COLUMNA: “Bragentina” o el pulso de dos potencias

Nadie se salva solo

*Por Gastón Lippi

José Martí, escritor y padre de la política cubana, mencionó una vez: “Los hombres se dividen en dos bandos: los que aman y fundan, los que odian y deshacen. Este algoritmo de dos siglos de antigüedad está más vigente que nunca en el continente que es triste protagonista de la pandemia. Región que el domingo, durante las elecciones bolivianas, verá si puede darle el brazo a torcer a una dictadura militar que fue tolerada por la complicidad vecina. Este acuerdo de totalitarismos blandos, xenófobos y clasistas, no surge de los pueblos castigados por el avance de la ultra derecha que hizo escarnios de la Patria Grande, sino por la mesa reducida de especuladores que se reparten entre sí los restos de las democracias. No hay otro plan distinto para ellos que el desguace de la sociedad, la pérdida de memoria y el posterior indulto.

El 3 de septiembre de 2018, Mauricio Macri modificó el organigrama institucional de su gabinete y redujo el Ministerio de Salud de la nación al rango de secretaría. Las consecuencias fueron devastadoras. La reestructuración implicó que la partida presupuestaria destinaba al sector disminuyera y que además se fusione a otro órgano desaparecido, el Ministerio de Desarrollo Social. Sin embargo, la derrota electoral de diciembre de 2019 habilitó a que Alberto Fernández recuperara los estándares de ambos ministerios. En ese entonces, nadie sospechó que pocos meses después esa decisión sería trascendental para afrontar una pandemia.

Desde el inicio del “Aislamiento Social, Preventivo y Obligatorio”, el frente opositor mayoritario, Juntos por el Cambio, se opuso en forma irresponsable a las medidas sanitarias del Gobierno. Además, convocó a través de su aparato mediático a que su electorado se manifieste en las calles por distintos motivos, desde el rechazo a la posible expropiación de la endeudada empresa Vicentín, proyecto que el ejecutivo detuvo, hasta la reforma judicial que fue aprobada por el Senado. Pese a que es de público conocimiento que las aglomeraciones son un importante foco de contagios, estos opositores foguearon el discurso de una “cuarentena eterna”, en palabras del expresidente. Pero cabe destacar que desde el 9 de junio, la gran mayoría de las provincias -a excepción de la región del AMBA y algunas localidades puntuales- dieron por concluido el aislamiento e iniciaron una fase de Distanciamiento Social con graduales aperturas.

La impunidad pública de esta oposición se respalda en una perfecta maquinaria mediática y judicial. La agenda de este sector ignora el avance de las causas por espionaje ilegal de la Agencia Federal de Inteligencia durante el macrismo. Hecho político de máxima gravedad institucional que llegó a atentar contra los familiares de los submarinistas del ARA San Juan desaparecido en el año 2017. Pero la maquinaria no ahorra palabras al momento de subestimar la gravedad sanitaria de la pandemia, de cuestionar sin fundamento científico los criterios epidemiológicos, de festejar el aumento de contagios o de exigir mayores aperturas, pese a que la situación es cada vez más crítica.

Con un sistema hospitalario complicado, las manifestaciones opositoras continúan en aumento y son fogueadas por los representantes de Juntos por el Cambio. En estas aglomeraciones las consignas se vinculan a teorías conspirativas y discursos de odio. Varias de ellas tuvieron agresiones a periodistas bajo el lema “Salvemos la República”. Así mismo, durante la aglomeración del pasado lunes, en el centro de la ciudad de Córdoba, se vió una postal de inédita. Una fiesta de electrónica fue montada en medio de una avenida. La masiva cantidad de personas bailó sin barbijos, ni distanciamiento, compartieron bebidas y rieron mientras la ocupación de camas críticas de la provincia ronda el 80% y los profesionales de la salud dejan su vida en el límite.

Esos actos exceden a la irresponsabilidad y se codean con un ferviente egoísmo que carece de cualquier empatía. Los médicos que al inicio de la pandemia fueron aplaudidos, hoy son considerados un recurso descartable por parte de Juntos por el Cambio. La misma Patricia Bullrich, presidenta del partido, anunció estar contagiada de coronavirus luego de participar de una manifestación en el mes de agosto. De igual modo, este discurso nefasto provocó el fallecimiento de un propio integrante del partido que promovía el incumplimiento de las medidas preventivas.

La palabra de Martí nos enseña que a lo largo de la historia existen sujetos que desde el odio solo apuntan a deshacer lo construido, a ignorar la cohesión social y a anular todo tipo de coherencia. Este gesto desconsiderado no es menor, pues la complicidad de los especuladores tiene graves consecuencias. En el momento donde atravesamos la máxima expresión de una crisis sanitaria bestial, el odio nos cuesta vidas. “Nadie se salva solo, nadie salva a nadie, todos nos salvamos en comunidad”, afirmó el pedagogo y alfabetizador brasileño, Paulo Freire. Quizás, si continuamos en esta vorágine egoísta, la verdad sea irreparable y no logremos darle la razón.

*Estudiante de la Universidad Nacional de Córdoba, Argentina, cumpliendo intercambio académico en la Facultad de Letras y Comunicación de la Universidad de Colima.

Print Friendly, PDF & Email
Sin Comentarios

Deje su Comentarios