ARTÍCULO: El negacionista interior

Por Marcial Aviña Iglesias

En la era tecnológica en que me tocó vivir, hay tanta comunicación y tan poco conocimiento, que ironía, vivimos en una sociedad tecnológicamente más preparada, pero menos receptiva a sus propios diagnósticos, a veces me da la impresión de que los seres humanos no estamos programados para prever, un claro ejemplo es el de hace un año cuando nos burlábamos de los chinos que por degustar murciélago hicieron que surgiera el coronavirus, inundamos de memes las redes sociales con la idea: ¡no creo que nos llegue, pues ese país esta hasta la China! Además, ¡si llega acá, pos… nos vamos pa’ Yucatán! No es ni por maldad, ni por flojera, es que no estamos programados para prever, por eso cuando llegó el pinche virus, vaciamos los supermercados. Nunca supe, para qué tiznados era tanto papel higiénico, a mí aún me queda un mega paquete de marzo del 2020, ¿será que de tanta información vamos perdiendo la credibilidad y la capacidad de asombro entre nosotros?

Esta del nabo que, en plena pandemia, cuando nos recomiendan medidas de seguridad y autocuidados, las mandemos al carajo, es más, las tomamos como un reto, dando la impresión de que solo los cerebros débiles creen en esas “patrañas del gobierno”, es por eso por lo que existe gente que no utiliza cubrebocas, hace fiestas con más de mil personas, siguen saludando de mano y de besito, entre otras idioteces. Igual, cómo vamos a ser congruentes con las recomendaciones, si en noviembre hubo “Buen Fin” donde todos abarrotamos las tiendas departamentales, ¡pero eso sí, con las medidas necesarias, weeey! Luego en diciembre se nos prohibió festejar el maratón Guadalupe-Reyes con nuestra familia.

Será que todos llevamos un negacionista interior, que nos incita a la rebelión, a ser una mimesis de anarquista barato condescendiente, si, de esos que creen que escuchando “Anarchy in the U.K” de Sex Pistols son bien cabrones, unos contestatarios picudos, ¡hay, no marchen! Lo más seguro es que todos esos que hoy reenvían -sí, porque ni siquiera ellos la investigan- información sobre la conspiración del Covid-19, que en la vacuna existen nanobots, que WhatsApp venderá nuestra información o podrá hacer lo que se le antoje con ella, van a ser los primeros en exigir que se les atienda cuando estén enfermos, se formarán para que les suministren la vacuna y lo más ridículo, van a ser incapaces de mandar a la goma su aplicación del “Guats” alegando sus derechos. En fin, vamos a tardar mucho en superar definitivamente todos esos prejuicios y rencores, desde luego el adverbio no, pues esa lucha entre buenos y malos es la herencia de Caín lo que origina ese tiznado sectarismo que a veces creo que hasta nos gusta.

 

 

Las opiniones expresadas en este texto periodístico de opinión, son responsabilidad exclusiva del autor y no son atribuibles a El Comentario.

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