Opinión

ARTÍCULO: Problemas emocionales de este tiempo

Por Mtra. Ruth Holtz*

Las consecuencias de la pandemia ya están llegando a la consulta psicoterapéutica. No sólo por el miedo generado por la difusión de la enfermedad y por su manejo en las redes sociales, sino también por las consecuencias sociales, económicas y emocionales.

En la consulta psicoterapéutica no sólo recibimos personas con duelo en curso por pérdida de seres queridos, sino también por quienes padecen fobias, ataques de pánico, así como distrés emocional manifiesto como tristeza, inseguridad, confusión, y preocupación, que pueden llegar a la depresión, la ansiedad y ataques de furia.

El trabajo en casa puede haberse vuelto “cómodo” o incluso una oportunidad para estar más con la familia, pero en algunos casos a saturado a las parejas que no tienen momentos de separación que les impida entrar en conflicto o intolerarse por la situación. Parejas que se rompen, otras que se afianzan, quienes ya se llevaban mal y que ahora no pueden ocultarlo o aplazar decisiones drásticas. Las crisis en las parejas se han vuelto más evidentes. Por otro lado, las personas solas se han sentido más solas y en una falta de actividad, pues trabajar, comer, dormir, vivir en el mismo espacio altera y se manifiesta por periodos de ansiedad, desamparo y miedo a la soledad. En algunos casos la pérdida de contacto significativo con sus pares ha llevado a jóvenes adolescentes y niños a una honda melancolía, a actitudes antisociales y/o conductas autodestructivas.

Duelos, pérdidas no sólo de seres queridos por muerte, sino pérdida de trabajo, reducción de ingresos, cierre de negocios y desvío de planes por la caída de la infraestructura que requerían, han desviado el rumbo de la vida de muchas personas, en algunos casos para bien y en otros no. El cambio de planes ha traído depresión, sin-sentido, apatía, impotencia e ira. Si bien en la vida esto puede ocurrir. Ahora es mayor el porcentaje y causa una mayor desazón e irritabilidad que lleva a la gente a la consulta psicoterapéutica, en el mejor de los casos.

La falta de contacto físico, el distanciamiento ha traído una falta de conexión entre la gente que ha llevado a un incremento del miedo a la soledad, de intolerancia y actitudes de aversión, de miedo hacia otros como potenciales portadores de la enfermedad. Esto ha causado daño a las relaciones sociales que se han vuelto superficiales, distanciadas y poco satisfactorias para cubrir la necesidad de “calor humano” que todos tenemos. La depresión, la apatía y la falta de motivos de vida han incrementado. El contacto entre personas se ha sustituido por pantallas, lo cual ha traído un estrés adicional al cuerpo. Tensiones musculares, dolores de cabeza, pereza y desgano son frecuentes en personas “sanas”, pero que ahora han perdido sus grupos de contención y sus relaciones de soporte.

El miedo a salir de casa ha sido extremo, sobre todo en adultos mayores que al exagerar el cuidado que deben tener, en algunos casos ha favorecido la enfermedad. Hay que recordar que la baja inmunológica de más del 90% es la consecuencia de la depresión, la ansiedad y el miedo, pues las emociones disturban el equilibrio del cuerpo para mantenerse sano. Se han desarrollado conductas obsesivas por la limpieza y el lavado de manos que se vuelven excesivas y lacerantes. Es una forma en la que la gente ha creído que va a controlar que la enfermedad no lo tome por sorpresa.

Sean cuales sean las circunstancias, alimentar el corazón de amor, el cuerpo de contacto, la vida de fe y esperanza, y la vida cotidiana de alegría y ganas de vivir son la mejor vacuna, el mejor antídoto y lo que mantiene el sistema inmunológico preparado para cualquier embate. Por eso si estamos emocionalmente en problemas es recomendable iniciar un proceso psicoterapéutico. Responder a los desafíos de este tiempo con un buen ánimo es una necesidad ineludible para sobrevivir. Esto no significa no acatar las medidas de seguridad y las recomendaciones de su médico. Sin embargo no hay que descartar mantenernos con la mente positiva, el corazón pleno y la alegría de estar vivos y sanos cada día. Por eso consulta a la psicoterapeuta.

* Tels. 312 330 72 54 / 312 154 19 40    Correo: biopsico@yahoo.com.mx

Las opiniones expresadas en este texto periodístico de opinión, son responsabilidad exclusiva del autor y no son atribuibles a El Comentario.

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