Cultura

Carlos Ruiz Zafón, el gran maestro de las descripciones

Un eco del universo literario recreado en sus novelas y un homenaje a sus lectores. Así concibió el escritor catalán Carlos Ruiz Zafón (1964-2020) el libro La ciudad de vapor (Planeta), que reúne 11 cuentos, cuatro de ellos inéditos, que recrean su Barcelona natal, “la que conoció y la que inventó, para fortuna nuestra, e invitan a revisitar su obra”, comenta Emili Rosales.

El editor español afirma, en entrevista con Excélsior, que el narrador que murió el pasado 19 de junio en Los Ángeles, California (Estados Unidos), donde vivía desde 1994, decidió hacer “una suerte de carta de amor” a sus seguidores recuperando a algunos de sus personajes en escenarios distintos, “con la idea de reforzar su fe en los libros y en la literatura, y convencerlos de que la cultura siga siendo el centro”, dice.

“Desde 2016, cuando terminó el que fue el gran proyecto de su vida, la tetralogía El cementerio de los libros olvidados, determinó que su siguiente libro reuniría todos sus relatos y sería una especie de eco de ese mundo literario habitado por bibliotecas secretas y autores tanto idealistas como realistas”, agrega Rosales.

En los cuentos, “que se entrelazan entre ellos”, Ruiz Zafón recrea a la Barcelona de 1905, con sus trenes de vapor, su neblina, la lluvia y sus iglesias góticas. “Vemos a la Barcelona de las grandes mansiones burguesas, la de las callejuelas de un barrio en construcción, la urbe como una especie de ser vivo que está formándose, el puerto. Vemos a personajes capaces de cambiar de piel, de adoptar la identidad de otro para sobrevivir. Es un libro que nos dice mucho de la concepción que tenía él del lenguaje, de la ciudad y del arte de narrar”, explica.

Elogiado por Stephen King y considerado el novelista español más leído después de Miguel de Cervantes, Ruiz Zafón logró vender más de 15 millones de ejemplares de La sombra del viento (2001), primera obra del mencionado cuarteto, integrado además por El juego del ángel (2008), El prisionero del cielo (2011) y El laberinto de los espíritus (2016).

“Cada uno de estos relatos son una pequeña joya. Todos conforman un libro orgánico, que tiene un sentido en sí mismo. Por una parte, encontramos nuevas aproximaciones a aspectos que desconocíamos de algunos personajes decisivos de la tetralogía. Pero también hallamos estampas memorables de personajes reales, como el escritor Miguel de Cervantes (1547-1616) a su paso por Roma y Barcelona; y el arquitecto Antoni Gaudí (1852-1926), que aparece rumbo a Nueva York”, indica.

El editor destaca que en La ciudad de vapor coinciden la literatura gótica medieval con la arquitectura gótica barcelonesa. “Le llamaba la atención cómo Gaudí vuelve su mirada sobre una imaginería medieval en pleno siglo XX, lo exuberante más que lo racional, por eso lo convierte en un personaje, se identificaba con él por apostar por lo insospechado”.

Quien trabajó varios años con el autor de la trilogía El príncipe de la niebla (1993), El palacio de la medianoche (1994) y Las luces de septiembre (1995) señala que “amaba la música, era un gran melómano, un compositor, y también le fascinaban la arquitectura y la fotografía”.

Una pantalla singular 

Para Carlos Ruiz Zafón llegar a la imaginación de sus lectores era algo fundamental. “Creía que sus libros eran historias proyectadas en una pantalla muy singular: la imaginación de cada uno de sus lectores, por eso no necesitaba que fueran llevadas al cine, por eso escribía escenas muy visuales. Era el gran maestro de las descripciones, transmitía de manera magistral el miedo, el enamoramiento, la amistad, la traición, el ansia de venganza, pero también el perdón”.

Rosales destaca que el también comunicólogo y publicista escribía pensando en sus lectores. “Carlos no sólo cuenta lo que les sucede a sus grandes personajes, sino que ofrece viajes fantásticos, aventuras literarias. Sus relatos son una invitación a volver a sus grandes novelas”.

Entre las tramas que ofrece el nuevo título destacan la historia de un muchacho que decide hacerse escritor, al descubrir que sus invenciones le regalan un rato más de interés por parte de la niña rica que le ha robado el corazón; un arquitecto que huye de Constantinopla, con los planos de una biblioteca inexpugnable; un extraño caballero que tienta a Cervantes para que escriba un libro como no ha existido jamás; y Gaudí, navegando hacia una misteriosa cita en Nueva York, se deleita con la luz y el vapor, “la materia de la que deberían estar hechas las ciudades”.

Rosales detalla que el tiraje inicial del volumen de relatos será de 150 mil ejemplares y que pronto estará traducido a 50 idiomas. “Para los lectores mexicanos es un libro completamente nuevo, porque algunos de estos cuentos se publicaron en ediciones muy restringidas o en periódicos de España”.

Dice que si el autor concebía el título como un homenaje a sus lectores, “nosotros creemos que, por la cálida recepción que ha tenido, son sus seguidores quienes lo están homenajeando. Lo han buscado mucho, pues evoca toda su obra”.

El editor descarta que Ruiz Zafón haya dejado novelas inéditas. “Él trabajaba con mucha anticipación. En el 2000 planeó su tetralogía y se tardó dos décadas en terminarla. No dejó nada pendiente. Pero sus libros se reeditan en forma permanente, algunos ya llevan 27 años en las mesas de las librerías”.

Concluye que, como editores, tienen sentimientos encontrados con este lanzamiento. “Siento tristeza por su reciente muerte, pero también la alegría de conservar y difundir su legado, hacer que su literatura llegue a las nuevas generaciones”.

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