ARTÍCULO: El reto de un imprevisto común

Por José Luis Negrete Avalos

Un rasgo distintivo del ser humano es la capacidad que tiene para adaptarse a las circunstancias y escenarios, que en algún momento pueden presentarse dentro del espacio personal y social en el cual se desenvuelve.

Pero esta misma capacidad de adaptación ha sido puesta a prueba radicalmente en el aspecto de la salud, prácticamente desde hace un año y medio, tiempo en el que se diera a conocer la presencia del (SARS-CoV-2) Covid-19 en la ciudad de Wuhan, en China, con los primeros casos de contagio y las acciones que se dieron más adelante por parte de la Organización Mundial de la Salud (OMS), con la intención de prevenir la expansión del virus.

Ante esto, muchos gobiernos en el Mundo, entre ellos México, tomaron la determinación de realizar un aislamiento social, cancelando actividades en las escuelas, centros de trabajo y lugares de esparcimiento, para evitar en lo posible el incremento de las muertes y contagios, rompiendo abruptamente un ritmo de vida al que, hasta el momento, parecía que no cambiaría, y justamente a un año y medio de que se presentara esta pandemia, los protocolos y las recomendaciones para el cuidado de la salud siguen acompañando nuestra rutina, donde el uso del cubrebocas, gel, termómetros y el lavado continuo de manos, se han vuelto hábitos necesarios para el cuidado personal y colectivo.

Asimismo, se dio una carrera sin precedentes en el ámbito de la investigación científica para tener disponibles vacunas seguras y efectivas, vacunas que fueron aprobadas bajo un esquema de emergencia por varios países, esperando que estas puedan proteger la salud de la población y que a la vez, permitan terminar con la restricción y distanciamiento social implementados al comienzo de esta crisis sanitaria.

Al entrar de lleno al segundo semestre de 2021, la perspectiva que muestra esta intención de contener los contagios y lograr una cierta recuperación de espacios, de temas esenciales como la economía (recuperación de empleos, rescate y estabilidad de las micro, medianas y grandes empresas), la educación (clases presenciales, retroalimentación entre alumnos, maestros y padres de familia, dando un conocimiento más allá de la pantalla), pero ante todo, el tema de la salud y la vital necesidad de que el sistema del cual se desprende sea realmente efectivo, no solo para contener, sino que esté listo ante futuras emergencias.

Pero en las últimas semanas tanto en el Mundo como en nuestro país, se ha visto un aumento de casos positivos y fallecimientos, agregando a ese contexto la detección de las llamada nueva cepa Delta, es decir, se observa  que se está dando el paso de una tercera ola de Covid-19.

En el caso de México, el Gobierno federal ha planteado una estrategia de vacunación, el uso de una escala del nivel de riesgo por los contagios y fallecimientos a nivel nacional (rojo, naranja, amarillo y verde), para considerar la disminución de las medidas de restricción, de aislamiento, que al mismo tiempo los estados realizan en concordancia a la situación que se presente.

De acuerdo a datos de la Secretaria de Salud referentes al 13 de julio de 2021, 11 mil 137 personas dieron positivo en las últimas 24 horas.

Entendiendo que la presencia de esta tercera ola es inminente, y que además las nuevas cepas podrían configurar un escenario distinto al que hasta ahora las autoridades esperan que se dé durante los próximos meses o quizá durante los próximos años.

Debe tomarse en cuenta que estas cepas son precisamente mutaciones del virus original y ante esto las diversas vacunas que en diferentes países se están suministrando, se tendrán que ir modificando a la par de las estrategias gubernamentales centradas en fortalecer concientización de la situación que los datos muestran.

Asimismo, recordar que el papel de la sociedad es considerar que la salud colectiva parte de cuidarnos uno a uno, de ser empáticos y precavidos ante este reto e imprevisto común.

Recalcar que más allá de esta opinión en la cual no se tiene la intención de profundizar en cuestiones epidemiológicas, que corresponden solo a los expertos de esa área, si esperar que precisamente las estrategias que plantean y ejecutan los gobiernos para combatir esta pandemia, enfaticen esa conciencia de la situación y que esta cambia rápidamente, y por tanto dichas estrategias deben adaptarse al mismo paso.

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