El Comentario - Universidad de Colima

ARTÍCULOS: Somos lo que fuimos

Por Mtra. Ruth Holtz

Cada quien ha vivido de un modo o de otro algunas o muchas situaciones dolorosas, disruptivas y/o indeseables que quisiera borrar, si eso fuera posible. El maltrato, el divorcio, las pérdidas, el abandono, el desamor, la orfandad, la violencia, las adicciones, la enfermedad, la muerte, la separación, la pobreza… en fin. La vida, nos decimos, “es imperfecta”, “no todo sale como esperamos”, “es difícil y trae sufrimiento”, “no todo ocurre como deseamos”. Pero sea cómo sea, podemos tener la tentación de querer cambiarla, perfeccionarla, redirigirla cambiando algo de lo que ya pasó. ¿Y si fuera esto posible? Si el viaje en el tiempo fuera una opción, ¿a qué parte de nuestra vida regresaríamos y qué cambiaríamos?

Lo hemos querido, pero sabemos que no es accesible a nosotros este poder. Aun así, usamos una gran parte de nuestra vida para “corregir” el pasado “ensayando” nuevas maneras de resolver aquellos dilemas o situaciones dolorosas que no pudimos solucionar o superar. Lo hacemos en nuestro presente e ideamos un futuro con ese tipo de deseos: “si no me amaron, me haré amar”, “si me golpearon, me haré justicia”, “si me abandonaron, buscaré que nadie me abandone”, etcétera; siempre tratamos de cambiar el pasado, repitiendo situaciones similares y buscando nuevas opciones para responder a los mismos problemas que “todavía no hemos podido dejar atrás”.

Sin embargo, ese no es un viaje en el tiempo, es como un intento de cambiarlo a través de fantasías. ¿Y si el viaje en el tiempo fuera posible?

Imagina por un momento que cambias algo en tu vida, por ejemplo, que tus padres no se divorciaran, que no fueras el hermano menor, que tus padres no hubieran muerto o que no hubieras vivido nunca violencia hacia tu persona. Si lo cambias, dejarías de ser tú como eres ahora. ¿Te has preguntado cómo serías si no se hubieran separado tus padres? Tal vez no habrías tomado varias decisiones que sí tomaste, tal vez no serías tan apasionado por el amor para siempre, o quizá ya no tendrías las mismas amistades, no hubieras vivido en ese lugar… Pero no es un hecho el que cambias, con una mínima parte modificada transformarías la trama entera de tu vida e incluso podrías alterar la vida de otros que ahora conectarán o no conectarán contigo y que influenciarás o no de determinado modo. Todo se afectaría. El pasado no puede cambiarse porque dejarías de ser como eres hoy. Serías otro/a. No hay manera de predecir qué efectos tendría en tu vida un pequeño cambio en tu pasado o imagina uno grande, ese evento que te marcó tanto… nacería otro, pero no el que eres hoy. Y es que “somos lo que fuimos”. Todo lo que nos pasa, cada decisión, las personas con las que nos relacionamos y el cómo lo hacemos, nuestro dolor y nuestra alegría, nuestras fortalezas y nuestras debilidades serían diferentes si cambiáramos algo.

Aceptar lo que fuimos no quiere decir que estamos condenados por ese pasado a sufrir o a seguir un camino predeterminado. Sí condiciona una trama de nuestra vida, si da solidez a lo que “vamos siendo”, pero lo que sí podemos es “comprender” lo que nos pasó, resignar el dolor, darle un significado más fructífero a lo sucedido, adoptar una actitud distinta ante nuestra vida y sobre todo ante lo que no nos gustó. Y lo más importante: “cosechar los frutos de la adversidad”, pues la sabiduría que nos da, la experiencia que obtenemos cuando vivimos lo bueno y lo malo aceptando su impacto en nosotros, eso nos da una especie de “peso en nuestro espíritu”, una especie de sensación de “ser más”, de fortaleza interna que sólo quien aborda su pasado con comprensión y compasión puede sentir.

“Somos lo que fuimos”, no lo podemos cambiar, pero siempre podemos decidir qué hacemos con lo que fuimos. Tenemos que tener cuidado en no entercarnos por cambiar lo que pasó ni tampoco buscar “más de lo mismo” en un intento de triunfar sobre el pasado. Cuando comprendes, perdonas, te resignas, aprendes de lo vivido y lo dejas atrás, aceptas las pérdidas y los fracasos y sigues, cuando eso sucede, entonces eres…libre… de no volver a repetir el pasado.

 

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