El Comentario - Universidad de Colima

ARTÍCULO: Inician campañas políticas y nadie está en su lugar

Por Salvador Ochoa Romero

Arrancaron las campañas políticas en nuestro estado y con ello los suspiros de quienes aspiran a ocupar un lugar en algún cargo de elección popular. Seguramente en este proceso no será la excepción y veremos la lucha por el poder, llegando algunos actores políticos a los extremos de la calumnia, la difamación y la mentira con tal de ganar en las preferencias ciudadanas para obtener el voto y cumplir su meta de ser elegidos para desempeñar un cargo de elección popular.

Sin embargo, lo que tiene de atípico este proceso electoral 2020-2021, es, sin duda, el comportamiento de los actores políticos, que hoy más que nunca salen de su zona de confort y empiezan a mudarse de los partidos tradicionales para emigrar hacia nuevas opciones políticas, nuevas plataformas que les permiten cambiar de aires en el camino rumbo a la contienda electoral del 2021.

Todos los días somos testigos, a través de la prensa que da cuenta de lo que coloquialmente se conoce como “chapulineo”, que no es otra cosa que la práctica de emigrar de un partido político hacia otro que, en ocasiones, profesan ideologías totalmente diferentes, y vemos cómo políticos que se dicen de la izquierda pasan a la derecha y viceversa, y van y vienen de centro izquierda a centro derecha, sin importarles otra cosa que aparecer en la boleta electoral, dejando en segundo término los principios y programa de acción de los diferentes institutos políticos, que en muchas de las ocasiones son totalmente antagónicas.

Partidos que históricamente ha sido enemigos durante los últimos 60 años, el día de hoy se les ve realizando alianzas políticas sin importar que sus plataformas políticas son diferentes, y es aquí en donde nace el problema principal y los contextualizo de la siguiente manera.

Como lo mandata el Código Electoral vigente en el Estado, cada partido político, está obligado a presentar su plataforma política que será sin duda el andamio sobre el que se verterán las propuestas de las y los candidatos, atendiendo a sus documentos básicos como partido político (principios, programa de acción y estatutos). Sin embargo, cuando la alianza se da entre dos partidos de izquierda o dos partidos de derecha, quizás no tenga puntos de divergencia, pero cuando la alianza se da entre la izquierda y la derecha, sin duda habrá temas torales, como lo es el aborto, la pena de muerte, la equidad de género, matrimonios igualitarios, economía, seguridad, salud y tantos otros que tendrán que abordar desde puntos de vista antagónicos, y es en donde podría haber problemas serios al momento de gobernar, ya que las ideologías chocarían al planear su programa y acciones de Gobierno y el tipo de políticas públicas a implementar.

Este hecho resulta preocupante para los ciudadanos porque, una persona que va de un partido político a otro, totalmente antagónico, da muestras de falta de convicciones y hoy en día el tema de elecciones se define más en razón de la persona que es el candidato, que en razón del partido que lo postula.

Hoy en día vivimos en una sociedad más crítica, que observa y juzga a los postulantes, y unos de los puntos que más se pone en la mira es la reputación del candidato y su postura ante los grandes temas sociales que tenemos que resolver como sociedad.

Y sin duda que juzga el hecho de que un actor político cambie constantemente de partido político, pues se le ve como una persona inestable y poco confiable, este es el punto.

En países como los Estados Unidos de Norteamérica, hay un mejor control en este tema, pues con su sistema bipartidista, la diferencia es marcada, y se vería mal que una persona cambiara de demócrata a republicano. Es pues en nuestro país en donde quizás por la composición pluricultural de nuestro pueblo, tenemos o justificamos el pluripartidismo que da lugar al llamado “chapulineo”.

Un caso que considero es más grave, es el que se da cuando un ciudadano que ya fue elegido y está en funciones, pertenece a un grupo parlamentario y al mínimo enojo con sus compañeros de bancada se declara independiente y más tarde cambia de partido y se suma a una bancada contraria, dejando de lado el qué dirán los electores que le dieron su voto y su confianza para que fuera diputado por un determinado instituto político. Ahora, de buenas a primeras, cambia de ideología y es entonces cuando el ciudadano siente que fue usado su voto para un beneficio personal y no el beneficio común de la sociedad en que vive.

El más reciente caso que está en boga, sin duda, es el de ciudadanos que al no ser agraciados con la candidatura que buscaban en su partido, emigran hacia otros partidos políticos sin tomar en cuenta -al menos eso parece- que la ideología del partido que los abriga, es totalmente diferente a la de su partido de origen; en la mayoría de los casos principios e ideología antagónicas.

Hasta hoy, este proceso electoral ha sido único en su especie y seguramente dará más de que hablar y lo que nos falta por ver, conforme se acerque la cita ante la mampara el domingo 6 de junio del 2021, y hasta la calificación de la elección, en que seremos sin duda, testigos de que, nadie está en su lugar.

salvador_ochoar@hotmail.com

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