Opinión

COLUMNA: Brasas

Por J. Ángel Ramírez López

Comerciantes, las extorsiones son realidad

Para no afectar su imagen y que no haya repercusiones en su contra, los comerciantes y empresarios establecidos en Colima aseguran no ser extorsionados por la delincuencia, cuando la realidad es otra, pues sí hay extorsión y no se quiere decir la verdad. Una maestra colimense se casó con un agricultor michoacano, y cada dos meses les pedían 100 mil pesos de la parcela de plátano.

La extorsión cesó cuando en un enfrentamiento mataron al tipo. Un llantero de junto a la Diosa del Agua, en La Villa, le pidieron “cooperación”, pero rechazó categórico dar dinero; en diciembre fue asesinado. Una señora abrió una lonchería por los rumbos de El Mezcalito, pero le llegaron algunos chavos y le pidieron que “se mochara” con el 30% de las ventas; mejor cerró el negocio.

Colima y La Villa, las peripecias para pagar el predial

Llegué a las 8:20 de la mañana este lunes 10 de enero para cumplir con el pago del predial domiciliario en las oficinas del Panteón de Colima, pero me dijeron que abrían a las 8:30, por lo que decidí arreglar mis asuntos y regresar. Volví a las 2:20 de la tarde, pero la respuesta es que ya era hora de cerrar, aunque el anuncio de su oficina marcaba 2:30 de la tarde: “Son órdenes superiores” dijo el tipo.

Sin más remedio fui a Tránsito Municipal y ahí sí pude pagar a esa hora. Fui a lo mismo a la Villa, pero en la Presidencia había como 50 personas, me rendí. El del estacionamiento me aconsejó pagar en el Registro Civil, por lo que ahí voy, atrás de la Casa de la Cultura, entre la tierra, como corral de vacas, y pagué el predial en 5 minutos. La gente quiere pagar, pero, ¿así cómo, pues?

Colima, empieza a agudizarse la violencia

Se empiezan a dar asuntos graves de violencia en Colima, que solamente teníamos conocimiento de que ocurrieran en estados como Sinaloa, Michoacán, Guerrero, Zacatecas, entre otros, en donde se registran vehículos incendiados, enfrentamientos armados y bloque de carreteras, por lo que debe haber acción firme de las autoridades de seguridad o cambiar la estrategia.

Si en su momento nos impactó que hubiese ejecuciones en plena vía pública o narco fosas por diversos rumbos, ahora se dan los enfrentamientos armados, quema de vehículos y hasta la desaparición de jovencitas, quizá para “los cuates” de los cárteles que operan en Colima, lo que hace necesario replantear la estrategia de seguridad; Colima ya no es un estado tranquilo y en paz, como antaño.

Peñoles y Peña Colorada, la deuda con los colimenses

Todavía pueden hacer mucho dos empresas productivas que operan en Colima, luego de lo mucho que hacen como apoyar con becas y reactivar la economía local y las fuentes de empleo, pero pueden hacer más cuando se ve que las necesidades locales lo ameritan. Por ejemplo, Peñoles, que opera en Alza, puede financiar la rehabilitación completa de la deteriorada carretera.

Desde su historia, esta carreta nunca ha quedado en buenas condiciones, y no es por los vehículos y autobuses de pasajeros, sino por los constantes viajes de los pesados camiones que transportan material para la empresa, que no es recíproca con el estado ni con el municipio; respecto a Peña Colorada, puede apoyar con la rehabilitación y apertura de la carretera por La Villa. Cuando hay disposición y voluntad.

Zona Conurbada, ya no es verde por descuido

Se acabaron las abundantes lluvias, y con ello el reverdecimiento de jardines, áreas verdes y camellones en la zona conurbada, porque las alcaldesas de estas demarcaciones no programaron vehículos para irrigar las áreas verdes. Acabo de ver en Colima una pipa regando un camellón, pero a estas alturas no es suficiente porque dejaron morir todo el abundante pasto verde de la época.

Y es que todo Colima se llenó de verdor por el abundante temporal de lluvias, pero nada es eterno y las administraciones no asumieron la responsabilidad de conservar las áreas verdes, por lo que hoy deben trabajar doble para rescatar el verdor que desde su historia ha tenido Colima, pero que parece que Margarita Moreno, en Colima, y Esther Gutiérrez, en La Villa, no son ecologistas.

Las opiniones expresadas en este texto periodístico de opinión, son responsabilidad exclusiva del autor y no son atribuibles a El Comentario.

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