ARTÍCULO: Punto de vista

Por Gilberto García Nava, jurista*

No traigo ninguna grima contra la actual Legislatura, ni en particular contra uno o varios de sus diputados. Son servidores públicos que deben aguantar vara cuando los ciudadanos ejercemos nuestra libertad de expresión.

Me refiero hoy al diputado Vladimir Parra Barragán y su iniciativa para reformar la Ley Orgánica de la Universidad de Colima, que es una propuesta de 23 páginas plagadas de errores de todo tipo, de técnica jurídica, legislativa, mecanográficos, deficiente redacción gramatical, carente de sentido común y, sobre todo, perdida en el frondoso bosque de la ignorancia jurídica.

Cuando Vladimir participó en el curso que la anterior Legislatura les impartió a los nuevos diputados, aseguró arrogante: “Vamos a convertirnos en la mejor Legislatura de la historia de Colima”. En estos 15 meses no se ha visto al diputado ninguna cualidad que lo haga merecedor de ese propósito fallido, ya les ha quedado claro a los ciudadanos colimenses que Vladimir Parra es tan solo, un pájaro nalgón.

Con su estulticia característica, Vladimir se obstina en no rodearse de asesores inteligentes, de competencia probada que le confeccionen propuestas bien formuladas, sustanciosas y consistentes. Es una verdadera lástima que muchachos como Vladimir, que tanto ruido hicieron como opositores pendencieros, no puedan, ahora como autoridades legislativas, demostrar en los hechos que sí valió la pena votar por ellos. ¡Mucho ruido y pocas nueces!

*Con permiso del autor, reproducimos íntegramente su opinión transmitida por el 102.1 FM, este martes 11 de diciembre en el noticiero “Zer Informativo Colima”, que conduce Ramón Santana.

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