El Comentario - Universidad de Colima

COLUMNA: A Propósito

La historia fue, el presente es

Por Fernando Moreno Peña

La semana pasada se esperaba un gran festejo al conmemorarse los 211 años del inicio de la Independencia de México, al grito de Don Miguel Hidalgo, en Dolores Hidalgo, Guanajuato, la noche del 15 de septiembre de 1810.

El Gobierno federal alineó entre discusiones, las fechas de la fundación de la gran Tenochtitlán (1321), la de la noche triste, hoy noche de la victoria, con las fechas del inicio (1810) y consumación de la Independencia (1821), para hacer coincidir estas conmemoraciones con la 4T en el Gobierno federal.

Pero la importancia y el festejo de la historia, fue totalmente rebasada por las decisiones del presente, al combinar de manera innecesaria eventos de la más alta relevancia nacional con decisiones y actos de carácter internacional, ajenos, distantes y contradictorios con los festejos de nuestra independencia y libertad.

El gobierno federal invitó de manera especial al presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, con los más altos honores y distinciones, jamás vistos a un presidente extranjero para que fuera orador frente a las fuerzas armadas mexicanas, para conmemorar nuestra Independencia y libertad.

La contradicción es evidente: un presidente como el de Cuba, no electo democráticamente, que reprime a su pueblo y le impide ejercer la libertad, tal como ocurrió el 11 de julio, cuando exhortó a sus partidarios en La Habana, Cuba, a salir y golpear a quienes pedían libertad, medicinas y alimentos.

Para un presidente surgido de un gran proceso democrático como AMLO, que, además, en el centro de su discurso se alaba a la democracia, la invitación a Díaz-Canel resulta una enorme contradicción y genera un gran enojo. Porque en la ceremonia del “Grito”, AMLO lanzó “vivas” a la libertad.

En el evento militar del Zócalo de la Ciudad de México, el 16 de septiembre, pronunció un largo discurso de apoyo al régimen cubano y planteó reclamos al gobierno de Washington.

Andrés Manuel López Obrador demandó al gobierno de Estados Unidos levantar el embargo económico a Cuba.

“Pido declarar patrimonio cultural de la humanidad a la isla caribeña, misma que, por resistir durante más de seis décadas la injerencia estadounidense, esa isla debe ser considerada como la nueva Numancia, por su ejemplo de resistencia”.

“El gobierno que represento llama respetuosamente al gobierno de Estados Unidos a levantar el bloqueo contra Cuba, porque ningún Estado tiene derecho a someter a otro pueblo, a otro país. Por su lucha en defensa de la soberanía de su país, el pueblo de Cuba merece el premio de la dignidad”.

El mandatario mexicano calificó de “hazaña histórica” la manera en la que ese país ha defendido su dignidad, su derecho a vivir y a gobernarse sin permitir intromisiones de otras potencias.

“Ojalá el presidente Biden, quien posee mucha sensibilidad política, actúe con esa grandeza y ponga fin, para siempre, a la política de agravios hacia Cuba”, dijo.

Debemos recordar que el bloqueo a Cuba tiene su origen durante el gobierno revolucionario de Fidel Castro, que estaba instalando misiles nucleares soviéticos en 1962, que apuntaban a las principales ciudades del este de Estados Unidos, según datos de la inteligencia norteamericana que mostraron al presidente Kennedy fotografías y película de la construcción de las bases de lanzamiento de los misiles.

El Presidente Kennedy ordenó el bloqueo a Cuba para aislarla del envío de misiles en barcos soviéticos, lo que obligó a la flota rusa a dar media vuelta y regresar a su país, dejando inconclusa la operación que generó la crisis de los misiles.

Pero el bloqueo terminó a los pocos días, lo que existe desde esa época hasta el día de hoy es un embargo comercial para evitar que las empresas estadounidenses comercien con Cuba, lo cual está fuera de la realidad, porque Estados Unidos es el país que más alimentos y medicamentos vende a los cubanos y la gran mayoría de las naciones aliadas de los Estados Unidos comercian ampliamente con los cubanos, entre ellas México, que es el socio comercial más importante que tiene Estados Unidos y nuestras exportaciones son en un 80% con los norteamericanos.

Al presidente AMLO le gana su simpatía con el gobierno cubano y deja de lado nuestra dependencia con los Estados Unidos. Juega como otros presidentes lo han hecho: a la política con los cubanos y a la economía con los norteamericanos.

Pretender con el caso de Cuba, aparentar un pleito con los norteamericanos para presentarnos como un país soberano, es algo que no asusta ni sorprende en Washington, pues a nuestros vecinos les queda claro que sobre Cuba el gobierno de México entra al conflicto con ellos, pero mediante la sumisión como en el tema migratorio, defendemos con la fuerza contra los migrantes las fronteras norteamericanas.

Ya lo dijo el nuevo embajador norteamericano en México, Ken Salazar, México es un país soberano y nosotros seguiremos luchando porque haya democracia en Cuba, ese es un asunto nuestro con Cuba, que no es tan importante en la relación Estados Unidos-México, lo importante en la relación bilateral dice el embajador, es lo que México y Estados Unidos hagamos juntos, y remata diciendo no nos distraigamos con el asunto de Cuba. Más claro, ni el agua.

El presidente AMLO, en su discurso en el zócalo, afirmó que para los mexicanos es más importante destacar el inicio de la Independencia y conmemorar a Miguel Hidalgo, que la conmemoración de la consumación de la Independencia, en la que se tendría que ponderar a Agustín de Iturbide.

Eso explica por qué a la fecha más importante que conmemoramos los mexicanos, AMLO invita a quien es considerado por la comunidad internacional como un dictador, que ni siquiera participó en la revolución cubana y no fue electo por el pueblo cubano como su presidente, si no designado por Raúl Castro. Díaz-Canel no es un personaje histórico de la revolución cubana, como el Che, Fidel y Raúl Castro o como Camilo Cienfuegos, que tuvieron la osadía y el valor de levantarse en armas contra la tiranía e iniciar la gran revolución cubana, que no ha tenido el final esperado y que ahora un burócrata cubano gobierna reprimiendo a su pueblo.

El presidente AMLO invitó para conmemorar los 200 años de la consumación de la Independencia al Presidente Joe Biden, quien se disculpó de asistir y designó como su representante al secretario de Estado, a ver qué piensan ahora que el presidente dijo que esa conmemoración no es tan importante.

Lo que el presidente AMLO dijo de Miguel Hidalgo en el festejo de la Independencia, fue “tapado” en las notas periodísticas y más que los elogios al libertador, prevalecieron las notas de repudio al dictador.

De ser la semana de la lucha por nuestra independencia y libertad, pasó a ser, con la reunión de la Celac, la semana de los dictadores, con Nicolás Maduro y Miguel Díaz-Canel como actores principales.

Y como dijera el clásico de Ciudad Juárez “pero qué necesidad”.

 

Las opiniones expresadas en este texto periodístico de opinión, son responsabilidad exclusiva del autor y no son atribuibles a El Comentario.

 

 

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