ARTÍCULO: Fiestas decembrinas y depresión

Por Mtra. Ruth Holtz* 

Las relaciones humanas son un nudo gordiano. Siempre nos ofrecerán desafíos, pues llevarnos bien, comprendernos, amarnos y resolver nuestros conflictos sin herir nuestras delicadas sensibilidades es todo un arte no muy fácil de adquirir y que, en realidad, no es infalible.

Las fiestas decembrinas son el intento de unirse las familias, los amigos con el motivo de rememorar el nacimiento de Jesús, quien dio la vida por nosotros y nos invita a tener un corazón que fundamentalmente ame a Dios y nuestros semejantes. Y eso es lo que se pone a prueba en estas fiestas.

También las fiestas decembrinas son un tiempo de asueto y de concederse deseos en la comida, la bebida y la convivencia. Tiempo de dar y recibir, de gastar y de vender, de regalar y de ser halagado. Es decir, está lleno de expectativas. Esperar algo puede llevar a decepciones. No siempre las cosas ocurren como esperamos ni la gente se comporta como quisiéramos. En tiempos de fiestas y convivencias familiares pueden darse muchas decepciones y frustraciones, a encuentros y desencuentros.

En diciembre tenemos mucha presión con respecto a los regalos, el cómo nos vemos o cómo nos ha ido en el año en una confrontación, comparación o crítica de nuestros familiares y amigos. También es un tiempo en que se ponen a prueba los lazos familiares. Pues las familias desintegradas, por divorcio, por infidelidad, por falta de unidad en los festejos pueden generar tristeza, decepción y coraje porque no estén juntos cuando debían estarlo.

El fin de año es también un tiempo de evaluaciones. Ponemos fin a una etapa. Algunas veces hacernos conscientes de lo que no hemos logrado, del paso del tiempo puede ser otro motivo de desánimo, de una sensación de fracaso o de impotencia.

La depresión es -según el doctor Víctor Uriarte- “esta condición emocional que se caracteriza por un estado de ánimo abatido, lúgubre, sensación de congoja, pena, pesadumbre, aflicción desconsuelo, malestar, desesperanza, tendencia al llanto, irritabilidad, preocupación por la salud, por el bienestar propio y familiar, miedos, angustia, ansiedad y fobias”. La persona que vive este estado de ánimo se siente inútil, se culpa y se autoconmisera continuamente. Tiene generalmente trastornos en su concentración mental, mala memoria y siente que nadie puede ayudarla. Son personas que pierden el interés en sus actividades cotidianas. Pueden verse alteradas en su apetito, por lo que pueden adelgazar o engordar, ya sea porque no quieren comer o porque tapan su abatimiento con comida. En ciertos casos pueden presentarse ideas suicidas.

Por lo tanto, en las fiestas podemos recibir presiones, estrés, expectativas en grande pero la depresión es algo más que estar triste, decepcionado o en un anhelo por lo perdido. Sin embargo, puedenhaber circunstancias, también dependiendo de la persona, su carácter y su estado emocional que pueden afectarse más o ya cursaban por una depresión y estas fechas ahondan su trastorno. Si bien es cierto que hay motivos muy fuertes como el de las familias divorciadas, en pérdida por muerte, en problemas económicos graves, alcoholismo, drogadicción, violencia intrafamiliar que vividos en esta época en las que se esperan tantas gratificaciones, la navidad puede exacerbarlas por ser tiempo en que esperamos amor, abundancia en comida, regalos y unión familiar en concordia. Es por eso que diciembre es un mes en el que mucha gente inicia su tratamiento psicoterapéutico y puede ser de gran ayuda para no caer más hondo en la depresión o atenderla sin esperar a que se agrave.

Felices fiestas.

* Tels. 3 30 72 54/044312 154 19 40            Correo: biopsico@yahoo.com.mx

 

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