Opinión

COLUMNA: A propósito…

La salud del presidente

Por Fernando Moreno Peña

El periodista Carlos Loret de Mola dió a conocer en su canal Latinus, el hackeo sufrido por el Gobierno de México por un grupo de hackers internacionales autodenominados Guacamayas. La información pesa 6 terabytes, similar a 1 millón 500 mil fotografías o 1,500 películas de alta definición.

La información difundida es sobre la Sedena, datos minutos a minuto del Culiacanazo de octubre del año pasado, cuando el Ejército mexicano capturó en Culiacán a Ovidio Guzmán y cómo y por qué fue liberado de inmediato.

Se dan a conocer, también, datos sobre el estado de salud del presidente Andrés Manuel López Obrador. Los correos electrónicos y materiales expuestos revelan las mentiras del presidente de México sobre su estado de salud y sobre las hospitalizaciones de emergencia que ha requerido.

El 2 de enero de este año, una ambulancia aérea del Ejército debió ir a Palenque, Chiapas, al rancho del presidente López Obrador para trasladarlo al Hospital Central Militar de la ciudad de México.

Según los documentos confidenciales revelados, ese día en Palenque, el presidente fue monitoreado, canalizado y medicado antes de volar al aeropuerto de la Ciudad de México y de allí fue llevado de inmediato en helicóptero al Hospital Militar con diagnóstico grave.

Según Loret de Mola, en el número de tarjeta SIIO/0036 del grupo de servicios especiales de la Policía Militar, se reporta que a López Obrador se le diagnosticó con angina inestable de riesgo alto, un preocupante mal cardiaco que puede derivar en infartos.

Luego de ese 2 de enero en Palacio Nacional, se le realizaron exámenes de sangre. Una semana después, el día 10, López Obrador anunció en Twitter que tenía Covid-19, pero ni él ni nadie de su gobierno, se refirió al traslado de emergencia, ni al diagnóstico grave que había surgido a partir de ese traslado.

Entre el 4 y el 20 de enero, el presidente tuvo al menos 10 consultas médicas, entre ellas la de su cardiólogo particular.

La mañana del 21 de enero fue ingresado al Hospital Central Militar para un cateterismo, ahí durmió y fue dado de alta al día siguiente, eso se conoció. Después de la hospitalización, el presidente ha recibido, cuando menos, 28 terapias físicas.

El vocero presidencial Jesús Ramírez tuiteó que se trataba de una revisión médica de rutina programada. La Secretaría de Gobernación expresó, en un comunicado, que el cateterismo realizado a López Obrador fue fruto de estudios de rutina que se hace cada medio año. Nada esto es verdad. Mentiras y más mentiras.

La tarjeta SIIO/4955 señala que, el 1 de septiembre de 2021, después de dar su Informe de Gobierno, el presidente López Obrador debió ir al Hospital Central Militar, para recibir atención médica en las áreas de Reumatología, Ortopedia, Radiología y laboratorio. Al final de sus estudios, el presidente fue diagnosticado con gota.

Se reporta que le ofrecieron medicamentos al presidente, pero no los aceptó, porque decidió sólo recibir terapia física.

Casi 3 meses después, el 22 de diciembre de 2021, en el mismo Hospital Militar le diagnosticaron Hipotiroidismo y le recetaron levotiroxina como sustituto hormonal

La salud del presidente López Obrador no es un asunto privado, en países democráticos, el estado de salud del jefe de Estado no se esconde, ni se maquilla, no se miente sobre él, sino, por el contrario, se transparenta y se publican los exámenes médicos.

Ante la difusión hecha por Carlos Loret, en La Mañanera del viernes 30 de septiembre, el presidente AMLO reconoció que dependencias de su gobierno fueron hackeadas y que la información difundida es cierta y a preguntas de los reporteros respondió:

AMLO: “El que nada debe nada teme”

Reportero: “¿Pero los datos sobre su salud son ciertos?”

AMLO: “Sí, son ciertos tengo varios padecimientos, les voy a poner una canción solamente hay una cosa que no tengo de lo que dice la canción, lo del alcohol, pero lo demás sí y otros males todos los que se mencionan ahí”.

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