Opinión

COLUMNA: Aquí comienza…

Por Nican Ompehua

La calificación de riesgo epidemiológico por Covid-19 se apoya en varios indicadores cuyo cálculo se hace, en Colima, a partir de cambios semanales en el comportamiento de la pandemia, mientras que la federación lo hace cada 2 semanas.

Consta de tres porcentajes (razón de casos entre habitantes), cuatro tasas (misma razón pero multiplicada por 100 mil) y tres tendencias.

Aunque no en orden de importancia sino cronológico: Síndrome Covid en referencia a la cantidad de personas que tienen molestias de sugestivas de la enfermedad; índice de positividad es la proporción de resultados positivos de las pruebas de diagnóstico entre todas las que se hicieron; casos activos vigentes en el lapso estudiado; cantidad de enfermos hospitalizados analizado como porcentaje de ocupación de camas destinadas para atender a pacientes Covid; cantidad de casos graves, es decir los que requieren cuidado intensivo o apoyo de respirador; cantidad de fallecimientos por tal causa.

En términos generales, debe reconocerse que hay un doble enfoque: el de salud, orientado a la prevención, la detección temprana de la enfermedad y el control de los afectados; y el financiero que incluye el costo de prestación de servicios en infraestructura: personal médico, instalaciones y productos terapéuticos, de lo que se dice catastrófico cuando requiere recursos extraordinarios para cubrir los gastos correspondientes. Es posible que desde el punto de vista gubernamental este último sea prioritario por el compromiso de atender la salud de la población.

En Colima, esta misma semana (comprendida del 10 al 16 enero de 2022), la Secretaria de Salud del Gobierno del Estado informó que de cinco hospitales Covid en la entidad, cuatro estaban saturados, excepto el de Manzanillo que tenía menos pacientes y no estaban graves. También informó que los centros de salud contaban con capacidad de atención entre 20 y 25%.

 Otros indicadores como son la contagiosidad, la proporción de pruebas positivas, y el aumento de casos nuevos diagnosticados cada día se han disparado.

Solo que la letalidad de la enfermedad no solo ha disminuido, sino que en el mes que ha transcurrido (desde el 12 de diciembre) no había ocurrido ni un deceso. Es más, en Manzanillo ningún fallecimiento por Covid-19 ha sido confirmado desde el día 22 de noviembre de 2021.

Demostración gráfica:

  ¿La causa de tal aumento es la aparición de la variante Ómicron del virus SARS-CoV-2?  Improbable porque no parece ser la predominante en la entidad, ni siquiera en la República Mexicana (según información oficial). La respuesta alternativa es la mayor exposición de la gente durante los últimos días de 2021. Y la renuencia para aceptar ser vacunados.

La prevención está al alcance. Por supuesto que lo primero es la vacuna pero el complemento: Guardar sana distancia (evitando el saludo de puñetazo), salir de casa solo por razones necesarias y procurar estar en sitios bien ventilados, usar correctamente el cubrebocas y mantener las manos limpias.

cuauhtemoc_acoltzin@ucol.mx

Las opiniones expresadas en este texto periodístico de opinión, son responsabilidad exclusiva del autor y no son atribuibles a El Comentario.

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