ARTÍCULO: El Orgón, la energía de la vida

Por: Ruth Holtz*

Un 24 de marzo de 1897 nació Wilhelm Reich, médico, psiquiatra, psicoanalista, fundador de una visión psicoterapéutica fuera de lo convencional. Sumamente creativo, un investigador incansable, un amante de la ciencia, de la naturaleza y con ímpetu implacable de querer desentrañar los misterios de la vida. Los caminos que su inquietud científica le hizo tomar lo enemistaron con mucha gente que veía amenazadas sus convicciones con las rotundas y confrontantes teorías, prácticas e investigaciones que realizó. Con un intelecto sumamente penetrante, con una actitud profundamente comprometida a averiguar la verdad y con una terquedad para probar sus hallazgos, lo llevó más allá de la investigación sobre salud mental.

Este hombre habló no sólo de la energía cósmica: el orgón, sino de las formas más inusitadas en las que esta bioenergía anima nuestros cuerpos, irrumpe en nuestras expresiones emocionales, en todo aquello que tiene vida. Esa energía cósmica, que puede ser manipulada, bloqueada y destruida por el ser humano, que existe en todo y que es plenamente comprobable por sus efectos, por sus reacciones. Quienes somos sus discípulos, aún discípulos de sus discípulos de sus discípulos, no podemos dejar de maravillarnos cuando podemos conectar con esa bioenergía y sus efectos. Ha sido una experiencia muy enriquecedora para mí que como profesional de la terapia psicocorporal haya palpado pensamientos en músculos y huesos, emociones en temperaturas y colores, dolores en posturas y gestos, miedos en tensiones y desviaciones de columna.

Somos seres corporales. Somos huesos asentándose en el mundo, somos músculos manifestando pensamientos sensibles, somos nervios crispándose de emociones, somos corazón llevando sangre con mensajes de toda nuestra infancia, somos materia gris hecha de todo lo que hemos aprendido a lo largo de los siglos. Somos cuerpos manifestando espíritus, somos almas corporales. Nuestro cuerpo es nuestra vida a la vista de todos, en forma material y concreta. Nuestra más profunda interioridad está a flor de piel. Eso es parte del legado de Wilhelm Reich.

La atención psicoterapéutica ya no pudo ser igual, ya no pudo ser sólo un diálogo entre dos personas inmóviles, sentadas, sólo hablando. Ahora es una cuestión también de expresión, de movimiento, de emociones y de sensaciones, de ver la bioenergía cómo se bloquea cuando la persona que acude a consulta se reprime, cómo habla las verdades del inconsciente, aunque ésta hable otra cosa, aunque trate de engañarse y engañarnos, ya no puede. El cuerpo habla y sabemos leerlo gracias a este hombre extraordinario. Wilhelm Reich nos enseñó a ver de otro modo el inconsciente, la vida palpitando en cada emoción, el corazón abierto o cerrado a sentir, las enfermedades mostrando los bloqueos emocionales de manera tangible.

Desafiando los cánones científicos, dejando atrás las terapéuticas de sólo hablar y haciendo tambalear las visiones cósmicas y atmosféricas fue como se ganó la desaprobación de quienes no tuvieron la apertura de mente para sus ideas, sus descubrimientos, sus hazañas. Lo tiraron de loco porque reveló verdades sobre la vida, sobre la salud e incluso sobre la atmósfera, que amenazaban tanto el statuo quo de la ciencia y de la política que hicieron lo posible para destruirlo. Murió en la cárcel después de que estos intolerantes quemaran sus libros, saquearan su laboratorio, lo difamaron y lo acusaron de farsante. Citado por la FDA, al rehusarse fueron por él, lo encarcelaron y lo juzgaron sin conocer su trabajo. Para frenarlo lo declararon loco. Murió dos días antes de su libertad condicional de un infarto. Pero lo que se supo es que en realidad lo envenenaron. El mundo no quiere a los rebeldes, a los que cuestionan, a los que “rompen esquemas” o hacen hallazgos que destronen a los que detentan el poder y/o cuestionan los conocimientos “aceptables”.

A Reich no lograron acallarlo más que parcialmente. En el mundo hay reichianos en muchísimas partes. De hecho, en la multitud de países por los que viajó Reich se generaron escuelas que siguieron sus enseñanzas. Los reichianos son individuos que confrontan, que buscan el cambio de una manera radical y que se entregan plenamente a la vida. Que buscan no sólo la sanación mental, emocional y espiritual, sino el cambio social. Reich planteó el paradigma de la energía en el ámbito de la fisiología de las emociones, lo cual dio un giro al modo de atención psicoterapéutica. Pero también advirtió sobre el daño a la vida, a esa bioenergía por formas de organización social y económica castrantes.

Ahora bien, el hallazgo del orgón, como le denominó a la energía de vida, influyó también en otros ámbitos. Otros reichianos han continuado sus exploraciones. Entre ellos podemos reconocer el trabajo de Bernd Senf, un economista alemán, que defendió las teorías de Wilhelm Reich sobre el orgón. Su trabajo y el conocimiento de las teorías reichianas por parte de este pensador son muy destacadas. Ha apoyado a personas como Madjid Abdellaziz, quien utilizando y complementando las teorías reichianas sobre meteorología, llevó a cabo el proyecto de “saneamiento integral de la atmósfera” con un éxito notable, verificable y documentado de volver un vergel Argelia, que se había vuelto un desierto por la grave sequía. Este proyecto se le denominó “Desert Greening” y fue iniciado en el 2005 con el objetivo de lograr una franja verde en el desierto del Sahara y fue un éxito. La curación ambiental integral de Argelia permitió que se volviera verde aún en las altas montañas y que donde no había agua se llegara a tener represas llenas y el nivel freático aumentó 30 metros para 2009. Así como floreció la agricultura. Esto significa que el cloud buster o dispositivo para generar lluvias inventado por Reich, con el cual él hizo llover en varias ocasiones, también funcionó en áfrica, en Eritrea a través del trabajo de James De Meo, en Málaga con otro reichiano, entre otros lugares.

Así que el día de ayer, 24 de marzo, celebramos el aniversario del nacimiento de un genio que todavía tiene mucho que enseñarnos acerca de la energía de vida. Por lo pronto, como psicoterapeuta reichiana me guío por este paradigma en todas mis intervenciones terapéuticas. Después de todo, bloquear nuestra bioenergía deja una huella en el cuerpo que altera la salud física, mental, emocional y espiritual. Su desbloqueo es el objetivo de toda terapia reichiana.

*Teléfonos: 312 330 72 54 / 312 154 1940     

Correo electrónico: biopsico@yahoo.com.mx

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