Opinión

COLUMNA: A propósito…

Los saldos de la gira

Por Fernando Moreno Peña

La gira realizada por el presidente a Centroamérica y a Cuba dejó pocos beneficios a México. Son más las repercusiones negativas y los reclamos que los aplausos recibidos en esos países.

El presidente anunció el 9 de mayo: “Vamos a contratar médicos de Cuba, van a venir a trabajar a nuestro país. Esta decisión la tomamos porque no tenemos los médicos que necesitamos en el país. Tenemos un déficit de especialistas. Podemos tener hospitales, pero no tenemos pediatras, y más si se trata de ir a trabajar a hospitales en zonas pobres”.

A inicio de 2020, el Instituto de Salud para el Bienestar, los gobiernos de la Ciudad de México y Veracruz, contrataron a 800 médicos y enfermeras para apoyar en la lucha contra la pandemia de Covid-19. Según diversas fuentes, el Gobierno cubano recibió 6.2 millones de dólares del Gobierno de la Ciudad de México y 2 millones de dólares del Gobierno del estado de Veracruz por los servicios proporcionados.

Las misiones cubanas, sus médicos y enfermeras, no tenían la capacitación necesaria para atender a pacientes con Covid-19. La mayoría eran médicos y enfermeras generales que no contaban con ninguna destreza especial y que realizaron tareas comunitarias muy básicas. El dinero que se le pagó terminó siendo un subsidio directo a una dictadura que viola los derechos básicos de sus trabajadores de la salud y una afrenta a los médicos mexicanos que hubieran podido ofrecer un servicio de mucha mejor calidad, pero que fueron desplazados.

Los cubanos que han venido son generalistas con poca o ninguna experiencia; muchos no saben usar equipos modernos que sí manejan los nacionales. Algunos quizá no son realmente médicos, pero no lo sabemos, porque toda la documentación y los arreglos económicos se mantienen en secreto.

El presidente López Obrador ha justificado esta contratación de trabajadores de la salud cubanos argumentando que en México hay un déficit de médicos. Esta afirmación no tiene sustento. En el país no faltan médicos, lo que no hay son empleos bien remunerados. Hay por lo menos 52 mil médicos desempleados y subempleados. La principal razón por la que no se ocupan las plazas de médicos fuera de las grandes zonas urbanas es porque están muy mal pagadas y ofrecen escasas prestaciones, pero que son menores a las recibidas por el Gobierno cubano por cada médico de las misiones.

El mandatario aseguró que, debido a las políticas neoliberales que dejaron fuera de la educación pública a miles de aspirantes a estudiar medicina, México tiene un déficit de médicos generales y de especialistas.

“Podemos tener hospitales, pero no tenemos pediatras, y más si se trata de ir a trabajar a hospitales en zonas pobres, porque los profesionales de la medicina, pues tienen familia y quieren trabajar donde puedan ir sus hijos a la escuela o tengan mejores condiciones para su desarrollo”.

En un desplegado, los colegios, asociaciones y federaciones han declarado: “Decidimos manifestar nuestra desaprobación y enérgica protesta ante el anuncio de parte del Gobierno federal de la contratación nuevamente de médicos de otro país por una supuesta falta de los mismos, lo que consideramos una falta grave en contra de los profesionales de la salud de México. En nuestro país sí hay médicos con capacidad avalada por las universidades de la República Mexicana, formados en el pleno conocimiento de las necesidades y la idiosincrasia de nuestra población, algunos de ellos desempleados o empleados eventualmente con salarios muy bajos o en zonas de inseguridad extrema”.

Los médicos cubanos trabajan en México como mano de obra esclava. No solo no se les entrega su salario, sino que se les imponen restricciones violatorias a los derechos humanos. No se les permite venir con sus familias, las cuales se quedan en Cuba en calidad de rehenes para que “no escapen”, y tampoco “relacionarse” con los locales.

Las Misiones Médicas Cubanas promueven la trata de personas. Por esa razón las ha condenado el Parlamento Europeo, el Departamento de Estado de Estados Unidos, varias oficinas de la ONU y múltiples organizaciones de la sociedad civil globales dedicadas a la defensa de los derechos humanos.

Los miembros de esas misiones reciben como salario entre el 10 y el 25% de lo que recibe el Gobierno cubano por cada trabajador. El resto de su sueldo -entre 75 y 90% del total- se lo apropia el Gobierno cubano en un acto que legalmente se define como “retención indebida de salario”.

A los trabajadores de las misiones se les impide viajar con su familia, la cual permanece en Cuba como rehén; se les retiene el pasaporte durante el tiempo de su misión; se les obliga a solicitar autorización para viajar fuera de su jurisdicción, y se les prohíbe establecer relaciones personales con la población local y hablar con periodistas o diplomáticos.

Se estima que más de 10 mil médicos y enfermeras cubanos han desertado y tienen prohibido volver a su país en 8 años porque se les considera “traidores a la patria”.

La ONU y la Unión Europea también han denunciado el trabajo en esas misiones. Una relatoría reciente de Naciones Unidas señala que el trabajo en ellas puede considerarse “trabajo forzoso”.  La Resolución del Parlamento Europeo sobre los derechos humanos y la situación política en Cuba del 9 de junio de 2021, condenó “las violaciones sistémicas de los derechos humanos y laborales cometidas por el Estado cubano contra su personal sanitario enviado a prestar servicios en el extranjero en misiones médicas”.

Por otra parte, hay una fuerte crítica porque ese personal sanitario cubano es enviado a zonas marginadas, como pasó con 8 mil de ellos que estuvieron en Venezuela, previó a las campañas de Hugo Chávez y de Maduro, donde se acreditó que eran activistas políticos e hicieron proselitismo para que a través de un programa denominado “Barrio adentro”, obligaran a los votantes a dar su voto a cambio de medicamentos.

Además, lo que aún queda del Insabi ha desechado a personal que fue contratado para atender el Covid-19, pues después de enfrentar durante 2 años la pandemia, trabajadores médicos de todo el país han sido dados de baja por ese instituto u obligados a firmar su renuncia con el pretexto de que laboran también en otra dependencia gubernamental, una situación que no está impedida por la ley.

Las autoridades del Insabi les advierten que, si no renuncian voluntariamente y se dan de baja, ya no serán considerados para volver a trabajar en la dependencia.

“Como ya no nos necesitan, nos desechan”, lamentó Elizabeth López Jaramillo, enfermera del Hospital General “Miguel Hidalgo” de Tejupilco, Estado de México, quien fue obligada a firmar su renuncia en una carta dirigida al director del Insabi, Juan Antonio Ferrer, “por así convenir a mis intereses”.

El director del Insabi, Juan Antonio Ferrer, primero dijo no estar enterado de la situación, después, negó que la dependencia a su cargo estuviera obligando a firmar las renuncias y posteriormente pidió que si había alguna irregularidad fuera denunciada.

Las contrataciones se ajustan al numeral 40 de las Disposiciones en Materia de Planeación, Organización y Administración de los recursos humanos, publicadas el 12 de julio de 2010, el cual faculta desempeñar 2 empleos siempre que entregue un “dictamen de compatibilidad de empleos”.

Por los bajos salarios, es muy común que los profesionistas tengan 2 y hasta 3 trabajos. Todos dijeron que habían confiado en la promesa del presidente Andrés Manuel López Obrador de que no serían despedidos sino basificados.

Saldo negativo de la gira lo es también la amenaza de boicot por parte del Gobierno mexicano a la Cumbre de las Américas convocada por el presidente Biden. El Gobierno de nuestro país optó por jugar del lado de los dictadores y en contra de la democracia y de paso le da ayudadita AMLO a su amigo el expresidente Trump, que está en campaña.

Las opiniones expresadas en este texto periodístico de opinión, son responsabilidad exclusiva del autor y no son atribuibles a El Comentario.

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