Opinión

ARTÍCULO: Decidirse y actuar

*Por Ruth Holtz

La psicoterapia puede volverse muy larga o ineficiente si no lleva a las personas a decidirse y actuar. Si bien en un tratamiento no es válido ejercer presión sobre las decisiones que una persona elija tomar, una parte del proceso para ser exitoso debe llevar a decisiones y acciones.

En psicoterapia hay varias etapas de la atención de alguien con problemas emocionales. La primera es la necesidad de desahogarse. El solo hecho de que un individuo pueda decirle al psicoterapeuta parte de lo que le apena y le produce sufrimiento, que le cuente los eventos de su historia que lo tienen compungido, es ya liberador. Pero no es el objetivo fundamental de la psicoterapia. Hay quienes sólo buscan eso.

Además, conectar con el sufrimiento implica reconocer si hemos imposibilitado a nuestro cuerpo para sentir y actuar para liberar ese estado emocional en el que nos hemos estancado. En este punto en el espacio terapéutico “se le ofrece” al consultante una forma física de expresar sacando sus emociones más intensas, como golpear los cojines o el saco de arena, el llorar o gritar o realizar ciertos movimientos que ayudan a la expresión corporal. Hay quienes incluso niegan que sienten ciertas emociones o que tienen intenciones ocultas en su forma de proceder. Así parecen solo personas heridas que se desahogan. Lo más importante en una psicoterapia es llevar al consultante a “decidirse y actuar”. Por eso la expresión corporal ya trabaja a favor de lograrlo, porque un cuerpo contracturado es un cuerpo amarrado que no expresa y entonces la persona no actúa, menos va a decidir, pues tiene miedo porque no se sientes en posesión de sí mismo.

En la segunda etapa el tratamiento se incita a la persona a reconocer “la parte que pone en lo que le sucede”. Todo lo que acontece nos invita a coparticipar y cuando decidimos es porque de alguna manera hay una “compatibilidad” con las personas o los eventos con los que nos conectamos o hacia los que nos sentimos atraídos.

Al examinar la historia personal y encontrar los patrones inconscientes, reconocemos que esa compatibilidad es porque nuestra herida forma un patrón inconsciente que funciona como un imán para atraer a nuestra vida las circunstancias que confirman la injusticia que hemos vivido.

Cuando cada uno se responsabiliza de la parte en la que “echa a perder” sus oportunidades de vivir feliz y pleno, se da cuenta que eligió y puede seguir haciéndolo y salir del ciclo de repetir y revivir su herida.

Para salir de la herida como zona de confort es necesario que el consultante tome decisiones en su vida, cambie lo que no quiere, perdone, resuelva, enfrente, elimine relaciones y se abra a otras. Actuar conforme a decisiones libres, elegidas sin ser movidos por la culpa, por el dolor, por la carencia, por seguir la trama de nuestra herida es lo que producirá el verdadero cambio.

Pero si la persona no es congruente con lo que aprendió en su psicoterapia y sigue sin modificar su situación, puede hacer parecer que ésta no funcionó.

La psicoterapia es un trabajo entre el psicoterapeuta y el consultante. El psicoterapeuta puede escuchar, favorecer el desahogo y la comprensión. Puede dar herramientas para cambiar. Pero si el consultante no decide y actúa, de nada sirve. La psicoterapia solo da fruto cuando todo el proceso lleva a la persona a madurar, dejar el pasado atrás y tomar nuevas decisiones y actuar conforme a la nueva vida que abraza una vez que dejó sus heridas emocionales atrás.

* Psicoterapeuta. Teléfonos: 312 330 72 54 / 312 154 19 40

Correo: biopsico@yahoo.com.mx

Las opiniones expresadas en este texto periodístico de opinión, son responsabilidad exclusiva del autor y no son atribuibles a El Comentario.

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