Opinión

ARTÍCULO: La capacidad de discernimiento

Por Ruth Holtz

 A lo largo de nuestra vida podemos dar por obvia la historia que nos han contado acerca de lo que es la vida y lo que debemos valorar como lo más importante. Nuestra familia, nuestra cultura, nuestro entorno nos heredan creencias no sólo al transmitirnos su propia forma de pensar, de valorar y de sentir, sino al brindarnos cierto tipo de vida en la que accedemos a determinadas experiencias que pueden implantar creencias desde el fondo del inconsciente debido a que se graban mediante el amor, el dolor, el miedo o situaciones emocionalmente intensas y significativas. Pensamos y creemos como nos enseñaron y “como nos fue en la feria” –como dicen.

Conforme crecemos, en tanto sufrimos y vemos limitada nuestra libertad para realizar nuestros sueños podemos reafirmar nuestra forma de pensar, nuestras creencias o podemos modificarla. Muy pocas veces pasa esto último. En general la gente se deja llevar por la autoridad moral de las personas que ama para dar más valor y considerar verdad lo que ellos dicen acerca de la vida, de cómo vivir, qué escoger, cómo ser con los demás y cómo valorarnos a nosotros mismos.

En la psicoterapia nos encontramos que toda esta experiencia de vida transmitida por nuestros padres y nuestro entorno, así como por nuestras vivencias más intensas o incluso traumáticas, da forma a nuestras creencias y regula nuestras decisiones, acciones y reacciones. Y además todo esto esta permeado, influido y modificado por nuestro inconsciente que guarda todo aquello de lo que no queremos saber, recordar o reconocer porque nos causa dolor, vergüenza, culpa, miedo o actitudes que no podemos soportar. También nuestra mente transforma los hechos de acuerdo a nuestra envidia, celos y nuestro deseo de ser amados y reconocidos.

Pero los seres humanos somos libres y para quien no tiene flojera de pensar, para quien cuestiona lo que ha aprendido en confrontación con la experiencia de vida y la realidad, quién tiene la valentía de ir más allá de una versión, de una ideología social o cultural, quien pone en tela de juicio lo que se le heredó para reelaborarlo de acuerdo al único parámetro válido: la búsqueda de la verdad, no de la opinión o de la visión del individuo que por sus vivencias sacó sus conclusiones, sino porque se impone la labor de conocer, de averiguar, de confrontar con la realidad misma, que indaga en su interior, que observa y desarrolla un pensamiento propio, crítico y flexible es para quien le es dado desarrollar un discernimiento más sabio e inteligente, una capacidad para discernir con más tino entre la verdad, las mentiras, las posverdades, las creencias de ciertos grupos, etcétera.

La capacidad de discernir que nos permite no caer presa de gangsters, de gente de un grupo privilegiado que manipula a las masas porque tiene el poder para hacerlo. Urge gente especializada en su área, personas sabias que han aprendido de la experiencia de la vida que están decididas a discernir la verdad para sí mismos y para quienes por alguna razón son guías y que soportan las consecuencias de la verdad. Porque la verdad duele, a veces no es popular, desmiente a quienes quizá nos dé miedo desmentir, pero al final, “la verdad nos hará libres” de ser esclavos de aquellos que controlan la información, que deciden qué debemos pensar y creer sin que nos hayamos molestado en discernir si es la verdad y si nos hablan de la realidad o de sus intereses y sus deseos de manipularnos. A veces hasta nosotros mismos nos engañamos y necesitamos discernir verdades que nuestro interior guarda celosamente por miedo a la verdad, pero la verdad, aunque duela siempre es liberadora.

* Teléfonos: 3 30 72 54 / 044 312 154 19 40

Correo: biopsico@yahoo.com.mx

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