Opinión

COLUMNA: Aquí comienza…

Por Nican Ompehua

Aunque los principios filosóficos de la información prescriben que las notas sean novedosas, verdaderas y trascendentes, lo que se comentará aquí no es totalmente novedoso pues ya está en boca de todos y no es totalmente cierto porque las afirmaciones no están plenamente confirmadas, pero es de esperar que despierte conciencia y modifique las intenciones y las actitudes de quienes reciban el mensaje.

Ómicron. Sí, Ómicron es el tema de hoy. Ya se sabe que se trata de una nueva variante del virus SARS-CoV-2 que ha atacado catastróficamente a la población de la Tierra desde hace aproximadamente dos años.

Las variantes de los virus podrían compararse con aquellos jóvenes que entran a las fiestas sin invitación, siendo en ocasiones extraños a todos los asistentes, y que tratan de ubicarse acercándose a un grupo y a otro, saludando aquí y allá como si fueran conocidos de los anfitriones. Así los virus, no son organismos verdaderos sino partículas proteicas que ingresan a las células y buscan acomodo tratando de infiltrarse en un sistema bien ordenado y organizado para transformarse continuamente. Parece fácil aceptar que pronto se desubicará y se mostrará diferente. Se ha sugerido la idea de escribir una cuartilla con cuatro letras ordenadas de diferentes maneras y, luego, pedir a varias personas que las copien de prisa y sin error.

Los virus siempre mutan, pero la mayoría no cambian mucho el panorama; se les dice variantes de interés. En el caso del SARS-CoV-2 han ocurrido cinco cambios llamados “de preocupación”, pues han mostrado tener comportamiento distinto: Alfa, que apareció en Reino Unido; Beta de Sudáfrica, Gamma de Brasil y Delta, también procedente del continente africano, que han puesto en alerta y hasta alarmado a los encargados del cuidado de la salud en el mundo.

Surge la llamada Ómicron, considerada “de preocupación”, acumula muchas mutaciones y podría resultar incontenible. Se sospecha que será más contagiosa y pondrá en riesgo los sistemas de atención, aumentando la necesidad de hospitalización y cuidados de terapia intensiva y, en consecuencia, favorecer la letalidad. Nada de eso está confirmado. Solo son predicciones basadas en las características de la variante.

El primer caso detectado en Europa ocurrió tras las pruebas realizadas en Bélgica a una mujer –no vacunada- que viajó a Egipto y a Turquía y dio resultado positivo para la variante Ómicron. En seguida, dos casos en Reino Unido y dos más en Alemania; todos viajeros procedentes del sur de África.

La reacción en Europa y pronto de algunos países, ha sido: confinamiento, cierre de fronteras, suspensión de vuelos y alarma a sus ciudadanos. Una respuesta natural (aunque ajena) ha sido la caída de las bolsas de valores.

Hay que recordar que gran parte de la población ha recibido vacuna, en esquema completo, en primera dosis o refuerzo y esperar que tengan cierto grado de protección, aunque sea  secundaria (no previene la enfermedad pero sí la hospitalización y la muerte); que ya hay medicamentos antivirales y anticuerpos monoclonales que ofrecen semejante protección (Molnupiravir o Paxlovid, como ejemplos), recordar que están en prueba otros productos de prevención o tratamiento de mayor disponibilidad y facilidad de aplicación. Pero, lo más importante, que se cuenta a la mano con medidas higiénicas de prevención que no hay que despreciar: distanciamiento social (sin contacto corporal ni con los puños); uso general y correcto de cubrebocas; lavado frecuente de manos o desinfección con geles antisépticos y ventilar los lugres de estancia.

 

Contacto: cuauhtemoc_acoltzin@ucol.mx

Las opiniones expresadas en este texto periodístico de opinión, son responsabilidad exclusiva del autor y no son atribuibles a El Comentario.

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