COLUMNA: A Propósito

El diálogo de Biden y AMLO

Por Fernando Moreno Peña

Se complica la agenda presidencial con los temas más variados, que se salen del control gubernamental: la postulación de Salgado Macedonio, la protestas de las mujeres, las reacciones a la reforma a la Ley energética, los ataques al INE, la intromisión abierta de Morena en la promoción de los programas sociales, la descalificación a la Auditoria Superior de la Federación, el dialogo virtual con Joe Biden, el caso Francisco Cabeza de Vaca, los problemas en el programa de vacunación, el aumento en las gasolinas, la creciente inseguridad y los casi 200 mil fallecidos por Covid-19, etc.

El dialogo virtual de AMLO con Joe Biden, festejado por el gobierno porque no hubo confrontación abierta, aunque tampoco resultados positivos, fue un dialogo protocolario donde se recuperaron las formas de la diplomacia y se trataron los asuntos que a EUA interesan y que a la agenda de Joe Biden convienen.

El gobierno de México festeja que Biden no hizo reclamo, porque servimos de tapete en la campaña electoral de EUA en favor de Trump, porque no reconocimos el triunfo de Biden y porque no condenamos los ataques promovidos por Trump a la democracia y al Capitolio.

El tema migratorio

El tema más importante de los tratados fue el migratorio, anunciado por Biden desde su campaña y ratificado en su toma de protesta, de darle un giro completo y cambiar la política de la persecución y de la violación a los derechos humanos, por una estrategia humanitaria que incluya y, sobre todo, regularice y legalice la situación de millones de migrantes, de niños separados de sus papás y de trabajadores con años de residencia a quienes beneficiará el otorgamiento de la ciudadanía a 5 y a 8 años, como lo ha propuesto Joe Biden. La agenda del nuevo presidente en este tema beneficia principalmente a México y le da dignidad a la relación bilateral en materia de migración.

Biden va a presentar ante el Congreso de Estados Unidos una propuesta de ley para los dreamers, los jóvenes indocumentados, menores de 18 años, que llegaron con sus padres a Estados Unidos y se educaron en las escuelas, se enrolaron en el ejército o trabajan en actividades esenciales como la salud.

El argumento fundamental en su defensa en que ellos no cometieron un delito o una falta administrativa al entrar como indocumentados, los culpables fueron sus padres. Se reconoce su proceso de inserción en la sociedad, principalmente por su escolarización y por ser activos importantes para su economía estadunidense, son aproximadamente unos 3 millones de personas.

El plan reformador de Joe Biden contempla recompensar a los trabajadores agrícolas que fueron considerados como esenciales durante la pandemia y que se rifaron por el país a pesar de ser los peor pagados. Una desbandada de trabajadores agrícolas habría sido catastrófica para Estados Unidos.

Se estima que trabajan en el campo 2.4 millones de trabajadores y que de este grupo podría ser beneficiarios 1.1 millones, de los cuales, 85 por ciento o más, son mexicanos.

Otro grupo son los migrantes irregulares, que tienen parientes que son ciudadanos o residentes legales y que tendrían derecho a la regularización por la vía familiar. Muchos de los padres de los dreamers o dacas o el par de millones de padres de familia que tienen hijos estadunidenses y que no tienen derecho a legalizar a sus padres hasta que cumplan los 21 años de edad. También hay cientos de miles de migrantes que tienen un estatus especial por no tener empleadores o familiares que responden por ellos.

AMLO no pudo tratar estos temas de la agenda migratoria, al presidente Trump y el acompañamiento de México fue de sumisión y aceptación de las políticas racistas del presidente que se fue y ahora son los temas de la agenda migratoria, pero no a propuesta del gobierno de México, sino a propuesta del presidente Joe Biden, que, desde luego, benefician a México.

Tema energético

El tema de la energía, que separa a AMLO de la política energética de Joe Biden y evidencia lo lejos que estamos del programa contra el cambio climático que ha anunciado el nuevo gobierno estadunidense, no fue abordado claramente, porque es un tema donde no hay coincidencia, sino todo lo contrario.

El gobierno mexicano argumenta que, al no haber existido un reclamo del presidente Biden a la contrareforma energética que promovió AMLO, es un respeto a nuestra soberanía, no hubo reclamo porque era un dialogo protocolario, no de reclamos ni de confrontación, la reacción en materia de energía será abordada en el marco del T-MEC, en tribunales internacionales y en la cancelación de proyectos de inversión extranjera.

El tema de la seguridad tampoco fue tratado a profundidad, solo la expresión de buenos deseos, que no olvidan la detección y liberación del general Cienfuegos y las determinaciones del gobierno mexicano para controlar la permanencia y la actividad en materia de seguridad de las agencias norteamericanas.

El tema de comercio bilateral se enmarcó en las bondades y buenos propósitos del T-MEC, sin hacerse públicos los reclamos de los empresarios norteamericanos que han elevado su protesta ante el gabinete del gobierno de Biden por la incertidumbre que generan las disposiciones del gobierno de México en materia de energía y de competencia económica.

No hay vacunas de EUA

En materia de salud, antes del diálogo, el gobierno norteamericano anticipó su negativa a compartir vacunas con México y la Casa Blanca aclaró que la administración de Joe Biden no está considerando en este momento compartir vacunas con México u otros países vecinos.

Jen Psaki, secretaria de prensa de EUA, explicó que el objetivo del gobierno de Biden es asegurarse que todos los estadunidenses sean vacunados contra el Covid-19.

O sea, el tema de las vacunas no fue abordado por AMLO ante la negativa anticipada de EUA; sin embargo, al preguntarle al presidente AMLO si se había conseguido o no el préstamo de las vacunas de EUA expresó: “que no está cerrada la posibilidad de que México tenga acceso a vacunas de EUA,” sin embargo, la Casa Blanca reiteró que por ahora, su prioridad son los estadunidenses.

AMLO declaró “No se cierra la posibilidad de que México tenga acceso a vacunas de EUA, pero está sujeto a la decisión que tomen los equipos. Ellos van a decidir si es posible y cuándo, o sea, no está cerrada la posibilidad”.

Está claro que las vacunas vendrán de EUA después de que se vacune a los estadunidenses. En EUA se han vacunado, aproximadamente, 80 millones de personas y en México se inició con la vacunación el 24 de diciembre, 70 días después se han vacunado 2 millones 600 mil mexicanos y las cifras nos dicen que lo que hemos vacunado en 70 días, EUA lo hace en un día; es más, en EUA hay más mexicanos vacunados que en México.

Por el momento, la vacunación en México está suspendida y tenemos almacenadas casi 2 millones de vacunas, 800 mil de ellas de Sinovack, que llegaron el 27 de febrero, pero no traían la documentación que acredite su calidad.

Se ha criticado al gobierno EUA de no compartir las vacunas con México, pero EUA invirtió 12 mil millones de dólares en crear y producir las vacunas; o sea, 240 mil millones de pesos, 8 veces más que lo que el gobierno mexicano tiene destinado para comprar las vacunas, o sea, 32 mil millones de pesos.

EUA invirtió en producir vacunas, invirtió en ciencia e investigación, mientras nosotros en México minimizamos la pandemia y la quisimos combatir con dichos, con frases, con estampitas y amuletos y nos confiamos siempre en que la raza de bronce es invulnerable. La realidad acreditó el error. Por otra parte, el gobierno mexicano, se amarró en la negociación con los rusos y con los chinos, lo que de seguro no agradó al presidente Biden, el presidente AMLO hizo bien en comprarle a los chinos y a los rusos, pero EUA tiene otros datos y otra percepción.

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