COLUMNA: Aquí comienza…

Por Nican Ompehua

Ivermectiva es un medicamento antiparasitario de especial indicación en enfermedades como la sarna y los piojos (principalmente los del pubis). Así es y resulta ser antiguo y hasta despreciado; es decir: poco usada y de solicitud vergonzosa (la pediculosis pubis se llegó a considerar como “Enfermedad secreta”.

Ha resurgido gloriosa para apoyar a la ciencia médica en el combate de la temible enfermedad, ahora pandémica: Covid-19.

Recién surgió el informe científico de meta análisis, que incluyó a 41 estudios de los cuales la mitad tenían diseño controlado y confiable. Con esto se reunieron 14 mil 833 casos de observación. Este diseño experimental consiste en analizar los datos de resultados que con frecuencia no son coincidentes, incluso divergentes. Se analizan como una sola muestra y se informa el resultado.

Pues bien, Ivermectina demostró protección confiable pues hubo mejoría en 83% de los enfermos considerados. La mortalidad, toda, se redujo en 78% en general. Al analizar por separado el resultado de aquellos enfermos que recibieron Ivermectina como tratamiento temprano (es decir: ante firme sospecha de contagio o inicio de los síntomas o fase I de la enfermedad) la mejoría fue de 86%, y entre quienes la recibieron tardíamente sólo ocurrió en 52%.

Ivermectina limita la replicación viral, pues compite en las vías de ingreso de las proteínas virales al núcleo celular. En modelos “in vitro” tal reducción se ha observado en 5 mil veces de lo esperado, en medios de “cultivo” sin el medicamento.

Lo malo de esto es que, tratándose de un medicamento disponible y barato, las multitudes se aglomeran haciendo compras de pánico, como ya ha ocurrido antes. Hay dos inconvenientes: El medicamento tiene más de 30 efectos secundarios que pueden ser leves o graves. Y, que las compras de pánico provocan desabasto desprotegiendo a quienes de verdad la necesiten y favoreciendo el mercado negro.

Lo recomendable es consultar al médico y aceptar que se haga cargo del tratamiento tanto para ajustar las dosis cuanto para vigilar los resultados.

Otro producto que recientemente ha mostrado eficacia de protección es Colchicina. Producto antiguo empleado contra los ataques de Gota (enfermedad articular por depósitos de ácido úrico, que afecta principalmente al dedo gordo de los pies, resulta invalidante y hasta hace llorar a los enfermos quienes mejoran pronto solo que lo toman con cuidado y en dosis limitada según el efecto pues puede resultar tóxico).

El informe médico, también reciente, titulado Colcorona (Por Colchicina y coronavirus) incluyó 4 mil 488 enfermos leves de Covid-19, adultos y de preferencia con un factor de riesgo adicional como hipertensión arterial, obesidad, diabetes, tabaquismo, bronquitis crónica o asma, como desafío adicional. Fue interrumpido antes de tiempo porque el resultado fue favorable y, por lo tanto, se calificó éticamente inaceptable no dárselo a los demás.  Pues bien, la administración controlada de Colchicina redujo la necesidad de hospitalización en 21%; la necesidad de intubación endotraqueal y uso de asistencia ventilatoria en 50% y la letalidad en 44%.

Este medicamento no modifica el comportamiento de los virus, solo reduce la respuesta inflamatoria secundaria a la infección; respuesta disparada por la presencia del virus en el interior de las células del cuerpo humano y que, en el caso de Covid-19, resulta exagerada y dañina. Especialmente útil en fases dos y tres de la enfermedad (la dos es neumonía e intensa respuesta inflamatoria; la tres es suma gravedad y peligro de muerte) por lo que su bondad pudiera ser mayor a lo reportado. Nótese que la reducción de hospitalización fue poca, pero la de agravamiento o muerte fueron más notables.

Colchicina también está disponible y es relativamente barata, pero, ¡cuidado! pues puede ser tóxica.

Otro antiinflamatorio corticoide, la Dexametazona, mostró ser de utilidad en etapas avanzadas de la enfermedad, solo que en menor grado: Ante neumonía por SARS-CoV-2 redujo la mortalidad en aproximadamente 17%. En enfermos con ventilación asistida y situación grave la mortalidad fue aproximadamente 36% menos.  En enfermos con neumonía, sin requerimientos de Oxígeno no solo no hubo mejoría, sino que el riesgo de muerte aumentó.

Igual pasó con Hidroxicloroquina cuya administración tuvo también que ser interrumpida por exceso de mortalidad.

Se han probado varios medicamentos antivirales, anticuerpos monoclonales -solos o en combinación- y hasta Vitamina D (de la que se ha visto reducir el resfriado común), pero no se han obtenido resultados confiables.

De remedios como el cuidado dental, el dióxido de sodio, la aspirina con limón y el té de guayaba, ni hablar, son vaciladas peligrosas pues pueden hacer que las personas se confíen y bajen su guardia ante un enemigo fatal.

Por supuesto que los cuidados generales intrahospitalarios, el oxígeno nasal, el decúbito ventral (acostarse boca abajo), los anticoagulantes, la alimentación parenteral, los cuidados de enfermería y los tratamientos de rehabilitación, son de muy valiosa ayuda, pero su utilidad no es específica.

 

cuauhtemoc_acoltzin@ucol.mx

 

 

Las opiniones expresadas en este texto periodístico de opinión, son responsabilidad exclusiva del autor y no son atribuibles a El Comentario.

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