ARTÍCULO: Corrigiendo una relación perfecta

Por Ruth Holtz

Dicen que “las apariencias engañan”. A veces hemos podido ser testigos de relaciones aparentemente destructivas, injustas o de puro sufrimiento. Podemos presenciar una relación en qué él se la pasa con sus amigos y ella esperando que le llame, o un matrimonio que ella es dominante y agresiva y él servil y lastimero. Sin duda es frecuente el alcohólico que golpea a su mujer o de la mujer que es todo para él mientras éste retoza con varias mujeres sin valorar el amor único de su mujer. Y la lista puede ser inmensa de parejas que parecen ser un error, un desventurado vuelco del destino o un castigo de Dios. Pero no es así. Toda relación en su momento es perfecta. ¿Perfecta? ¡Sí!

Cuando una persona así viene a psicoterapia empieza por presentarse como víctima. ¿Lo es? Pensemos en el caso típico del alcohólico que maltrata a su mujer. Supongan que ella, en un acto de osada valentía viene a psicoterapia. Y habla y habla mal de su esposo, de sus parrandas, de que se gasta el dinero en alcohol, que llega inesperadamente a la madrugada o al otro día o no llega, no sólo con aliento alcohólico, acaso con algún otro aroma que lo inculpa de infidelidad. Habla llorando de la forma en que la maltrata y de que cuando le reclama la golpea, ante sus atónitos y aterrorizados hijos. Se queja de sus celos y su enojo cuando está sobrio y de sus eternas promesas de dejar la bebida y cambiar. De cuántas veces ella le dio una oportunidad y que después de 13 años de casada con tres niños menores, ella está harta, desecha. ¿Es una pareja perfecta? ¡Sí! Se oye decir: ¡Por eso no voy con psicoterapeutas! Pero es así. Las apariencias engañan. Resulta que esa mujer que imaginamos, tan probable que exista una historia así, pues su padre es alcohólico, su madre también era golpeada, pero ella aguantó y siguió, porque qué iba a hacer con sus hijos y sola. Resulta que el padre la insultaba porque se parecía tanto a él. Y entonces resulta que el abuelo también era mujeriego y alcohólico y maltrataba a su mamá. Y la mamá los dejó y crecieron con él, se fue… los abandonó.

En psicoterapia identificamos el patrón inconsciente, es decir, el tema, conflicto, problema que nuestro inconsciente repite de nuestra historia, como si buscara una alternativa diferente, un desenlace distinto, quisiera demostrar algo o cumplir con un pacto o contrato tácito. En nuestra infancia y adolescencia pudimos ser partícipes de algún modo de los problemas de la pareja de nuestros padres o del trato que recibíamos de ellos. Dependiendo de con quién nos identificamos más, si con papá o con mamá, y a quién rechazamos, podemos tomar partido y buscar en nuestras relaciones reproducir la relación conflictiva de nuestros padres para demostrar que podemos hacerlo mejor. O si no fuimos amados, fuimos abandonados o dejados de lado, entonces “convocamos” a nuestra situación actual una similar a la vivida, esto es inconscientemente, y resulta que de repente nos encontramos viviendo lo mismo que en nuestra infancia. Así hay quién queriendo conscientemente no repetir la historia lo hacen con la idea de un desenlace diferente.

En nuestro ejemplo, muy probablemente el pasado de esa mujer le hizo elegir a ese esposo, que “reunía los requisitos” para recrearle su infierno infantil y sentirse en casa. Quizá supone inconscientemente que lo va a hacer mejor que mamá o que no va a ser como la abuela que abandonó a sus hijos. Y así, movida por sus heridas y con falsas creencias sobre las relaciones, acaba repitiendo la historia de sus padres hasta que tenga la valentía de “cambiar la historia”. ¿Por qué perfecta? Porque responde como “anillo al dedo” a lo que sus temores y a la energía que emanan sus heridas de infancia. Se complementa perfectamente con el concepto que tiene de los hombres, con la sumisión de las mujeres y con el reto de soportar por los hijos.

¿Cómo corregir lo que por inercia atrae nuestro inconsciente? Sanando en una psicoterapia, rompiendo con el patrón inconsciente, con la profecía autocumplida y con las lealtades mal entendidas. Lo que embona perfecto no siempre es lo mejor.

* Teléfonos: 312 330 72 54 / 312 154 19 40

Correo: biopsico@yahoo.com.mx

 

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