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COLUMNA: A Propósito

El Comentario - Periódico Oficial de la Universidad de Colima

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Escenario catastrófico

Por Fernando Moreno Peña

El 4 de junio, contando a ese día, hubo 12,500 fallecimientos y el subsecretario de Salud, Hugo López-Gatell, al responder un cuestionamiento sobre el pronóstico fallido de que el 8 de mayo sería el pico de la pandemia y llegaríamos a 6 u 8 mil muertos, dijo que podríamos llegar a 20 mil o 30 mil muertos pero que en un escenario “muy catastrófico” podríamos llegar a los 60 mil por Covid-19. Ya estamos en ese escenario, al llegar ayer a 60,800 fallecidos.

La respuesta oficial a la pandemia, según el propio López-Gatell, nos coloca en un escenario catastrófico, pero el presidente AMLO aseguró el pasado domingo que: “Esta pandemia desgraciada ha dejado más de 60 mil muertos en México, pero va cediendo, así lo muestran los datos en las últimas semanas, está perdiendo fuerza, hay menos contagios y lo que es más importantes, menos fallecidos”.

El presidente AMLO centra su comentario en lo que es la prioridad del gobierno en la pandemia: “No quisiera decirlo, porque no es para presumir, pero tenemos camas de hospitalización suficientes, al principio, cuando comenzó la pandemia, esa era nuestra preocupación”.

Así es: la prioridad del gobierno federal no ha sido evitar que la gente muera, lo importante para AMLO es tener camas suficientes; o sea, salvar al sistema de salud y no la vida de las personas.

Esa ha sido la constante que es, a la vez, una contradicción, porque la versión oficial es que heredaron un sistema de salud débil, insuficiente y corrupto y vaya sorpresa: ese sistema no ha colapsado y es lo que el gobierno presume hoy.

Está claro que mucho tiene que ver en los 563 mil contagios el comportamiento de las personas en cuanto su confinamiento o su movilización, pudiera decirse como en ocasiones lo ha dicho el gobierno, la gente no coopera y no hace caso a las recomendaciones, pero lo que no puede eludir el gobierno, es su negativa a realizar más pruebas para ubicar y aislar a los contagiados, así como negarse a reconocer la necesidad de usar cubrebocas, en cuanto al contagio.

Sin embargo, lo que no puede negar el gobierno es su responsabilidad sobre el alto número de fallecimientos, porque es el responsable del sector salud y de atender a los enfermos y no lo ha hecho bien, las cifras así lo evidencian.

En su defensa, el Dr. López-Gatell, una vez superado en número el escenario catastrófico de las 60 mil muertes, afirmó que esa cifra se debe a múltiples factores, no atribuibles ni al presente ni a la estrategia del Gobierno: “Los factores que influyen en la letalidad de las personas con Covid-19 son la alta prevalencia de enfermedades crónicas, obesidad, diabetes hipertensión con grado alto de tabaquismo, en un país profundamente desigual, con una limitada capacidad de los servicios de salud donde estaba muy presente la corrupción”.

 

El Dr. López-Gatell ha señalado como causantes al “veneno negro embotellado”, a la “comida chatarra”, y a las empresas farmacéuticas corruptas y concluye: “Hemos hecho todo lo que está en nuestra disposición y más” y presume que impedir muertes “evitables” es un logro muy importante.

 

La pandemia de los videos

Con el antecedente de los videos difundidos en 2004 por Carlos Ahumada en contra de los colaboradores de AMLO en el gobierno del Distrito Federal, en donde el actor principal fue “el señor de las ligas”, se da continuidad a esa estrategia política mediática de utilizar los videos como escándalo, de conductas presuntamente vinculados a actos de corrupción, sin importar la cuestionable solidez de los casos exhibidos. Así, tenemos al “señor de las ligas”, a los “señores de las maletas” y al hermano incómodo de las “bolsas de papel”.

Mientras la gente se angustia y preocupa por la inseguridad pública, la pandemia sanitaria, la crisis económica y el desempleo y la pobreza, desde el gobierno y desde la oposición se bombardea a la población con la pandemia de la corrupción presuntamente documentada y que sirve para presenciar la pandemia de la polarización política y el desprecio al Estado de derecho y al debido proceso.

Así, el presidente AMLO pidió que se exhibiera en redes sociales y en televisión el video ofrecido por Emilio Lozoya como evidencia de supuestos sobornos a legisladores de la oposición para aprobar la reforma energética y así desacreditar a la reforma y a la oposición.

El video de referencia a las pocas horas apareció por arte de magia y tuvo amplia difusión, el propio presidente lo difundió en su conferencia mañanera, negando la Fiscalía Federal que ese haya sido el video entregado por Lozoya, además de que por su difusión pueda ser invalidado como prueba, la Fiscalía no podrá presentarlo como válido porque ya negó que haya sido aportado por Lozoya. Pero el video ya cumplió su objetivo, el escándalo mediático y en su contra su propia descalificación probatoria.

Después, Lozoya presentó una denuncia de hechos que presuntamente pudieran constituir delitos contendidas, en 63 páginas: “A efecto de que, en base a la información esencial y eficaz y que vierte en la presente determine un criterio de oportunidad y/o me proporcione una salida alterna en estricto apego a la ley, respecto a los procedimientos que hay en mi contra y en contra de mi familia” en la página 1 de la denuncia solicita Lozoya a cambio de su libertad y de su familia, acusa a 17 personas, prometiendo posteriormente aportar testigos y pruebas.

El presidente AMLO nuevamente en la mañanera solicita que sea difundida para que todos conozcan la denuncia de Lozoya y a las pocas horas el presidente AMLO ve satisfecha su petición y la denuncia se publica y ahí nos enteramos que el mayor de los cinismos, en la página 11 Lozoya declara: “De esas cantidades de dinero, (entregadas por Odebrecht) aportados para pagar a dichos constructores utilizados por el PRI, durante la campaña presidencial durante el 2012, fueron aproximadamente 1.6 millones de dólares, y el remanente de aproximadamente 1.5 millones de dólares, me los quedé yo, dinero que deposite en la cuenta bancaria 0240-8809-74601 de la institución bancaria UBS, a nombre de la moral Tochos Holding limited, empresa que es de mi propiedad y que utilizaba para mis negocios personales”.

 

O sea, acepta que recibió el dinero de Odebrecht, y se quedó con la mitad y pide ser exonerado por esos delitos.

La Fiscalía Federal abrió una investigación para saber quién filtro la denuncia de Lozoya y negó que dicha institución la haya difundido, la defensa de Lozoya también negó haberla filtrado, pero a diferencia del video, la Fiscalía y el presidente AMLO validaron como cierta la denuncia publicada. O sea, el video y la denuncia del caso jurídico más importante de este gobierno, fueron filtrados

En la denuncia, Lozoya reconoce: “Los recursos precisamente puestos por Fabiola Tapia Vargas en efectivo, en razón de las transferencias de Odebrecht se entregó en efectivo a los legisladores y fue llevado por personal que laboraba con Fabiola Tapia Vargas (fallecida en mayo de 2014) y entregado a mi jefe de ayudantes de toda mi confianza de nombre José Velasco Herrera (finado en diciembre 2013), en unas oficinas alternas de Pemex que se ubican en Montes Uranes 425”, o sea, ya fallecieron tanto la testigo que recibía el dinero de Odebrecht, como quien recibí dichos recursos, el hombre de confianza de Lozoya. Sin duda, Lozoya tendrá dificultades para probar sus dichos.

Después de eso, se difunden dos videos donde se exhibe a Pío López Obrador recibiendo, en 2015, dinero en efectivo envuelto en bolsa de papel, difundido por Latinus, sitio del periodista Carlos Loret de Mola. En un video, la persona que entrega el dinero a Pío López Obrador es David León, excoordinador nacional de protección civil, quien entrega, según el audio, 1 millón de pesos para apoyar al movimiento de Morena y en el otro video, se exhibe la entrega de 400 mil pesos a cuenta de entregas pendientes de dinero.

David León, quien entonces colaboraba como asesor del gobernador de Chiapas, Manuel Velasco, escribió en su Twitter: “de noviembre de 2013 a noviembre 2018, fui consultor, no servidor público, mi manera de apoyar al movimiento, fue recolectar recursos entre conocidos para la realización de asambleas y otras actividades”.

Esta es la nueva pandemia: videos que difunden actos de corrupción, contrarios a la ley, éste será el tono de las campañas en el 2021.

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