Opinión

ARTÍCULO: Domando la mente negativa

Por Ruth Holtz*

En ciertos momentos de incertidumbre podemos ser sobrepasados por nuestra mente negativa. Si hemos tenido malas experiencias, si hemos sufrido, si no siempre conseguimos lo que queremos, podemos tener una propensión mayor a ser negativos, a pensar que volverá a pasar que fallemos o que las cosas tomen un rumbo que nos perjudique. Y peor aún, si somos presas de nuestros miedos, podemos tener un monólogo interior que nos bombardeé con todo tipo de argumentos acerca de la próxima crisis, del inminente fracaso, del posible rechazo o de la mala suerte que puede inevitablemente venirnos sin que podamos hacer nada. Es difícil entrar en razón con la parte más pesimista de nosotros, y si esta se combina con una actitud de sentirnos víctimas de las circunstancias, entonces la mente negativa puede tomar el control de nuestra vida.

Los argumentos de la mente negativa son un antídoto anticipado ante el posible fracaso. Es como si nuestro interior dijera: “mejor no hacerme ilusiones y que luego me decepcionen”. Sin embargo realmente nadie puede anticiparse al futuro. Aún en la situación más cerrada, la esperanza puede abrir una luz y con eso podría ser suficiente para que esa posibilidad se diera. De todos modos “no controlamos el futuro”, podemos prepararnos, sembrar lo que es preciso para esperar cierta cosecha, pero hay un punto de incertidumbre en el que debemos tener fe.

En psicoterapia es muy importante trabajar con la mente negativa, pues a veces nos produce más sufrimiento que el acontecimiento concreto que no sucede como se esperaba. Vivir anticipadamente en la mente todo tipo de desenlaces indeseables es muy estresante echar a andar un pensamiento que se obsesiona por encontrar “el negrito en el arroz”, la falla, finalmente puede hacernos trastabillar y hacernos perder nuestra estabilidad emocional. Es fundamental aprender a domar nuestra mente, someterla a nuestro liderazgo. Motivarnos con un futuro, que si bien no podemos controlar cómo se desenvuelva, sí podemos proyectarlo para poner lo mejor de nosotros mismos y tener fe. Muchas veces las cosas salen mejor así, y si no, al menos no nos torturamos. De todos modos no podemos tener control de todo. Finalmente alguien con una mente muy negativa está queriendo “controlar” lo imprevisto. Hay que aceptar lo que venga y estar preparados. De cualquier modo cuando no abatimos nuestra energía tenemos más posibilidades de lograr lo que esperamos.

En la psicoterapia procuramos dar a las personas varios métodos para “domar”, someter, hacer dócil a nuestra mente y abrirla a lo espontáneo. También si una persona se siente segura de sí misma, de sus habilidades para responder ante los imprevistos, sentirá menos aprehensión acerca de lo que pueda o no suceder. Pues como dice un cuento “nunca se sabe si algo que pasa es para bien o para mal”. Enfrentar nuestros miedos y sanar heridas dejadas por situaciones dolorosas que podamos temer que se repitan, también es una manera de tener nuestra mente tranquila sin querer controlar “no sufrir”. Después de todo, para vivir hay que arriesgarse una y otra vez. Pero si tienes un carácter firme, sabes mantener tu estabilidad emocional y sabes “bajarle el volumen” a tu mente negativa, muy probablemente estarás mejor y podrás dejarte vivir. Después de todo, la vida nos puede traer gratas sorpresas en lo inesperado.

* Teléfonos: 312 330 72 54 / 312 154 19 40

Correo: biopsico@yahoo.com.mx

Las opiniones expresadas en este texto periodístico de opinión, son responsabilidad exclusiva del autor y no son atribuibles a El Comentario.

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