Opinión

ARTÍCULO: El dolor de no ser suficiente

Por Mtra. Ruth Holtz

El dolor de no ser suficiente es frecuente motivo de consulta. En la vida hay desafíos, en las relaciones, exigencias; en las actividades, excelencia. El problema es cuando no los superamos, no las cumplimos o no la logramos, o al menos no como otros lo esperan, nosotros nos obligamos o nuestros estándares son de demasiada perfección.

Los padres exigen de sus hijos que se porten mejor, que saquen mejores calificaciones, que logren sus metas, que tengan buenas relaciones. Una madre puede sentir que no es buena si sus hijos fallan o se meten en problemas. Un hombre puede percibirse insuficiente si no gana bien o, un hijo puede sentir que nunca llena las expectativas de sus padres.

Hay gente que tiene la sensación de que nunca es suficiente lo que hace, lo que es o lo que tiene, tanto de parte de aquellos de los que quiere aprobación o para sí mismos.

Todos tenemos un carácter que formar y re-formar, una vida que dar sentido y unos deseos que realizar, planes, expectativas. También todos queremos ser amados y aprobados por aquellos que nos aman. La aprobación a veces representa un gran precio, pues somos juzgados de acuerdo a los parámetros de otros. Cuando sentimos que no somos suficientes es porque no cumplimos con ellos.

Las comparaciones con otras personas, con hermanos, colegas o padres puede hacernos sentir insuficientes para lograr metas que esa gente sí logra. Creerse insuficiente para realizar algo, resolver un problema, triunfar en un trabajo, en una relación de amor es algo muy doloroso.

Las palabras que nos decimos a nosotros mismos o que personas con influencia en nuestra vida nos dicen nos pueden limitar. Una de ellas es la idea de no ser suficiente para lo que sea que te propongas ser o hacer. Muchas veces nuestros seres queridos nos exigen mucho y podemos llegar a sentir que “nada les parece suficiente”. Una pareja puede ser como un “barril sin fondo” que nada es suficiente o un padre puede exigir tanta perfección en su hijo que puede que nada que haga sea “suficiente” para sus parámetros.

Sentir que no eres suficiente “duele” porque es como si te dijeran que estás defectuoso, que le hagas como le hagas no habrá manera de que consigas lo que se espera de ti. “Es como si te pusieran la barra cada vez más alta”, la exigencia de “puedes dar más” es imposible de alcanzar.

Con el tiempo las personas que son sometidas a la exigencia constante de suficiencia pueden ver destrozada su autoestima. Pueden sentir que su valor depende de cuánto logran, cuánto hacen y qué tan perfecto fue. Pero siempre hay alguien con la regla para medir. Así que dependen de otro para saber si hicieron “suficiente”. Están sometidas a escrutinio, por sí mismas o por otros. Es demasiado estrés, es una carrera que no puede ganarse. Con el tiempo puede generar mucho sufrimiento, más si la vida nos trae desafíos infranqueables. Hay quienes dejan de luchar, no creen que puedan “porque no fueron suficiente”.

Marisa Peer es una terapeuta interesante de escuchar. Ella es la que mejor nos habla de lo definitivo que puede ser para nosotros aprender a sentirnos “suficientes”, a pesar de lo que se nos haya hecho creer o de las palabras con las que nosotros mismos nos hemos “programado”.

También Donald Winnicott, psiquiatra y psicoanalista, afirma que las madres no necesitan ser perfectas, sino que basta con que sean “suficientemente buenas”, que es natural que fallen, pero que mientras estén presentes y disponibles y atiendan las demandas de cuidado, contengan la angustia en sus hijos y les demuestren amor es “suficiente”. Esta forma de entender la suficiencia es menos radical. Implica aceptar que se puede fallar mientras no se abandone y se intente cumplir. Esto es fundamental para aquellos que se exigen perfección hasta destrozar su autoestima, quienes sienten que nunca son suficientes para sus padres, su pareja o su trabajo. Deben parar y dejar de generar distrés, ansiedad y depresión por exigirse tanto. Pueden padecer frustración, ataques de furia, de ansiedad, intolerancia y depresión.

Si necesitas “reprogramarte” y saber que “eres suficiente” ven a psicoterapia.

* Tels. 312 330 72 54 / 312 154 19 40     Correo: biopsico@yahoo.com.mx

Las opiniones expresadas en este texto periodístico de opinión, son responsabilidad exclusiva del autor y no son atribuibles a El Comentario.

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