Chile, pionero en el Mundo al incluir neuroderechos en la Constitución

Chile se convirtió en el primer país del mundo que contempla los neuroderechos en su Constitución al aprobar recientemente una enmienda a la ley fundamental que han seguido con lupa académicos, organismos internacionales y grandes compañías tecnológicas.

Esta iniciativa, aprobada en la Cámara de Diputados este pasado miércoles en su segundo y último trámite, modifica la Carta Magna con el objetivo de definir por primera vez en la historia la identidad mental como un derecho no manipulable y protegerlo ante los inminentes avances de la neurociencia y la inteligencia artificial.

“Se trata de la primera ley del mundo sobre neuroderechos y es el primer paso de un ecosistema legislativo que permitirá regular la inteligencia artificial y las neurotecnologías”, celebró Guido Girardi, el senador opositor que promovió la iniciativa.

Una vez promulgada la ley, el desarrollo científico y tecnológico en Chile deberá estar al servicio de las personas y se llevará a cabo con respeto a la vida y la integridad física y psíquica, resguardado la actividad cerebral y su información de los avances de la inteligencia artificial.

La enmienda forma parte de una agenda impulsada por la izquierda, pero apoyada por todo el espectro político chileno, que llegó al país en 2019 de la mano del neurobiólogo español Rafael Yuste, catedrático de la Universidad de Columbia (Estados Unidos) y portavoz del Grupo Morningside.

Este colectivo, compuesto por prestigiosos académicos, lleva años recorriendo el mundo con el objetivo de advertir a los Gobiernos de la necesidad de proteger la integridad mental ante posibles amenazas de las grandes compañías tecnológicas.

Con la aprobación de la enmienda constitucional, Chile se puso a la cabeza en materia de neuroderechos en todo el mundo, incluso por delante de Estados Unidos, donde el Grupo Morningside también presentó la iniciativa recientemente al entorno del presidente Joe Biden.

En paralelo, el Parlamento también discute un proyecto de ley para garantizar otros cinco aspectos: el derecho a la privacidad mental, a la identidad personal, al libre albedrío de pensamiento, al acceso equitativo a las tecnologías que aumenten las capacidades humanas y a la protección contra la discriminación.

Para muchos expertos, los rápidos avances de las grandes empresas tecnológicas como Facebook, IBM o Neuralink (del magnate Elon Musk) en materia de neurotecnología e inteligencia artificial entrañan oportunidades científicas, pero también posibles riesgos ante la posibilidad de alterar cognitivamente la mente humana.

Un casco con luz infrarroja que escribe lo que piensas, gafas o diademas que interfieren en la actividad neuronal o un cerebro híbrido entre máquina y humano son algunas de las innovaciones que se cuecen en Silicon Valley y que han llevado a expertos del mundo a replantearse la necesidad de marcar nuevos límites éticos.

Con información de EFE

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