Opinión

ARTÍCULO: Numeralias MateMáximas

Por Marcial Aviña Iglesias

Durante mi corta estancia en la educación básica, pues ingresé leyendo y sabiendo multiplicar, así como dividir gracias al tesón de mi madre con la ayuda del Silabario de San Miguel Arcángel y las calculadoras que venían en los cereales Maizoro®.  Recuerdo entre borrones de mi memoria miope que, en la primaria nocturna a la que asistía, siempre que correspondía abordar los contenidos de matemáticas, nuestro profesor de quinto grado se persignaba, para después decir que los números eran como Dios, pues estaban aquí y en todas partes, ¡qué razón tenía mi entrañable profe Enrique Arreola Quiroz! Por lo tanto, apreciado lector, si usted es de los que como quien firma lo que escribe, nunca terminó el Baldor, además de creer que el árabe de la portada era el autor, no se me agüite, pues los mexicanos utilizamos los números hasta para la guaguara y como muestra va lo siguiente.

Como cuando uno piensa que lo mejor de algo puede estar hasta el final, decimos que “no hay quinto malo”, sin querer ya estamos dividiendo el ánimo en 5 partes; igual pasaba años atrás antes del coronavirus que al saludar solíamos pedir entusiasmados: ¡Vengan esos cinco!, o sea, los dedos de la mano. A la antigua moneda de cinco centavos les decíamos quintos, mientras que en el lenguaje jergozo equivale a ser casto o virgen, sí, los que aún no salen con su domingo 7, ¡usted sabe a qué me refiero! Esos que se justifican diciendo que donde comen 2, comen 3. Por cierto, acá, durante mi niñez era común llamarle tostón a la cantidad monetaria de 50, así fueran centavos o pesos. Ahí están los números también en el camión de la Ruta 5, que en su parachoques con brocha le escribieron “Me109cito”, y para que la gente en las horas pico se recorra, grita el ñero del chófer: “recórranse, hay lugar para 2 hasta atrás”.

Si alguien dejó por ahí un señuelo, no voy a especificar el tipo, para evitar entrar en detalles, y para que les caiga el 20, lo mordimos, entonces alguien nos puso un 4, para evitar eso debemos andar al 100 o ya de perdida, bajarle 2 rayitas al ajetreado ritmo de vida que llevamos con tal de no andar tan distraído, recuerden que la tercera es la vencida y cuando la leña esta verde, pos… no hay iluminación. Como podrán darse cuenta, es mentira que a los mexicanos nos horrorizan los números, si para todo los utilizamos. Espero que esto haya sido de su agrado y no me dejen de a 6, diciendo que estuvo 2 que 3.

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