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Califican en Estados Unidos al primer debate como “el peor en su historia”

De acuerdo con un consenso general, con excepción de los fanáticos del Ejecutivo, el debate presidencial entre Trump y Biden ha sido calificado como el peor la historia del país, dejando en tinieblas el proceso electoral y posiblemente el orden democrático de Estados Unidos.

Entre lo poco que quedó claro de la cacofonía de 90 minutos es que Donald Trump reiteró que no está dispuesto a aceptar los resultados electorales si no están a su favor, rehusó comprometerse a un periodo poselectoral no violento y declinó la invitación de condenar a los grupos supremacistas blancos del país.

Después del requerido autoelogio –creo que el debate fue grandioso–, con su campaña teniendo que repetir el envío de un tuit que declaraba su triunfo aplastante, después de que lo mandó por accidente antes del debate, Trump buscó disfrazar lo que fue una de sus declaraciones más alarmantes durante la discusión. Cuando evitó responder a la invitación del moderador de condenar a supremacistas blancos, el presidente decidió nombrar uno de los principales grupos ultraderechistas, los Proud Boys (Chicos Orgullosos), y declarar que permanezcan listos.

Más aún, en el debate afirmó que en torno a la violencia casi todo lo que veo proviene del ala de izquierda, no de la derecha, y que a fin de cuentas es un problema de la izquierda.

Tan potencialmente peligrosa fue la declinación de Trump de condenar a los grupos extremistas de derecha, que líderes de su partido tuvieron que distanciarse de él e incluso aconsejar que el presidente debe pronunciarse claramente. El líder del Senado, el republicano Mitch McConnell, dijo ayer que es inaceptable no condenar a los supremacistas blancos, y varios de sus compañeros afirmaron lo mismo.

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