COLUMNA:  Aquí comienza

Por Nican Ompehua

Las cifras relativas, es decir los porcentajes, pueden resultar engañosas porque no es igual el 50% de 2 que el 50% de 1000. Digo esto porque el manejo de datos de Covid-19, para México, se basa ahora en porcentajes y sugiere que las cosas van mejor cada día. Puede ser, pero las cifras absolutas (es decir: los números enteros) ya resultan alarmantes. Al día seis de agosto iban 462,690 casos confirmados y 50,517 decesos (según Conacyt).

Sí, el número de casos es de casi medio millón de afectados, pero comparada con la población mexicana -que pudiera ser de 126 millones (Según el Registro Nacional de Población pues no se completó el Censo correspondiente a 2020)- es de 0.36 por millón. En España, después del primer brote, fue de 0.5 y en Italia de 0.38 por millón de habitantes. De ahí la conveniencia de considerar el tamaño de la población: en España hay solo 47,431,256 habitantes y en Italia 60,360,000.

La letalidad de un padecimiento representa la cantidad relativa de defunciones causadas directamente por él y, en México, corresponde con el 10.9%: alta pues la global es de 3.8%. En cambio, la mortalidad de un padecimiento se denomina tasa y se expresa por año por lo que todavía no se puede calcular. Hasta el momento podría decirse que es de 4.00 por millón lo que es menor que lo ocurrido en España. De cualquier modo, es de esperar que la tasa de mortalidad sea mayor porque en España la mortalidad fue de 5.71 y 5.56 en Italia.

Para conocer el verdadero comportamiento de las curvas de afectación lo mejor es recurrir a cifras absolutas, solo que los datos disponibles difícilmente lo permiten. La cuenta de los activos desconcierta porque a veces se reduce la cantidad y eso se debe a que algunos pacientes se recuperaron, pero, lo más importante, otros perdieron sus vidas, lo que también da menos activos. La cuenta de todos los casos y la cuenta de las defunciones son acumulativas por lo que no dan buena idea. Recurrir a analizar los casos nuevos resultaría lo mejor, pero, hoy en día, no es fácil acceder a ellos. Hasta el 4 de junio los decían, ahora quedan semiocultos pues no los informan en las conferencias vespertinas ni son accesibles desde la página de coronavirus.gov.mx/multimedia.

La explicación que se ha dado a la alta letalidad de Covid-19 es que hay prevalencia de comorbilidades, es decir que es frecuente que las personas afectadas padezcan otras enfermedades como la hipertensión arterial, la obesidad, la diabetes y el tabaquismo. Y se ha achacado, como causa de esto, a malos hábitos de alimentación de la población.

Al respecto surge una reflexión que culpa a “Los de en medio” que, por cierto, tienen mucha participación en toda la problemática mundial. ¿Quiénes son “Los de en medio”? Mire: De un lado están los enfermos hospitalizados, graves, intubados y los difuntos. Del otro lado están los gobiernos, los servicios de salud y el personal médico. En medio están todos aquellos inconscientes que no aceptan el problema que representa esta situación y todos los días se exponen al contagio.

Por lo tanto, queda la idea de que la pandemia afecta seriamente a México y que falta aún tiempo para controlarla, aunque no se ha rebasado la disponibilidad de recursos de atención a la salud se nota que el personal médico se ha cansado, se ha deteriorado en su estado de ánimo y que el gobierno federal busca recursos financieros para seguir adelante. Este fin de semana, el gobierno de los Estados Unidos de América donó tres millones de dólares para reforzar la atención médica requerida para el combate a Covid-19.

Alguien dijo que Susana Distancia necesita la ayuda de su pariente que se llama: Susano Juicio, para lograr que la ciudadanía entre en razón y se proteja, antes de ser sancionados como contempla el proyecto de ley, recientemente enviada al Congreso de Colima por el Gobernador Peralta Sánchez.

 

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