y otoño;  Copas o Corazones rojos,  amor, agua y verano; Bastos o Tréboles, complicaciones, rencillas e invierno; mas, habrá que interpretar…  ¡Adivine adivinador, que esperamos un As!

Los juegos de baraja estimulan el pensamiento, hay que contar, recordar las cartas que han salido y calcular las que están en manos de otro jugador o en el mazo, por lo que puede usarse con fines pedagógicos. Asimismo, en psicología, de acuerdo con estudios ha sido útil para ayudar a revelar situaciones en las que posibilitan que una persona comprenda un problema que la aqueje o por qué reacciona de tal o cual forma ante el mismo o los demás y pensar en la mejor manera posible de enfrentar una situación. 

Desde luego no depende de las cartas, el cómo enfrentemos las situaciones que nos presenta la vida, ni de los naipes que nos repartió, sino de nuestra capacidad y del libre albedrío al tomar las decisiones; el libro albedrio es inherente al ser humano y nadie debe abjurar de él en ninguna circunstancia, por adversa que sea. 

Print Friendly, PDF & Email
Sin Comentarios

Deje su Comentarios