Opinión

ARTÍCULO: Colima ante la diversidad: pautas para ser una sociedad intercultural

Por Cecilia Caloca Michel*

¿Cuántas veces hemos parado en seco por la calle y mirar a las personas a nuestro alrededor

en una tienda de conveniencia por la Calzada Galván, en el parque Hidalgo, o en el mercado Obregón? ¿Qué percibimos en ellas, además de su forma de vestir?

En Colima, nuestro estado, históricamente la diversidad étnica es un continum pues indígenas originarios, chinos filipinos, africanos, han habitado estas tierras y hoy en estos lugares podemos encontrar el mestizaje en su apogeo.

Además de esta mezcla hay extranjeros que hablan alemán, francés, italiano, chino (en sus diversas variantes), coreano, inglés, japones, entre otras. Pero no son las únicas lenguas que se hablan, la población indígena en el Intercensal del INEGI (2015) marcó un total de 2,889 personas, estas representan a más de 84 comunidades del país y en la población estatal solo el 0.6%; lengua más hablada es el náhuatl 35% y la secunda el purépecha, 18%.

Estos datos, denotan la presencia de migrantes que, aunque contribuyen en el desarrollo económico, social y cultural de la sociedad colimense desde hace más de 35 años, siguen en la invisibilidad.

Los municipios que albergan este proceso tan complejo de migración son: Tecomán, Cuauhtémoc, Manzanillo, en menor grado en Minatitlán, Villa de Álvarez y Coquimatlán.

En la mayoría de estos lugares la presencia del náhuatl, mixteco, tlapaneco y amuzgo de Guerrero; se suman el chatino, chinanteco, huasteco, huave, huichol, maya, mazahua, mazateco, mixe, otomí, popoluca (insuficientemente especificado), tarahumara, purépecha, totonaco, triqui, zapoteco, zoque y tzeltal los cuales son cotidianos en los espacios familiares o de trabajo ¿entonces, nos reconocemos en la diversidad?

Es clara la invisibilidad que permea en este sector, pues en el discurso, son poblaciones flotantes, aunque muchos migrantes ya radican desde hace muchos años aquí y al llegar trajeron consigo su cultura, su lengua.

Por ello, la diversidad étnica es clara en Colima, pues en todo el territorio conviven lenguas y culturas distintas y ¿qué podemos hacer ante ella, además de reconocerla? Abordar desde todos los ámbitos la inclusión desde un enfoque horizontal, ¿qué significa esto?, que desde lo educativo, el sector salud, lo económico, lo social, la administración de la justicia integren a las familias migrantes indígenas, con respeto sus adscripciones étnicas, sus prácticas culturales en salud, en lo religioso y sus lenguas; para establecer un diálogo como iguales, identificar las necesidades que tienen en los campos mencionados líneas arriba y construir juntos estrategias que lleven a esa integración; pero además nos encaminen a una sociedad intercultural capaz de construirnos desde lo diverso. 

Realizar proyectos con un enfoque intercultural es vital para generar una sociedad consciente de la riqueza cultural y lingüística que históricamente ha caracterizado a nuestro terruño. ¿Qué tipo de proyectos se pueden diseñar y ejecutar?:

1. Salud donde este sector siempre integre intérpretes para llegar a estas comunidades y apoyar en la atención, prevención de enfermedades o participe en las campañas de este sector.

2.  En la administración de justicia se necesitan intérpretes de estas lenguas indígenas en los Ministerios Públicos y proporcionar una asesoría.

3. En lo educativo la tarea de sensibilizar a los profesores que atienden a este sector de la población y conforme lo marca el currículo 2017 de la SEP, abrir el espacio a las lenguas dentro de sus aulas y en esta parte los padres de familia y los abuelos pueden involucrarse en el diseño de recursos didácticos que hablen de aspectos culturales y lingüísticos ya que debe planearse en lo local el uso de estas lenguas en el espacio escolar.

4. Lo económico y lo social, podría ir de la mano con los demás puntos, un empleo y vivienda dignas son prioritarios, así como la concientización al resto de la población de que los migrantes indígenas son una pieza fundamental en el sector agrícola y de nuestro engranaje como sociedad.

*Profesora investigadora de la licenciatura en Lingüística de la Facultad de Letras y Comunicación

Las opiniones expresadas en este texto periodístico de opinión, son responsabilidad exclusiva del autor y no son atribuibles a El Comentario.

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