El Comentario - Universidad de Colima

ARTÍCULO: La dimensión desconocida

Marcial Aviña Iglesias

El fin de semana pasado experimenté la sensación de protagonizar un capítulo de aquella serie de los ochenta llamada “La dimensión desconocida”, en donde se abordaban historias de fantasía, ciencia ficción, terror y uno que otro sueño pacheco de los guionistas. Creo que el vivido en este puente primaveral así lo fue, ya que sin ser primavera ni de celebración por el natalicio del Benemérito de las Américas, pues aún le faltaban rete hartos días para ello. Y luego nos quejamos del porqué las actuales generaciones únicamente ubiquen al vigésimo séptimo presidente de México por ser quien aparece en los actuales billetes de veinte y quinientos pesitos cuando se los preguntan en clase de historia.

Bueno, volviendo al fin de semana largo, gracias a la magia de los legisladores, así como la razón de porque me atrevo a afirmar que fue un episodio de “The Twilight Zone”- ¡wee, así se llama originalmente la serie! -, resulta que la mañana del sábado 13 de marzo en algunos medios de comunicación daban a conocer el enojo de varios turistas – sí, se lee extraña esta palabra, pues teníamos casi un año de no utilizarla -, al reportar que, en pleno puente vacacional, se estaban realizando trabajos de mantenimiento en la carretera Colima-Tecomán. ¡Un momento! ¿Qué no estamos en semáforo amarillo? Lo que significa continuar en confinamiento, entonces, ¿de dónde salen turistas y puente vacacional?

Resulta que ese sabadito era de otra dimensión, uno en donde el titipuchal de automovilistas renegaban por estar varados y no poder atascar las playas en ese extraño periodo feriado, pero que al final lo hicieron, pues las fotos del domingo 14 ilustraban a bañistas jugando en la playa sin cubrebocas y arrejuntados como si fuera un adelanto de la Semana Santa, ahora nada más hay que esperar la próxima ola de contagios, con esos ciudadanos que fueron buenos para quejarse, pero muy malos para cuidarse y cuidar a los de su alrededor. Ese mismo día, los aficionados al futbol regresarían al Estadio Akron gracias a la maravilla del marketing del llamado Clásico Nacional. ¡Ah!, pero eso sí, con orden y filtros de salud, la afición estaba lista para alentar con el “¡Goya, goya, cachún cachún ra, ra…!”

¿Qué ocasionó ese surrealista puente? No fue una retorcida idea de aquellos guionistas de la citada serie, simplemente al no haber ningún estado en semáforo rojo, se pensó que tomando las precauciones sanitarias y manejando con cautela, se la podían rifar, divertirse, volver a la normalidad por unas cuantas horas, así como aquellos 44 turistas argentinos que dieron positivo a Covid-19 al regresar de un viaje de graduación en Cancún, lo que ocasionó que el Ministerio de Salud Argentino ratificara su recomendación de evitar los viajes internacionales por motivos no esenciales, 3, 2, 1… muchos en este momento ronda por su cabecita: “¡dijeron internacionales, no en el interior del país amargado!”.

 

 

Las opiniones expresadas en este texto periodístico de opinión, son responsabilidad exclusiva del autor y no son atribuibles a El Comentario.

 

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