Opinión

ARTÍCULO: Entre tres y cinco

Por Marcial Aviña Iglesias

Semana de cuetes y no precisamente de los que se lanzan en Cabo Cañaveral o que salen de algún bar, sino aquellos que desde una obra en construcción se encienden por motivos del 3 de mayo, allí sí que ni en dónde esconderse nuestras pobres mascotas, híjole, ¡qué ojetes somos los humanos! Después de que los dejamos sin bendiciones al esterilizarlos, no podemos evitar que los maistros de la cuchara celebren ese histórico hallazgo de la emperatriz Elena -sí, la jefecita de Constantino I, a quien apodaban El Grande-, que hizo en Jerusalén en el año 326 d.C., y que acá lo festejan con una cruz adornada artesanalmente colocada en la cúspide de las construcciones para que proteja a los albañiles de accidentes y que a la vez brinde resistencia a lo que se edificó. Tal fecha es inolvidable, pues en un Día de La Santa Cruz, el Creador evitó que uno de mis hermanos se fuera al más allá. ¡Gracias mi señor por dejármelo en este barrio!

Disfrutando de mi muy ventajoso anonimato puedo recrearme escuchando, además, de los cuetes, -que ya teníamos tiempo sin oírlos-, un fino repertorio de canciones de Los Yonic’s, ¡la neta, los albañiles con su tracklist se la rifan! En una misma pachanga poner rolas de Los Bukis, El Charro de Huentitán, Rocío Dúrcal y Linda Ronstadt, ¡woooo! Reaviva ese animal estéril que es la nostalgia de aquellas estaciones de radio durante mi niñez. Esos mairos no se automarginan como quien firma lo que escribe, sí, puro auto apartheid de mi parte, yo quien hizo de la casa un útero, ellos entre la guasa, ni se preocupan de lo efímero de la felicidad que a mi tanto me angustia, gracias al canalla de Alberto Cortez, con su “de qué sirve la vida si a un poco de alegría, le sigue un gran dolor…” Y ahí lo tienen a uno todo estresado cuando estoy feliz, por eso, que bueno es ver cómo los trabajadores de la construcción contentos a su alrededor van dejando un panteón de latas de cerveza sin importarles que sea martes, el Alfredo Adame de la semana.

Hoy jueves 5 de mayo, fecha en que se conmemora el 160 Aniversario de la Batalla de Puebla, cuando Ignacio Zaragoza, al mando de las armas mexicanas, se cubrieron de gloria al derrotar a los franceses en 1862, por cierto, algunos de nuestros vecinos del norte creen que en este día se inició la guerra de Independencia, ¡no se confundan y que no los embrollen con ese cuento del Día del Orgullo Latino! ¿Y por qué latino en lugar de mexicano? Simplemente porque los estadounidenses consideran a los latinoamericanos como mexicanos.

Por cierto, el nombre de nuestro país se escribe y escribirá con equis, a pesar de que las nuevas generaciones lo escuchen como una jota, no olviden que su nombre fue herencia de la cultura náhuatl y que, al castellanizarse por allá del Siglo XVI, adquirió ese sonido de jota, y que en últimas fechas la RAE, asegura que escribirlo de las dos formas es correcto, pero lo recomendado es que sea con equis, en fin, es como los consejos de los abuelos, los escuchas pero ni los pones en práctica, digo, en un Siglo XXI, en dónde fluye la comunicación más rápida a través de emojis que de letras, ustedes creen que van a tomar en cuenta tal recomendación.

Las opiniones expresadas en este texto periodístico de opinión, son responsabilidad exclusiva del autor y no son atribuibles a El Comentario.

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