ARTÍCULO: Saber ver en psicoterapia

Por Ruth Holtz

Fácilmente se podría afirmar que a una psicoterapia se viene a ser escuchado. Si bien eso es fundamental, no es la única manera de atención. La forma tan polifacética en la que se expresa nuestra psique nos lleva a tomar en cuenta todas las maneras posibles en las que se pueda manifestar nuestro inconsciente. Ahora bien, nuestra interioridad está “a flor de piel”. Para un experto en expresión corporal el cuerpo comunica lo que en el lenguaje hablado se trata de ocultar. El lenguaje del cuerpo puede ser decisivo para encontrar un camino para desahogar emociones reprimidas, para deshacer conflictos “somatizados” como enfermedades y gestos y posturas que se han vuelto máscaras rígidas que se han congelado y que impiden a la persona tener una libertad de expresión. En este caso pueden parecer personas “siempre enojadas o tristes” porque su expresión se quedó paralizada. En la terapia psicocorporal sabemos que estos son también caminos de exploración del inconsciente más profundo que ha dejado huella en el cuerpo, en la forma de hablar, de caminar, de gesticular y de respirar.

De manera que en una consulta de enfoque corporal no sólo se toma en cuenta lo que se dice, sino “cómo se dice”. El cómo puede estar presente en el timbre de la voz, en la tensión para hablar, en el tono, en el volumen, en la velocidad y por supuesto que algo más pasa que nos permite reconocer cuando una persona “siente” una emoción, cuando finge sentirla o cuando no la siente en absoluto.

Es lo que llamamos “conexión emocional”. La mirada es fundamental. También hay que sentir a la persona cuando mira y si nos mira o elude la mirada. Un buen psicoterapeuta “afina” su instrumento emocional para que reaccione cuando la emoción de la otra persona se desenvuelve, la exprese abierta y conscientemente o no. Entonces “sabe” si la persona está sintiendo una emoción genuina o está fingiendo, si su emoción está allí y no la reconoce o simplemente la expresa sin darse cuenta. Muchas veces la mirada también puede traicionar a quien quiere mentir porque se ve la emoción en ella.  Un psicoterapeuta entrenado sabe recibir esa emoción y ayuda a su consultante a “metabolizarla”, sin caer presa de ésta como lo haría un amigo o un familiar que podría “involucrarse” de una manera defensiva o complementaria a su propia vida interior y su historia y reaccionar sin percatarse de todos estos resortes de acción. En cambio el psicoterapeuta los reconoce como parte de la historia de su consultante y aun de que “no es casualidad tampoco que haya venido a esta psicoterapia y no a otra con este psicoterapeuta porque no hay casualidades y solemos entrar en relación con personas que están siendo convocadas por nuestro interior, por nuestra historia y por nuestras necesidades que obran como imanes atrayendo lo que queremos, lo que creemos necesitar, lo que predicamos o lo que le ponemos una carga emocional producto de un conflicto o un trauma. No hay nada al azar. Así que quien sabe descifrar la manera en que encajamos unos con otros también reconoce su co-participación y la forma de procurar un cambio”.

La historia de las personas es visible en la forma en que se expresan con su cuerpo, se sientan, cómo hablan, qué escogen decir y la manera en que hacen resonar sus emociones en quienes lo escuchan. Un psicoterapeuta descifra, a partir de ese resonar, más mensajes inconscientes que los que conscientemente en el diálogo hablado procura comunicar el consultante. Y así se arma una visión completa del cuadro de una persona, de su forma de ser, de su historia, de su vida y así se comprende con mayor precisión sus problemas, sus conflictos para finalmente dar alivio a su sufrimiento. Por supuesto que el trabajo con el cuerpo para recobrar una expresividad espontánea y flexible es necesario para que el cambio sea verdadero. De nada sirve saber de qué se trata nuestro problema si no lo “desencarnamos de nuestro cuerpo”, pues saber no basta para cambiar y menos para actuar de una manera diferente y no sólo estar razonando, etiquetando padecimientos o enfocándonos como víctimas de una historia “desafortunada”. Por eso si quieres que tu psicoterapia sea profunda y vaya a las causas, que dé una comprensión que permita liberarse de cadenas y transformarse por dentro, entonces consulta a la psicoterapeuta.

 

Teléfonos 312 330 72 54 / 312 154 19 40

Correo: biopsico@yahoo.com.mx

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