El Comentario - Universidad de Colima

ARTÍCULO: ¿Cómo escondemos nuestras emociones en síntomas?

Por Ruth Holtz

Gran parte de las enfermedades no son sino consecuencias de no expresar nuestras emociones y de nuestra insatisfacción ante la vida. Para lograr detener el movimiento de nuestro organismo manifestando su estado de viveza y su sensibilidad es necesario hacer un movimiento contrario y con mayor fuerza para detener lo que nace de nuestro interior y fabricar una expresión aceptable para nuestro entorno. Este movimiento de represión es un esfuerzo muscular que lleva con la frecuencia de su uso a una contractura o acorazamiento que impedirá que volvamos a poder hacer salir a flote nuestra emoción. Si además la emoción controlada llegó a generar las reacciones en nuestras hormonas, en nuestros fluidos y en las respuestas de nuestro sistema nervioso, todo ese coctel químico quedará como un efecto residual de la emoción inhibida. Esto se le llama “estrés”, un mecanismo que sucede cuando nos encontramos entre el miedo y la ira, entre la huida y el ataque, cuando estamos en una actitud de supervivencia, ya sea a la defensiva o como víctimas.

El estrés es el entorno idóneo para enfermar. Realmente la mayor parte de las enfermedades se dan en nuestro cuerpo por esta razón. De allí que es importante realizar procesos que nos permitan recobrar la tranquilidad, la paz, la confianza y el estado en el que no necesitemos estar alertas, defendiéndonos o huyendo de las situaciones críticas de la vida.

Las emociones son, al mismo tiempo, una señal de nuestro interior de lo que no está bien. Si tenemos emociones que nos sacan de la paz y nos estresan es momento de hacer un alto y parar esa situación. Cambiar, resolver, enfrentar y dar con la solución o la disolución, con la renovación o la resignación. No podemos vivir todo el tiempo en estrés. Una emoción es un mensaje, es una percepción de la realidad que nos rodea y una petición de modificación. Por ejemplo, cuando estamos constantemente tristes, pero nos estamos obligando a estar en donde no queremos y donde no somos felices. Posiblemente la ira también nos esté mostrando que hay algo que resolver y que hay que poner fin al abuso o al silencio. Cada quien debe oír el mensaje de su emoción como quien oye a un niño llorar o gritar de coraje y preguntar ¿qué pasa? ¿qué necesitas?

En la psicoterapia se aprende a entablar un diálogo con las emociones que generan malestar o conflicto en nuestras vidas. También hay que saber que son una fuerza que debemos saber enfocar porque pueden materializar paraísos o infiernos, dependiendo de cómo la usemos y en qué metas las proyectemos. Nuestra vitalidad se manifiesta a través de nuestra vida emocional y si somos de los que explotan hasta extenuarse o de los que se reprimen hasta agotarse, en ambos casos estamos preparando el terreno para las enfermedades, pues éstas tienen que ver con el estrés generado por una vida emocional desordenada y caótica.

En la psicoterapia nos valemos del diálogo con nuestro inconsciente para encontrar las raíces de algunas tendencias emocionales que se han vuelto fijas, crónicas, es decir, que se mantiene, se prolongan y hacen sufrir. Tratamos de descifrar los patrones inconscientes que los alimentan y así liberar a la persona del sufrimiento crónico y degenerativo. Cuando eso ocurre las personas desarrollan enfermedades, dolores a los que parecen acostumbrarse como colitis, gastritis, problemas menstruales, taquicardias, cansancio crónico, falta de atención, dolores de cabeza, tensión en la columna, cuello y hombros. Y toda esta tensión es un estado que favorece la enfermedad. Si presentas síntomas así es mejor que te hagas cargo de las emociones que las han engendrado y la historia inconsciente que esconden. Es importante dejar de somatizar y escucharse a sí mismo/a.

En la terapia psicocorporal dejamos que las emociones nos hablen y nos digan lo que pasa en nuestro interior. No te ignores a ti mismo. Escucha tu interior y toma las decisiones para vivir mejor.

 

* Tels. 312 330 72 54 / 312 154 19 40    Correo: biopsico@yahoo.com.mx

 

 

 

Las opiniones expresadas en este texto periodístico de opinión, son responsabilidad exclusiva del autor y no son atribuibles a El Comentario.

 

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