ARTÍCULO: Herramientas psicoterapéuticas

Por Ruth Holtz

Al comienzo de las sesiones de psicoterapia solemos enfocarnos en el motivo de consulta. Todos en algún momento de la vida podemos tener un quiebre, una crisis, una situación que no podemos superar solos, problemas de comportamiento, estados emocionales destructivos, disruptivos o invalidantes. También podemos acudir para conocernos, para mejorar el manejo de nuestro carácter. O también podemos ir por un gran sufrimiento, por dolores de pérdidas, de divorcio, de infidelidad, de desempleo, de confusión o de depresión. Sea cual sea el motivo de nuestra consulta, una de las partes fundamentales de todo proceso psicoterapéutico es adquirir herramientas psicoterapéuticas.

En las primeras sesiones podemos desahogarnos, pero conforme avanzan las consultas podremos ir tomando nuestra vida en nuestras manos. Iremos comprendiendo lo que nos pasó, de qué manera participamos en lo que más nos ha dolido. Pronto descubrimos que no somos víctimas, sino cómplices en una historia inconsciente que se repite una y otra vez en diferentes escenarios y con diferentes personas. Atraemos más de lo mismo para repetirlo. Es una locura, pero repetimos nuestro dolor, quizá buscando una solución mágica, en vez de aceptar y resignar el primer incidente del pasado que lo grabó y lo enconó. Al ir comprendiendo, algo se empieza a reacomodar. Conforme eso ocurre vamos a ir adquiriendo “modos, métodos, maneras” de atender lo que nos pasa. De reconocer nuestras intenciones ocultas y nuestra forma de unirnos complementariamente a personas que siguen nuestro patrón inconsciente como un guion que encaja en su historia también. Y vamos desarrollando más habilidades para entender lo que nos pasa, atenderlo y a lo mejor hasta resolverlo (cuando se puede) o resignarlo (cuando no se puede solucionar). A estas habilidades le llamamos herramientas psicoterapéuticas. Lo más importante es aprender del psicoterapeuta cómo ocuparnos de nuestra vida interior, cómo hacernos las preguntas correctas, cómo desahogarnos cuando nos hemos reprimido o hay más dolor que sacar, pero con el fin de resolver, no de retroalimentar. Es muy importante saber que en una psicoterapia no nos desahogamos del mismo modo que con nuestros amigos, aunque sean buenos para escuchar o puedan tender a darnos consejos. La psicoterapia es una “escucha especial” que favorece que aprendamos a enfocar nuestra vida interior, nuestro inconsciente, nuestras emociones y lo que nos pasa, de otro modo. Se trata de poder manejar nuestra forma de ser, de sentir, de pensar y de expresarnos de una manera que permita resolver, sanar, cosechar enseñanzas, evitando la autoconmiseración, la repetición de nuestros problemas emocionales y la activación patrones inconscientes.

Las herramientas psicoterapéuticas es una gran parte del legado de un proceso psicoterapéutico. Cuando desahogamos, contamos, resignificamos nuestra historia, vemos lo que nos duele con otros ojos. Cuando somos acompañados de alguien enseñado a ver, oír y sentir de un modo que nos permita “vernos”, “oírnos”, “sentirnos”. Cuando estamos con un profesional de la psicoterapia que nos impide huir de nosotros mismos y de nuestro dolor, con cariño, con acogimiento, con aceptación, entonces aprendemos a vernos, a atendernos, a escucharnos, a entendernos y a no huir de lo que nace de nuestro corazón. Y esa nueva mirada, ese nuevo escuchar, esa tolerancia nos permite decirnos la verdad a nosotros mismos, nos permite darnos cuenta que, si hacemos eso, vernos, sentirnos y visualizar lo que tenemos que aprender de cada situación. Desahogarnos, no ocultar lo que nos pasa, negociar, entonces hemos adquirido esas herramientas que en psicoterapia se usaron para sanarnos y así mantenernos sanos, “terapeándonos” a nosotros mismos ya fuera del espacio vital del psicoterapeuta. Hemos aceptado responder por nosotros mismos, cuidarnos y manteniéndonos aprendiendo, gozando y amando.

 

* Tels. 312 330 72 54 / 312 154 19 40

Correo: biopsico@yahoo.com.mx

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