ARTÍCULO: Las complicaciones de la polarización política

Por José Luis Negrete Avalos

En la construcción de una sociedad mucho más democrática, o la búsqueda de acciones concretas que permitan lograr esta meta para nuestro país, está presente sin duda alguna un elemento primordial que a primera vista puede considerarse básico, inclusive obvio en la actualidad del Siglo XXI, donde muchas naciones en el Mundo definen su actuar precisamente por la democracia que en la comprensión clásica se entiende como “el poder del pueblo”, es decir, que las decisiones se dan conforme a lo que considera la mayoría.

Este elemento básico, es justamente la opinión como alimento natural para la toma de decisiones en el escenario público, que se traslada a los representantes del pueblo, (Presidente de la República, Diputados, Senadores, Gobernadores, Presidentes Municipales) y demás autoridades u organismos encargados de hacer valer esa decisión o voluntad colectiva.

Este derecho a la exposición de ideas, enfoques, argumentos y formas de abordar un tema específico, de alguna u otra manera, de acuerdo a las convicciones, o formas de pensar de cada persona se establece plenamente en la Constitución Política de los Estados Mexicanos, la libertad de expresión presente en el artículo séptimo, en donde se describen las motivaciones validas para ejercer una opinión en distintos aspectos.

“Es inviolable la libertad de difundir opiniones, información de ideas, a través de cualquier medio”. (CPEM, articulo.7). Esto considerando que estas opiniones no afecten a terceras personas.

Como lo señala el artículo séptimo de nuestra Constitución, la libertad de expresión es un derecho “inviolable” que debe protegerse totalmente, de cualquier intento para impedir esa expresión u opinión.

Pero al mismo tiempo, surge en la misma actualidad, donde se intenta desarrollar un ambiente democrático y ese derecho a la libertad de expresión, un dilema, una complicación, o inclusive complicaciones en el ámbito netamente político, cuando entra en juego la polarización política, que propiamente se da como resultado de las diferencias de opinión sobre la aprobación, o en su caso un desacuerdo hacia algún tema importante que genere controversia o duda respecto a esa decisión.

De acuerdo a lo que muestra un artículo de la Revista Española de Investigaciones Sociológicas del año (2013), grupos moderados y tolerados en la polarización política de las redes sociales, un pequeño fragmento menciona tres tipos de polarización política o escenarios:

“Consenso político si solo queda una única opinión política, polarización política cuando sobreviven dos opiniones; y por último fragmentación política si resultan más de dos opiniones”.

Ante esto, y tomando el contexto actual donde los enfoques de la opinión social parecen entrar él en segundo tipo, propiamente en la polarización, pues están interactuando dos formas de entender la política.

Esto da cabida a diferencias profundas que desde un sentido puramente objetivo, está minando con la oportunidad del consenso, del diálogo, de los argumentos, no solo de forma sino de fondo que nutran las decisiones de los actores políticos, y que en cambio está provocando una progresiva descalificación de las distintas maneras de pensar y actuar de las propias personas, considerando que su opinión no es adecuada o se aleja de lo que desea la sociedad en su conjunto.

Es imperactivo hacer notar que la polarización extrema rompe con el crecimiento social, dejando tras de sí solo división y discusiones que provocan un vacío de civilidad, de respeto, de corresponsabilidad de las decisiones políticas.

Convirtiendo un proceso de opiniones en un campo de batalla, en un reto de medición de fuerzas; olvidando que más allá del norte o el sur somos todos mexicanos.

 

Las opiniones expresadas en este texto periodístico de opinión, son responsabilidad exclusiva del autor y no son atribuibles a El Comentario.

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