Opinión

ARTÍCULO: Desconexión emocional

Por Mtra. Ruth Holtz* 

Mucha gente padece de soledad en compañía porque nos ignoramos mientras nos relacionamos, hacemos cosas y “parece” que estamos unidos pero no es así. Es fundamental que comprendamos el fenómeno y sus consecuencias.

En general comenzamos a conectar con otra persona desde el vientre materno. Toda mujer puede o no tener conexión con el ser que ha engendrado. Todo empieza si tiene buena conexión con el hombre con el que concibió, pues a veces esta actitud se traslada al hijo, aunque no siempre. La madre puede hablarle al bebé en su vientre y conectarse con él. Puede ignorarlo y hacer como que no existe. Al nacer puede querer tenerlo consigo y establecer constante contacto visual mientras lo alimenta o dejar que otras personas que no tienen ningún interés en él lo alimenten, como en la guardería. La familia puede estar unida para llevar a cabo algunas actividades en las que cada uno de los miembros se miren y se interesen unos en los otros con toda la atención o no. Todo lo antes mencionado y mucho de nuestra interacción diaria afecta la forma en la que nos relacionamos.

Por supuesto que el trato amoroso, incluyente y dedicado fomenta la conexión emocional. Pero cuando los lazos son estrechos pueden también darse conflictos por diversas razones en las que las personas se lastimen profundamente, se maltrate a los hijos, a la mujer, se ninguneé al hombre.

El sufrimiento nos cierra el corazón y ya no queremos vincularnos. La desconexión emocional puede ser por esa razón, pero también puede ser un hábito de relación en el que las personas están muy ocupadas o están parcialmente atentas de los suyos y distraídas en otras actividades. Algo típico de esta época es la de gente que está junta, pero la mayoría tiene un celular al que está atendiendo mientras supuestamente se está vinculando con los que tiene junto. La atención total es necesaria para que las personas manifiesten y compartan sus estados emocionales y mentales y se dé una liga de mutua contención y recepción que abre el corazón y vincula profundamente a uno y a otro. De tal manera que al estar juntas “se llenan”, sienten la comprensión, la identificación, el calor humano o cierto grado de cariño o hasta amor entrañable. Es la diferencia entre la manera en que se ven los novios recién enamorados a los esposos con 25 años de casados que han pasado por muchos problemas. No nos dedicamos una atención total por hábito o podemos no conectarnos por miedo a ser lastimados o descubiertos en aquello que sentimos o que somos y que nos resulta inaceptable.

La desconexión emocional tiene diversas causas, pero las consecuencias son el vacío, la falta de sentido, la depresión, la falta de empatía o ausencia de compasión por el otro, por lo que es, lo que siente, si sufre o se alegra, la poca disposición a compartir lo que surge de lo más profundo del alma y del corazón.

La mayor parte de los que consultan tienen un vacío emocional y relaciones superficiales o poco significativas que los llevan al consultorio con depresión, celos, infidelidad o una sensación de vacío y falta de sentido. Es indispensable arriesgarse a abrir el corazón para sanar y encontrar relaciones en las que la otra parte quiera recibir lo que de nuestro corazón sale con alegría, compasión y amor. Y en esa confianza ahondar el lazo de dos intimidades, tres, cuatro uniéndose como pareja, como amigos, como familia, con fidelidad, lealtad, solidaridad, tolerancia a las vicisitudes de la vida.

* Tels. 3 30 72 54/044312 154 19 40            Correo: biopsico@yahoo.com.mx

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