El Comentario - Universidad de Colima

COLUMNA: Aquí comienza

Por Nican Ompehua 

Muy merecido el homenaje que la Universidad de Colima rindió al doctor José Antonio Sánchez Chapula el pasado día 25 de noviembre de 2019. Lo digo porque me parece que Toño es el médico más destacado de Colima, en especial en el campo de la cardiología.

Sin embargo, diré que no muchas personas de la entidad lo conocen, es más, creo que la mayoría ni siquiera ha oído hablar de él y es que no es cardiólogo clínico, no tiene consultorio ni ha atendido a personas. Es investigador en el área de la electrofisiología básica, en busca de la fisiopatogenia de las arritmias y de la manera de controlarlas.

Hace años publique un libro titulado La Batalla del Siglo XX. Desarrollo de la lucha médica contra las enfermedades del corazón en Colima (UdeC, 2006) y en él dedique un capítulo especial al trabajo de Sánchez Chapula. Como trabajo complementario integré un folleto titulado “Tres personajes del corazón de Colima” (que fue parte de la colección Alforja Histórica Colimense, de la Sociedad Colimense de Estudios Históricos) y de éste derivaron varias conferencias ilustradas con fotografías, las que dicté en diferentes foros. Por lo general, los asistentes se asombraban al conocer la trayectoria del doctor Sánchez Chapula y preguntaban ¿quién es?

Se tituló de Médico Cirujano y Partero en Guadalajara, en donde empezó a trabajar como asistente en el laboratorio de farmacología. La Universidad Autónoma de Guadalajara lo becó para hacer Maestría en Farmacología en el Centro de Investigación y Estudios Avanzados del Instituto Politécnico Nacional, en la Ciudad de México (Cinvestav, la meca de la investigación). Durante ese tiempo trabajó como profesor en la Facultad de Medicina de la UNAM. Hizo estudios de posdoctorado en la Universidad de Berna, Suiza, becado por Conacyt. Trabajó en el Departamento de Fisiología y Biofísica de la  Universidad de Galveston, Texas, en donde realizó investigaciones memorables. Fue profesor investigador en la Universidad de Chihuahua. Después en el CUIB de la Universidad de Colima desde 1994, cuando se fundó, junto con los doctores Carlos Onetti, Esperanza García y Alejandro Elizondo. Ha sido profesor visitante en Wayne Hiles de Calgari, Canadá; en la Universidad Complutense de Madrid; en la Universidad del País Vasco, en Bilbao y en el Departamento de Biología Molecular y Genética Humana, de Utah, en Estados Unidos.

Miembro fundador del Colegio de Colima; del Comité Institucional para la Evaluación de la Educación Superior, SEP-Anuies; de la Academia Nacional de Medicina y del Sistema Nacional de Investigadores, ya en nivel III hasta 2021.

Autor y coautor de múltiples trabajos de investigación y asesor en la elaboración de tesis de grado, maestría y doctorado.

Como dije: poco conocido en Colima, muy conocido y reconocido en el mundo de las ciencias.

El homenaje me parece muy merecido, pero es poco comparado con el desempeño del homenajeado, quien antes de esto ha recibido varios otros: Premio Colima al Mérito de Ciencias (1993); Galardón Almirall, de España (1995); Premio “Jorge Rosenkartz” a la Investigación Médica (2002); Investigador Emérito, Conacyt, México (2018), y su nombre se le ha puesto al auditorio principal del Centro Universitario de Investigación Biomédica (CUIB).

Ahora, cuando recientemente se ha jubilado después de 35 años de labor fecunda, se le nombra Maestro Emérito, lo que significa que habiendo sido maestro ya se retiró o que sigue trabajando sin sueldo.

Opino que es merecedor de la Medalla “Lázaro Cárdenas del Río”, pues sus logros han trascendido fronteras y ha puesto en alto el nombre de la Universidad de Colima en varias partes del mundo, además de que los conocimientos que ha generado han sido reconocidos y reproducidos más de 2000 veces en publicaciones científicas lo que representa el amplio reconocimiento de sus pares, es decir, de científicos que se desenvuelven en semejantes áreas de investigación, y en diversas áreas  tanto básicas como clínicas.

Habiendo superado todas las barreras que se oponen al prestigio, el doctor José Antonio Sánchez Chapula declaró que la investigación es muy cara y que deben invertirse muchos más recursos (especialmente financieros) para tener en nuestra universidad los laboratorios modernos, eficientes y eficaces, que se requieren para resolver los problemas de conocimiento que presenta la ciencia, por lo que él ha luchado la mayor parte de los días de su vida.

Felicidades al doctor Sánchez Chapula y a la Universidad de Colima en donde se desarrolló. Pero no hay que olvidarlo: Deja semillas y vástagos creciendo, sobre todo la importante inquietud de superación constante por parte de quienes le siguen tanto en el área de la investigación como en las de dirección, administración y soporte financiero.

cuauhtemoc_acoltzin@ucol.mx

¡Ah!, los legisladores no son empleados, son representantes. No merecen sueldo ni aguinaldo.

 

 

 

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